Campaña contra la Homofobia.

 

José Germán Rodríguez Torres

Representante a.i. OPS/OMS. México.

Para la Organización Panamericana de la Salud, el problema de salud causado por el VIH/SIDA, es muy preocupante y estamos conscientes de que su solución actual es únicamente a través del compromiso de toda la sociedad.

 

El VIH/SIDA se ha convertido en la peor amenaza para la supervivencia de la humanidad en los últimos 700 años. Los importantes progresos logrados en la salud infantil y en la expectativa de vida en las Américas están siendo amenazados por esta epidemia que está destruyendo muchos de los esfuerzos e inversiones realizados durante las décadas pasadas.

 

Asimismo, un efecto generalmente silencioso pero dañino de la epidemia es la discriminación contra las personas que viven con el virus. La discriminación proviene del miedo hacia el virus que es transmisible, incurable y potencialmente mortal. Pero también tiene otras causas. Entre ellas está el prejuicio contra los grupos que fueron fuertemente golpeados durante las primeras etapas de la epidemia, tales como los hombres que tienen sexo con otros hombres, trabajadoras sexuales y usuarios de drogas.

 

Estado actual de la epidemia de VIH/SIDA en las Américas

 

Actualmente, se estima que en las Américas alrededor de 2.8 millones de personas viven con el VIH –incluidas las 235,000 personas que contrajeron el virus el año pasado. Sin embargo, se perciben claramente importantes diferencias en los niveles de la epidemia y en las tendencias de la transmisión del VIH. Así, en América Latina hay 1,4 millones de personas que viven con el VIH/SIDA; en el Caribe, 420,000 y en América del Norte, 940,000. El aumento relativo en el número de nuevas infecciones es mayor en el Caribe (16%), seguido por América Latina (10%) y América del Norte (5%). Con una prevalencia global en la población adulta que supera el 2%, el Caribe es la segunda región más afectada del planeta, después del Africa subsahariana. Los países con mayor tasa de prevalencia son las Bahamas y Haití, donde estas tasas en adultos se encuentran por encima del 4%. En el otro extremo se encuentran los países del área Andina: Bolivia y Ecuador, con prevalencia que por el momento son bajas (<0,3%). Se debe evaluar con precaución esta situación, ya que los datos son escasos y las cifras nacionales bajas pueden ser engañosas y ocultar epidemias que inicialmente están concentradas en algunas localidades o en poblaciones específicas y que pueden rápidamente extenderse a la población general.

 

La transmisión heterosexual del VIH continúa, ocasionando casi tres cuartas partes de los casos en América Central y el Caribe. En el área Andina, Canadá, Estados Unidos de América y México, la transmisión entre hombres que mantienen relaciones con hombres causa en torno al 50% de los casos. El consumo de drogas intravenosas desempeña un papel importante en la transmisión del VIH en varios países, como la Argentina y el Brasil.

 

En el ámbito técnico, los esfuerzos siguen encaminados a: 1) aplicar los principios de vigilancia epidemiológica de segunda generación, y 2) fortalecer las redes interpaís para mejorar el análisis, la interpretación, el uso de los datos y la diseminación de la información epidemiológica. Algunos de los logros han sido las visitas para la preparación de planes estratégicos nacionales de vigilancia epidemiológica en cinco países y se cuenta ya con información de ocho países sobre los subtipos de VIH-1 circulantes, lo cual permitirá la vigilancia biológica de la epidemia. De igual manera, se ha iniciado la preparación de la vigilancia del comportamiento poblacional por conducto de la EpiRed (EpiNet en inglés) y, en colaboración con varias agencias [Proyecto Acción SIDA de Centroamérica (PASCA), Universidad del Estado de Washington, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y otros] se están realizando estudios multicéntricos de prevalencia del VIH en grupos vulnerables y en poblaciones móviles en el istmo centroamericano.

 

El Programa Regional de VIH/SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de la OPS ha iniciado la divulgación de las estrategias recomendadas en este documento y ha realizado en el curso del último año una serie de acciones concretas.

 

Dado que los trabajadores de la salud necesitan de todo nuestro apoyo para realizar la difícil tarea de atender a las personas con VIH y SIDA. Algunos requieren ayuda para sobreponerse a sus propios prejuicios. Otros pueden necesitar apoyo para manejar sus temores, para sobrellevar el estrés de atender pacientes que están muy graves y para prevenir la indiferencia que puede ocurrir entre quienes se ocupan de pacientes que mueren por el SIDA.

 

Las personas que cuidan a pacientes con VIH también necesitan capacitación y los recursos necesarios para asegurar que el riesgo de transmisión accidental del virus se mantenga en un mínimo; se han continuado las actividades de capacitación de profesionales de salud que trabajan en servicios de atención primaria en materia de sexualidad humana. Se han realizado también varios talleres de capacitación para promotores que trabajan con hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (Talleres “Cara a cara”), en colaboración con la Universidad de Minnesota y la Asociación Fronteriza Mexicano-Estadounidense de Salud.

 

En una encuesta a más de 200 trabajadores de salud de México, indico que, en promedio, los entrevistados respondieron correctamente a 82% de las preguntas sobre conocimiento acerca del VIH/SIDA.

 

Homofobia.

 

La Homofobia, que se define como temor, odio o desaprobación de las relaciones sexuales entre hombres y de los hombres homosexuales, es anterior al estigma y la discriminación al VIH/SIDA.

 

Estigma y Discriminación.

 

El estigma y la discriminación en relación con el VIH/SIDA son tan antiguos como la epidemia misma. En todos los países y los medios social, desde que se detectó la enfermedad las personas VIH positivas, o que se presume que lo son, han sido objeto de reacciones negativas, que comprenden maltrato físico y verbal, pérdida del hogar, empleo, rechazo familiar, cónyuges y amigos y la violación de los derechos básicos y de las libertades fundamentales. Todo ello ampliamente documentado.

 

Es probable que las personas discriminadas padezcan física y psicológicamente, y sean renuentes a solicitar pruebas o tratamiento cuando temen ser discriminadas. Hay un consenso, en la sociedad, acerca de la existencia y la forma del estigma y discriminación en materia de VIH/SIDA.

 

Gracias al esfuerzo educativo, en muchos países se ha logrado reducir el grado de discriminación relacionado con el VIH/SIDA, sobre todo en los Servicios de Salud.

 

Recientemente, en colaboración con el Programa Salud, Género y Desarrollo de la OPS, se preparó una propuesta de trabajo para la promoción de la salud sexual entre trabajadoras comerciales del sexo para que sean tanto beneficiarias como agentes de programas preventivos.

 

El temor a ser considerado vulnerable a la infección o VIH positivo impide que muchas personas soliciten pruebas voluntarias; por consiguiente, es menos probable que esas personas tomen medidas para protegerse y proteger a otros.

 

El VIH/SIDA suele ser una justificación para atacar a la víctima, acusada de transmitir el virus, al margen de sí es VIH positiva o no.

 

El estigma y discriminación relacionados con las relaciones sexuales entre hombres afectan a estos en dos maneras: renuencia a acudir a los servicios de salud, y falta de servicios.

 

Las convenciones internacionales están de acuerdo que la discriminación contra las personas VIH/SIDA es, con frecuencia, una violación de sus derechos humanos.

 

El estigma es tan antiguo como la historia. El concepto es universal, aunque la palabra es de origen griego y se refiere a la marca física que se deja con fuego o con navaja en los individuos considerados extraños o inferiores. En la actualidad las marcas físicas han desaparecido, pero el estigma permanece, basado en uno o más factores, como edad, clase, color, grupo étnico, creencias religiosas, sexo y sexualidad.

 

Con frecuencia algunas enfermedades y otras condiciones de salud inducen estigma afectando especialmente a las personas que sufren enfermedades mentales, discapacitación u otra condición que parte de una sociedad no quiere aceptar entre sus miembros, pero que son seres humanos y requieren ayuda y apoyo.

 

El estigma es un medio de control social, que define normas sociales y castiga a quienes se apartan de éstas. El meollo del estigma es el miedo de que los estigmatizados amenacen a la sociedad. La base del miedo suele ser la ignorancia.

 

La palabra Discriminación ha adquirido el significado de tomar actitudes activas o pasivas que perjudiquen a personas que pertenecen, o se cree que pertenecen, a un grupo determinado, en particular a un grupo estigmatizado.

 

“La Convención Interamericana sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra personas discapacitadas” considera que la discriminación consiste “en cualquier diferencia, exclusión o restricción” que viole los derechos humanos y las libertades fundamentales de una persona.

 

La Declaración de Londres, que adoptó en 1988 la Cumbre Mundial de Ministros de Salud sobre los Programas de Prevención del VIH, fue una de las primeras declaraciones internacionales en reconocer que “la discriminación contra las personas infectadas por el VIH y las personas que tienen SIDA y determinados grupos de población y su estigmatización minan la Salud Pública y debe evitarse”. Principio reiterado por la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y confirmado por la Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, celebrada en 2001.

 

Las personas bien informadas, están conscientes de que el contagio por contacto social es imposible, por lo cual suelen tener menos actitudes negativas hacia personas con VIH/SIDA.

 

El estigma por el VIH/SIDA afecta a hombres, mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, involucra a los enfermos y a quienes los cuidan. Existe en cualquier país, sin que importen ni la magnitud ni las consecuencias de la epidemia misma.

 

De acuerdo a los Indicadores Básicos de la Situación de la Salud en las Américas, para el año 2002 había una tasa de incidencia de SIDA 109,2 por millón de habitantes. Para México la cifra era de 159,2. Siendo la razón hombre/mujer con SIDA, para las Américas de 3,4; y para México de 5,1. Lo que indica que para esa fecha los hombres son los más afectados.

 

En un mundo ideal, la prevención y la atención coexisten en un proceso continuo mediante el cual se alienta a las personas en riesgo a que se sometan a las pruebas para detectar el VIH, las que reciben resultados positivos cuentan con servicios apropiados de orientación, y la comunidad las acepta.

 

En realidad, el estigma interrumpe este proceso continuo al de desalentar a las personas a someterse a las pruebas de detección, reduciendo las opciones para la atención y el apoyo, y limitando los programas de prevención. Como consecuencia, la persona y la Salud Pública sufren.

 

Como conclusión se puede afirmar que:

“Las intervenciones en los servicios de salud tienen mucho éxito cuando forman parte de una campaña más amplia para reducir el estigma y la discriminación en toda la comunidad.”

 

Metas de la Declaración sobre el VIH/SIDA del periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (junio 2001)

 

Durante la sesión extraordinaria sobre VIH/SIDA, en la que participaron los líderes políticos de más de 170 países, se llegó a una declaración de compromiso sobre el VIH-SIDA, que incluyó un llamamiento a la acción mundial contra la epidemia, así como líneas de acción y metas para los países.

 

Liderazgo

 

Asegurar el desarrollo y ejecución de estrategias multisectoriales nacionales y de planes de financiamiento para combatir el VIH/SIDA.

 

Integrar las actividades y/o prioridades de prevención, atención, tratamiento y apoyo en materia de VIH/SIDA y las prioridades de mitigación de impacto dentro de los esquemas de planificación del desarrollo, incluyendo las estrategias de erradicación de la pobreza.

 

Intensificar el apoyo a organismos regionales y a actividades y planes en los niveles regional y subregional, formulando estrategias y respuestas en apoyo a las actividades de los países.

 

Prevención

 

Asegurar la disponibilidad de programas de prevención que tomen en cuenta circunstancias locales, así como valores éticos y culturales, y que incluyan información, educación y comunicación para reducción del riesgo y que estimulen el comportamiento sexual responsable, lo que abarca abstinencia y fidelidad, acceso ampliado a suministros, como condones masculinos y femeninos y equipos estériles de inyección; esfuerzos de reducción del daño relacionado con el uso de drogas; acceso ampliado a los consejos y las pruebas, voluntarios y confidenciales; suministro de sangre segura, y tratamiento temprano y eficaz de las infecciones de transmisión sexual.

 

Lograr que por lo menos 90%, y que, para 2010 esta tasa sea de por lo menos 95%, de hombres y mujeres jóvenes, entre los 15 y los 24 años tengan acceso a información y educación, así como a actividades especiales y a los servicios necesarios para que puedan llevar una vida activa, pero a la vez reduzcan su vulnerabilidad a la infección con el VIH.

 

Reducir la proporción de infantes infectados con VIH en un 20%, y en 50% para el año 2010, asegurando que el 80% de mujeres embarazadas tengan acceso a información y servicios de atención prenatal.

 

Fortalecer la respuesta a la epidemia mediante la ejecución de programas de prevención y atención en los sectores público, privado e informal y tomar medidas para proveer un medio ambiente laboral en apoyo a los trabajadores que viven con VIH/SIDA.

 

Formular y llevar a la práctica estrategias nacionales, regionales e internacionales que faciliten el acceso a los programas de prevención de inmigrantes y trabajadores itinerantes.

 

Referencias:

 

-         Comprensión y respuesta al Estigma y la Discriminación por el VIH/SIDA en el Sector Salud. OPS/OMS.

-         Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) en las Américas. OPS.- CSP26/7 (Esp.) 21 julio 2002.

-         Situación de Salud en las Américas. OPS 2004.

 

 

JGRT. OPS/OMS. México Abril 2005

 

  DERECHOS HUMANOS

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