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Sudáfrica:
Madres seropositivas se hacen entender Johannesburgo,
12 de abril (IRIN): Hace tres años ya que los tribunales ordenaron al
gobierno sudafricano proveer Nevirapine a las mujeres seropositivas
encinta por medio de las estructuras de salud pública. Sin embargo,
sabemos pocas cosas sobre las situaciones que viven las madres al seguir
este programa. Estos
últimos años, la gran cobertura mediática consagrada al controvertido
programa de prevención de la transmisión madre-hijo (PMTCT) estuvo
centrado esencialmente en el conflicto entre los activistas que luchan
contra el SIDA y el gobierno. Los medios de comunicación raramente dieron
la palabra a las personas directamente involucradas en este programa. Nuevos
resultados de investigaciones han sido dadas a conocer por la Universidad
de Witswatersrand sobre VIH-SIDA y el proyecto de medios de comunicación
sobre los hechos que deben confrontar las madres que viven con VIH. Acorde
con los resultados, el “clima que prevalece alrededor del VIH-SIDA
siempre es secreto” y numerosas mujeres del programa evitan aún revelar
su status, por miedo a ser rechazadas y aisladas. A partir de la presentación de los
resultados preliminares, la responsable del estudio, Philippa Garson, contó
la experiencia de Thoko, madre soltera de cuatro infantes y seropositiva,
rechazada por su madre y sus hermanas luego de ser corrida de la casa
familiar. “Mi
madre sólo dijo: ‘Ella tiene Sida, ella tiene Sida... No la quiero en
mi casa’... Yo lloré, me preguntaba ‘¿Dónde debo ir ahora?’,”
contó Thoko en el estudio. A
pesar de los avances constantes al plan de sensibilización y del acceso
al tratamiento, “el peso enorme de la estigmatización,” constituye un
obstáculo muy importante para las mujeres encinta que siguen el programa
PMTCT. La
leche en polvo para los bebés reduce en un tercio el riesgo de transmisión
ligado a nutrición y el programa aconseja a las mujeres nutrir a sus niños
con biberón. Pero las mujeres cuestionadas por Garson en Soweto, la parte
desfavorecida de Johannesburgo, explicaron que ellas son sorprendidas al
nutrir al bebé con biberón: “es claro, todo el mundo sabe que tienes
SIDA.” Las
mujeres “despliegan mucha imaginación para disimular los alimentos para
los bebés que son distribuidos por el gobierno,” transfiriendo el
contenido de la botella anaranjada, descrita como “leche del SIDA,” en
otro recipiente. Cuando
su abuela quiso forzarla a alimentar a su bebé, una bebé, donde el bebé
y el ex marido son ambos seropositivos, se abrió una vena con una navaja
para rasurar “para que la sangre saliera, así pude decir a mi abuela
que había sangre en mi leche.” Las
mujeres sufren de esta forma de una ansiedad grande y de un sentimiento de
culpabilidad a causa de su estatus serológico de sus infantes, estimando
que es más difícil aceptar la seropositividad de su bebé que la suya
propia, según ha revelado el estudio. Las
relaciones humanas son expuestas a una gran prueba por el VIH. Las mujeres
han contado que han sido acusadas de haber llevado el Sida a la casa, así
que los hombres rechazan cumplir con sus responsabilidades. Las tensiones
ligadas a la posibilidad de negociar relaciones sexuales protegidas
pierden todo interés y placer. “Una
campaña enérgica contra la estigmatización, los programas de educación
intensiva destinados a los hombres y un esfuerzo redoblado de los medios
masivos de comunicación para dar una dimensión humana a la epidemia podrán
permitir un apoyo real a las personas afectadas y de erradicar la
estigmatización,” concluyó el reporte preliminar.
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