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por © Oscar Eduardo Copca Ortega/Enkidu
El idioma oficial de nuestro país es el
Castellano o Español, He de señalar que es de las lenguas más bellas y
ricas del mundo, que se deriva de las lenguas romances que derivan del latín, pero en la antigüedad existieron dos tipos de latín, el clásico y el rústico o vulgar.
El primero empleado por los escritores del Siglo
de Oro de la literatura latina; el segundo (rústico o vulgar) era el que
empleaba el pueblo común y el ejercito. Pero la faena que persigue este
escrito no es una cátedra sobre nuestro idioma o sus orígenes, sino el
denunciar algunos errores que con harta frecuencia se cometen en esto del
etiquetamiento y autoetiquetamiento de las personas con orientación homoerótica.
En este sentido, considero menester enumerar
uno por uno los epítetos empleados para nombrar a las personas homosexuales.
La mayoría de nosotros, cuando escucha esta palabra estructura en su
mente la imagen de un hombre
afeminado, difícilmente esta palabra será asociada a una mujer con
dicha orientación o preferencia sexogenérica.
He de hacer la primera de las aclaraciones
lingüísticas que pretendo; el término homosexualidad es una
palabra de reciente creación (siglo
XIX), este es un vocablo compuesto, donde el prefijo homo es griego y NO latino,
significado por tanto: parecido; igual; similitud; que es de la misma
naturaleza. Uno de los primeros errores que se cometen con esta palabra es
lo concerniente a si se emplea igual para hombres y/o mujeres. Bueno,
desde la base del prefijo griego, este
adjetivo debe emplearse para denominar tanto a hombres como a mujeres que
están orientados a mantener relaciones sexo-afectivo-eróticas con personas que morfológicamente
son semejantes a ell@s.
El segundo de los errores frecuentes con este
vocablo, es en cuanto al sufijo (gramema derivado que
se añade a una palabra primitiva y se escribe al final de esta), es
decir la parte subrayada (dad),
muchos agregan la terminación ismo
(homosexualismo), acto que es
totalmente incorrecto cuando nos referimos a la hecho mismo de ser
homosexual, pues al emplear la terminación ismo lingüísticamente nos estamos
refiriendo a un sistema de pensamiento o doctrina. La homosexualidad, por tanto, como una característica
de una persona, existe..... siendo nosotr@s un claro ejemplo empírico de
ello.
Por otro lado, cuestionaría si el homosexualismo como corriente filosófica y de pensamiento existe,
lo anterior lo expreso en virtud de que es claro que aún cuando las
luchas del feminismo y la lucha
de la liberación gay surgen casi a la par, las compañeras mujeres han
elaborado toda una serie de posturas y corrientes de critica y lucha en
contra de la desigualdad, la diferencia y la opresión ejercida en contra
de ellas, de forma casi universal (por
el patriarcado, la falocracia, el androcentrismo, todos estos son términos
empleados por algunas de estas posturas teóricas del feminismo).
Hasta el momento sólo he conocido teorías que intentan indagar sobre la etiología (causa) de la
homosexualidad, pero no son
posturas surgidas en critica a un sistema social arcaico desigual e
injusto, mucho menos de los grupos “activistas”.
El termino lesbiana se extrajo del nombre que
sustentaba la isla griega de LESBOS
donde vivió entre los siglos VII y VI antes de nuestra era (antes de
Cristo), la poetiza y filosofa de la misma nacionalidad de nombre Safo.
La palabra lesbiana se acuño
para poder diferenciar a la homosexualidad de las mujeres de la de los
hombres, por las razones que exprese en líneas anteriores. En este
vocablo, al igual que en la palabra homosexualidad se comete el error al agregarle
el sufijo ismo (lesbianismo),
en este caso el activismo de las
compañeras lesbianas en cuanto al trabajo en torno a la construcción de
una corriente de pensamiento más o menos estructurada, a sido distinta
que en el caso de los varones, pues algunos de los postulados del lesbianismo, provienen de corrientes del
feminismo como el radical. Desde esta perspectiva cuando empleemos el termino lesbiandad, debemos asegurarnos de
estarnos refiriendo a la característica de una mujer de poderse
vincularse efectiva-sexual-erótica con otra de características
morfológicas y de género semejantes a ella. Pero si nos referimos a un
movimiento socio-político y contestatario de los
valores tradicionales de nuestra cultura, será correcto el empleo del
adjetivo lesbianismo.
Según consta en diccionarios de ingles, la
palabra GAY tiene por significado: [géi] adjetivo; alegre, festivo, ufano,
llamativo; ligero de cascos, calavera ..... cualquier semejanza de estos
vocablos con la realidad del submundo gay es mera coincidencia..... pero de acuerdo con algunos
autores, hay que hacer la distinción entre los meros actos (homosexualidad) y una identidad más o menos positiva (gay), propuesta con la que me
encuentro totalmente de acuerdo, pero por desgracia este vocablo ha sido
vulgarizado y ahora cualquier hij@ de vecin@ que no conoce más nada de la
lucha de la reivindicación homosexual, se siente con el derecho de
autonombrarse GAY, solo porque en cientos de ocasiones ha acudido a danzar en algún
ghetto de los muchos que hay en Zona Rosa y sus alrededores. Lo
cierto es que este término se ha empleado en el argot popular de nuestra subcultura como un adjetivo para
diferenciar a la homosexualidad masculina de la femenina, aunque hoy en día,
con mayor frecuencia, se emplea esta palabra de forma indistinta para
referirse a personas homosexuales mujeres u hombres.
Con todo lo anterior, sólo me queda
recomendarles que empleen el lenguaje de forma adecuada. Además, les
recuerdo que un poco de estudio y lectura no le hace mal a nadie.
“el
conocimiento y el saber son el verdadero poder.....”

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