El
Proyecto Sexualidades, Salud y Derechos Humanos en América Latina, de la
Universidad Peruana Cayetano Heredia, se complace en organizar un Foro
para intercambiar reflexiones y perspectivas que nos encaminen hacia la
eliminación del sexismo, el racismo y la homofobia, expresiones de la
discriminación actual en nuestros países. Pese al esfuerzo de muchos,
desde el activismo, la academia e incluso el Estado, así como la
suscripción de acuerdos internacionales y aprobación de nuevas leyes,
persisten evidencias de que la discriminación continúa siendo un fenómeno
cotidiano, siendo los crímenes de odio una de sus formas más dramáticas,
aunque se presenta también en formas sutiles.
Contexto
El
estudio “Política, derechos, violencia y homosexualidad” realizado
por el Centro Latinoamericano en Sexualidad y Derechos Humanos-CLAM
(1)(Brasil) muestra cómo la discriminación y la
violencia se presentan en Porto Alegre. De 368 entrevistados, el 40,2% se
declaran hombres gay, el 22,8% hombres y mujeres heterosexuales, el 20,4%
lesbianas, un 10,3% bisexuales y 4,3% transgéneros. Consultados/as sobre
experiencias de discriminación el 61,3% relató haber sido
discriminado en lugares como el empleo, espacios públicos, escuela,
vecindario o en su propia casa. Se
revela además que son los espacios públicos donde mas ocurren las
agresiones (53. 3%) y que son los desconocidos los autores de las
principales agresiones (46.8%) seguidos de los familiares (8.5%).
“La alta incidencia de todas las modalidades de violencia entre
la población homosexual refuerza la idea de que las agresiones causadas
por la homofobia son una realidad cotidiana para el grupo” explica
Daniela Knauth, responsable de la investigación en
Porto Alegre.
El
brasileño Osmundo Pinho(2) aporta aspectos de la construcción de
diferentes mundos homosexuales intersectados por variables de color/araza
y clase, en el sentido de considerar algunos escenarios posibles para la
instalación de la violencia como elemento estructurante de las
comunidades homosexuales, tanto en sus dimensiones internas como
en sus relaciones con otros sectores y agentes sociales. Explica
que en la esfera de las homosexualidades, tal consideración debería ser
fuertemente informada por las contradicciones que las comunidades
homosexuales experimentan en torno a las diferencias de raza y clase, de
modo que los sujetos homosexuales pudiesen reconocer y explorar
determinadas diferencias intersectadas con otras experiencias de identidad
y subjetividad.
Muñoz-Laboy,
Vásquez del Aguila y Parker resaltan que el estigma y la discriminación
ocurren en función de inequidades sociales y estructurales. El estigma es
expresado por actores concretos que buscan legitimar su propio estatus de
dominio entre las estructuras sociales vigentes. Señalan que actualmente
existen nuevas formas de exclusión asociadas a una reestructuración económica
y transformaciones globales que casi siempre refuerzan inequidades y
exclusiones preexistentes tales como el racismo, discriminación étnica y
conflictos religiosos. Según estos autores el estigma y la estigmatización
operan en la intersección entre cultura, poder y diferencia y solo
explorando la relación entre estos factores es posible entenderlos como
elementos centrales en la constitución del orden social.
La
organización feminista peruana DEMUS, realizó una Encuesta Nacional
sobre Exclusión y Discriminación (3) donde los entrevistados (1600
personas) a la pregunta ¿Por qué sienten que son discriminadas?
respondieron que era, en primer lugar, “por su condición económica”,
es decir por ser pobres; en segundo lugar, por su edad, y en tercer lugar
por su raza u origen étnico; el sexo aparece como sexta razón. La
encuesta expresó que los homosexuales son considerados por los
encuestados como uno de los grupos que tienen mayores limitaciones para
hacer valer sus derechos. Además el 75% de los entrevistados “ve mal”
las relaciones sexuales entre dos mujeres, así como entre dos hombres y
cerca de la mitad de los entrevistados no aceptaría a sus amigos y amigas
homosexuales o lesbianas. El estudio también muestra que el 41% de
entrevistados se identifica como mestizo en la categoría étnico-cultural:
indígena, mestizos, personas de raza negra, gente de la selva, gente de
la sierra, entre otros. Asimismo, el 14% asume identidades basadas en
categorías étnico-raciales (blancos, asiáticos, afrodescendientes, indígenas).
Un 80% los peruanos se consideran poco o nada iguales ante la ley y un 87%
reconoce que no existen condiciones básicas de igualdad y respeto a los
individuos.
En
reciente artículo Oscar Ugarteche y Jorge Bracamonte señalan que las
migraciones y la desesperanza económica en un marco de crisis sistémica
han llevado al resurgimiento de la intolerancia en varios sentidos. El
factor étnico y las diferencias religiosas y culturales empiezan a
desbordar la estabilidad del norte desarrollado. La violencia con que se
reactiva el racismo, la xenofobia y también la homofobia, van
configurando un escenario de complejas tensiones que va mas allá de las
posibilidades de integración económica de las miles de personas que
diariamente se desplazan del sur al norte. Los autores reseñan que
“la xenofobia, el racismo y la homofobia de Estado van acompañando
una derechización de la política y un fortalecimiento del integrismo
religioso”.
Sueli
Carneiro (4) destaca que el racismo establece la inferioridad social de
los segmentos negros de la población en general y de las mujeres negras,
en particular, operando además como factor divisionista en la lucha de
las mujeres por los privilegios que se instituyen para las mujeres blancas.
Por otro lado, Suely Carvalho (5), evoca su labor como partera tradicional
y señala que esta experiencia le sirve para destacar cuestiones del
sexismo y la discriminación racial. Dice que el sexismo es una característica
hegemónica de muchas culturas en todo el planeta y “…tiene efecto
sobre las sociedades profundamente desiguales dividiendo a la población
en clases por aspectos económicos, biológicos, y culturales”.
La
costarricense, Epsy Campbell (6) señala que el racismo
tiene su base en la estructura económica, construyendo ideológicamente
las justificaciones culturales y sociales para colocar a la raza blanca,
como prototipo de lo humano y por lo tanto superior a todos los grupos
etnoraciales diferentes, particularmente a las personas de procedencia
africana, las que definieron como de raza negra. Campbell
advierte los nexos entre el racismo y sexismo, dice que
el modelo económico racista se construyó a partir de una realidad económica
también milenaria, el sexismo, en la cual los poderes y los recursos se
encontraban en manos de los hombres. Para ella, el
racismo reafirma el sexismo e incorpora en su seno las diferencias
sexuales y la superioridad de los hombres sobre las mujeres como una
característica inherente y constitutiva de esa ideología. Del mismo modo,
anota que el sexismo incorpora a la diferenciación racial como una
categoría de estratificación, creando una pirámide que no solo está
marcada por la diferenciación sexual sino también por la distinción
racial.
La
“política de la identidad” ha sido una de las estrategias de los
grupos y colectivos que se dedican a combatir los sistemas de dominación
como el racismo, sexismo, clasismo, y el heterosexismo, dice Ochy Curiel
(7) y añade que esta política de la identidad ha puesto a algunas
mujeres negras en grandes dilemas, ya que por un lado entienden que es
importante reafirmar la negritud como estrategia necesaria en la lucha política
y, por otro lado refuerza estereotipos y autoexclusiones, y sobre todo
podría perder de vista las causas reales del racismo.
Ochy
Curiel, activista feminista lesbiana afrodescendiente, se plantea varias
interrogantes: ¿Bajo qué postulados, presupuestos y premisas políticas
debe estar enmarcada nuestra lucha contra el racismo, el sexismo, el
clasismo y el heterosexismo?, ¿Cuál es la estrategia más correcta que
toque las bases de estos sistemas de opresión y exclusión para
erradicarlos? ¿Cuál es la estrategia más políticamente correcta que no
lleve a caer en esencialismos, que deconstruya roles y estereotipos,
posiciones dicotómicas, binarias, impuestas por el patriarcado y que al
mismo tiempo no haga perder ciertas estrategias políticas y categorías
conceptuales, muchas veces transgresoras y que contienen en si mismas
elementos de identidad? En su articulo “El dilema de
las feministas negras -Identidades esencialistas o construcción de
identidades políticas”, Curiel intenta responder estas preguntas y
propone algunas estrategias.
Finalmente,
Aggleton, Parker y Maluwa señalan que la asociación entre estigma,
discriminación y derechos debe ser comprendida de manera más clara,
primeramente porque vivir libre de discriminación constituye un derecho
humano, y los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y velar
por el cumplimiento de los mismos. El marco de derechos humanos permite el
acceso a mecanismos procesales, institucionales y de supervisión para
hacer cumplir los derechos y para luchar contra la discriminación.
Retomando
algunas reflexiones de los/as autores/as habría que profundizar estos análisis,
visibilizar sus contradicciones, buscar estrategias de desmontaje de estos
sistemas opresores como el sexismo, el racismo, la homofobia. Hasta
dónde son posibles y cómo se entienden las estrategias de las
“identidades políticas”. Es crucial también analizar la construcción
de nuevos espacios y alianzas que puedan contribuir a la transformación
social.
Ciudadanía
Sexual les ofrece este espacio para intercambiar de manera constructiva y
respetuosa, a manera de propiciar más elementos para
nuestras acciones y promover políticas públicas en favor de una sociedad
más inclusiva y democrática.
Durante
el desarrollo de los dos momentos
del Foro ofreceremos, por correo y a través de la web,
documentos de consulta. Los mismos se plantean como fuentes de referencia
para la participación, la reflexión y el debate.
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Notas
1.
Resultados da investigación
realizada durante la Parada Gay 2004 de Porto Alegre, http://www.clam.org.br/
2.
Osmundo Pinho en “Deseo y Poder: Racismo y Violencia Estructural en
Comunidades Homosexuales”. Ciudadanía Sexual. Boletín 15. http://www.ciudadaniasexual.org/
3.
DEMUS, Encuesta Nacional sobre Exclusión y Discriminación. Lima, Febrero
2005.
4.
Sueli Carneiro en “Ennegrecer al feminismo”. Brasil, 2001.
5.
Suely Carvalho en “Sexismo
y racismo”, Ciudadanía Sexual. Boletín 15.
http://www.ciudadaniasexual.org/
6.
Epsy Campbell, en “Discriminación Racial”. 2003.
7.
Ochy Curiel en: El dilema de las Feministas negras. Identidades
esencialistas o construcción de identidades políticas. En Creatividad
feminista. http://www.creatividadfeminista.org/
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El Foro está
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líderes, académicos/as, políticos/as, funcionarios/as públicos/as,
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