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¿¿¿Son en verdad logros sociales y políticos
los espacios “culturales” donde las personas Lesbico Gay Bisexual y
Transgénero (LGBT) acostumbran pasar horas extensas de jolgorio
???..... ¿O simplemente son parte del conjunto de técnicas y de
instituciones que se atribuyen como tarea medir, controlar y corregir a
los anormales como lo apunta Michel Foucault en su libro Vigilar y Castigar (las letras en
cursivas son textuales del autor citado)? Efectivamente estos lugares de
esparcimiento para la población de la Diversidad Sexual pueden ser parte
de lo que el mismo Foucault llama dispositivos
disciplinarios. En nuestras sociedades todo aquello que no es
“NORMAL” debe estar al margen de quienes están alineados con las
normas imperantes de una cultura y sociedad en particular y un momento
histórico determinado. No es en vano que lugares de clausura obligatoria
como los hospitales psiquiátricos y las cárceles, se encuentren en las
partes más alejadas de nuestras ciudades y si esto no es así, basta con
revisar algún mapa antiguo para darnos cuenta que la explosión demográfica
ha sido tal, que lo que antes estaba en las orillas ahora es parte de los
centros urbanos más importantes.
También hemos de recordar que en la antigüedad,
la locura se consideraba como una posesión demoníaca. Desde este motivo
fue perseguida y duramente castigada por el Santo Oficio de la Inquisición,
aun cuando la mayoría de los pacientes psiquiátricos eran encerrados en
abadías, los más lucidos tal vez con trastornos esquizofrénicos, eran
acusados de hablar con del demonio (alucinaciones) y mandados a la hoguera,
no sin antes ser duramente martirizados en alguno de los muchos artefactos
inventados en la época. Pero al lado de magos, brujos, musulmanes y judíos.
también estuvieron l@s acusad@s
de sodomía (este termino era
empleado para todas aquellas conductas sexuales que no tuvieran como fin
ultimo la procreación de la especie), evidentemente la homosexualidad estaba contemplada
como parte de estas conductas. Continuando en la historia pero ahora a
finales de los años 30´s y principios de los 40´s del siglo XX, es
decir durante la Segunda Guerra
Mundial, el nazismo envío
a campos de concentración a judíos y a sodomitas (en este ultimo caso
fueron 5000 hombres). Se dio el nombre de ghettos a los espacios donde los
judíos vivían, pero no sin la constante vigilancia de los nazis.
De manera un poco distinta, la población de la Diversidad Sexual esta siendo
enclaustrada en ghettos LGBT (discotecas,
bares, cafeterías, cines, etcétera). Lo peor de todo, es que este dispositivo disciplinario está
logrando varios de sus objetivos. En primer lugar, alejar a las personas Lesbico Gay
Bisexual y Transgénero (LGBT) de la visibilidad de quienes profesan conductas
sexuales NORMALES (heterosexuales hombres y mujeres); por otro lado,
entretiene a las personas de este grupos social (LGBT) de forma que no
reflexionen mucho sobre su condición de pseudociudadanos. En la mayor
parte de los países latinoamericanos, el encierro en este caso parece
voluntario, pero deja de serlo cuando a estas personas se les condiciona
de manera tal que no desean salir de estos sitios de socialización. El
tipo de reforzadores que se emplean para lograr este último objetivo son
tales como el sexo (irresponsable en muchos casos, es decir sin el uso de
condón), el alcohol, las drogas (desde los poppers hasta la cocaína,
pasando por la mariguana, tachas, etcétera).
Con todo lo anterior no pretendo invitarles a
salir de sus respectivos closets, sino que hagan conciencia de lo que pasa
a su alrededor. No digo que la diversión sea algo malo, siempre y cuando
seamos 100% conscientes de lo que hacemos, del porqué lo hacemos y
sobretodo, asumiendo las consecuencias de todos y cada uno de nuestros
actos. Apunto lo anterior, en virtud de que a más de uno de los muchos
que acuden a estos ghettos, los he escuchado quejarse de la situación en que vive la
subcultura LGBT; claro está, sin hacer ni proponer nada para remediar
esta situación de discriminación, ostracismo y desventaja en que vivimos
los que no tenemos practicas sexuales similares a las de la mayoría (heterosexualidad
hegemónica).
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