|
|
Sexo en Lugares Públicos
Por © José F. Colón
"Sucede
en San Juan de Puerto Rico, como tengo entendido ocurre en los lugares
menos imaginables alrededor del Mundo. No estamos en los sesentas o
setentas. Estamos en el Siglo XXI y las enfermedades de trasmisión sexual
pululan, entre ellas el VIH/SIDA, aun mortal y amenazante como la pandemia
más arrolladora desde los tiempos de la influenza, el polio y la
tuberculosis." Si a ello añadimos las
prácticas de tener sexo sin condones, que recientemente se han estado
dando dentro de un grupo considerable de la comunidad de hombres que
tienen sexo con hombres (HSH), el panorama es escalofriante. Debemos
llamar a capítulo y a la reflexión a aquellos que hacen dichas practicas,
a fin de que busquen asistencia medica profesional, ya sea de psiquiatras,
manejadores de caso, psicólogos o trabajador@s sociales. No hay explicación
posible que justifique semejante desafió a los tiempos que vivimos,
especialmente cuando hemos sido nosotros, los que componemos la comunidad
GLBTT, quienes nos hemos afanado para detener la diseminación de la
epidemia del VIH/SIDA. Sin embargo, ¿por qué está ocurriendo esto ahora? ¿Existe una agenda que ha impulsado que se hayan tomado estas medidas extremadamente represivas contra personas que, según dicta nuestra ley, son inocentes hasta que se pruebe lo contrario? ¿Cómo podemos estar seguros que todos los arrestados son realmente culpables y no meros clientes que tenían que usar el baño para hacer una necesidad fisiológica?
Si la administración del lugar sabía lo que estaba ocurriendo, ¿qué medidas tomaron para alertar a la clientela, y a los perpetradores mismos de los hechos, que se les alertaba de que tales actos serían castigados y que fuera un incentivo para detenerlos? ¿Usó la administración un patrullaje de guardias de seguridad en uniforme para advertir con su presencia de que estaban al tanto de lo que estaba ocurriendo, o solamente se dejó que continuase la cosa hasta que los culpables cayeran como pescaditos? El entrampamiento es una
herramienta injusta y viola el derecho de aquellos que son acusados, después
de ser seducidos por policías encubiertos, a realizar actos impropios de
corte sexual. El estado tiene que impedir que este tipo de persecución
silenciosa continúe, porque abona a la depravación, no solamente de los
perpetradores de los actos sino a la de los policías mismos, quienes de
una manera u otra, pueden estar satisfaciendo sus libidos retorcidos
castigando a quienes han seducido después de haber satisfecho sus deseos
sexuales y/o psicológicos. Tenemos ante nosotros una
situación sumamente critica y lastimosa. Vamos a tener que apretarle bien
la venda de los ojos a la señora justicia para que actúe apropiadamente.
Solamente creo que la prensa va a tener que dar unas excusas sumamente
aclaratorias y redentoras a quienes hayan acusado inapropiadamente y que,
a la larga, salgan absueltos de los cargos. En caso contrario, que paguen
por querer vender periódicos sin ser lo suficientemente cautelosos y
tirarse a lo loco a publicar los nombres de los acusados. Personalmente espero que esta situación sirva de escarmiento a quienes no deben estar haciendo lo que no se debe; por todas las razones que puedan pasar por nuestras mentes. Pido también justicia e imparcialidad para los acusados. Que las cortes escudriñen los hechos y pongan la responsabilidad de lo ocurrido en manos de quienes fallaron para detenerlo o impedirlo…
Muchas gracias.
Nota: El autor es un
activista a favor de los derechos de las PVVIH/SIDA, la Comunidad GLBTT y
los derechos humanos en general. Trabaja como educador y facilitador en la
organización Pacientes de SIDA pro Política Sana en San Juan, Puerto
Rico. Para comentarios puede escribirle a jfcolon062@aol.com
|