Doña
Juana, aprendío recién casada que “quien se ríe de sí mismo, puede
reírse del mundo entero”. Esto le parecía a Nuestra Soberana como
algo bastante agresivo, pero como decía la Alcaraz, “Quién con Novos
anda, a aúllar se enseña”. Tardíamente, pero Doña Juana aprendió
a perrear, primero con frases hechas pero elegantes como célebre poema
de Benedetti “Me gusta cuando callas, porque estás como ausente” y
más tarde ya con algunas ingeiosas de su propio acervo.
Pero
¿porqué el perreo? ¿Porque la burla hacia uno mismo? ¿Porque la saña
hacia los demás? ¿Porque ahora el perreo se ha vuelto tan vulgar, tan
bobo y sin ningún chiste? ¡Póbrecita! bufaba una chicuela escapada
del Cabaré-Tito ¡Huele mi shampoo! gritaba otra, en el momento de
tronar los dedos y esfumarse con una media vuelta. El humor negro, el
sarcasmo han sido medios muy útiles de sobrevivencia, en una sociedad
donde la homosexualidad todavía no tiene una carta de reconocimiento
social, donde ningún funcionario en funciones -excepción Enoé Uranga-
se ha declarado oficialmente homosexual.
El
humor, la autodenigración y otras formas conexas de burla y sorna nos
han acompañado, como píldoras para fortalecer una autoestíma baja,
además por cuestiones culturales el pueblo mexicano es de los pocos que
se ríen de sus desgracias e incluso de las ajenas. Ya desde mucho
tiempo Oscar Wilde nos dió los primeros asomos de lo que es un perreo
de hecho sus obras de teatro son una antología para aquellas que
quieran perrear con finura.
El
humor es tan variado que hay humor para todos, desde el humor negro o
humor culto, hasta el humor homófobo lleno de clichés y prejuicios
sobre nosotros, ¡claro! no es lo mismo cuando nosotros usamos esa
homofobia que alguien externo. El tipo de humor que usas te define
porque es parte de tí, de tu cultura, de tu círculo de amigos en fín
de tu contexto.
Una
de las condiciones del humor negro es tener cierto intelecto
desarrollado, que se adquiere con la cultura en todas sus modalidades y
¡en vivir! El humor negre es como la sosa caústica, corrosiva,
agresiva pero muy limpia. Pedro Kómink nos habla del humor negro en
estas palabras:
“El
humor negro normalmente tiene dos características: tiene referencias a
autores escritos o a creaciones previas, y que no tiene respeto por
valores tradicionales. El humor negro es necrófilo, homófobo, heterofóbo
y políticamente incorrecto. Me gusta jugar mucho con eso porque ese es
mucho mi mundo [...] Creo
que el humor negro entre los intelectuales se vuelve un poco una moda y
una manera de autovalorerse.Si yo puedo esgrimir el humor negro implica
que tengo un bagaje, que tenga un nivel y entonces es mi pose que me
valida como intelectual.”
En
nuestra cultura, existe también un humor muy denigrante, parcial e
irrespetuoso llamesé Jorge Ortíz de Pinedo quién utiliza la homofobia
y la misoginia e incluso hasta misántropa -odio a todo ser humano-
y es que denigrar a todo el mundo por el hecho de ser distintos a
uno es algo que no se vale pero incluso existe un amplio sector que
gusta de este tipo de humor. Hay que recordar que finalmente las
palabras son un medio por donde la violencia puede viajar, tal vez sin
la intensidad de un golpe pero con secuelas más severas.
Doña
Juana recuerda la crónica de Madame Irmita titulada “Start spreading
the news...” donde nos da una antología y los posibles orígenes de
motes que sirven para que los otros nos definan: Es un cuarenta y uno,
Le hace agua la canoa; le gusta la Coca-cola hervida; come arroz con
popote; Le gusta que le ronquen enla nuca; Tiene la mano caída; Es joto,
Cacha granizo y Tope borrego, Le gustan las enchiladas con Cold Cream;
Le duele la muela, Le robaron la sandía, Tira de uñita, Mea sentado y
le va al América, Es del otro lado de la banqueta, Es de rosca
Izquierda, etc Doña Juana les recuerda que en muchos chistes mataputos
o canciones homófobas esta retratada la visión que de nosotros tienen
y nos clasifican en jotos, locas, maricones o gays incluso.
¿Pero
han perdido los activistas gays el sentido del humor? Ante tan
importante pregunta todavía no contestada por la ciencia maricónica.
Doña Juana lleva el micrófono a Pedro Kóminik para que le conteste lo
siguiente:
“¡Grueso!,
están tan clavados, de repente en el activismo gay. Siento que ellos
mismos han desvirtuado sus logros. Han logrado una gran notoriedad y
aceptación pública, pero ahora la aceptación pública se ha vuelto el
fin, ya no el discurso. Antes era lograr la aceptación pública con la
finalidad, de poder hacer que se escuchara el discurso y transformar la
realidad. En la medida en que yo me endioso, dejo de tener sentido del
humor [...] Cuando
lo importante soy yo y no transformar mi medio, las bromas no se
hacen sobre ello sino sobre mi. Entonces es cuándo las bromas, las
toman personales.”
Muchas
veces el que el humor sea agresivo o no, no es en término de palabras
sino de como lo dices; como el chiste de “Yo no soy misógino, misogíno
Dios que las hizo así”. Si lo dices sin carga de odio, rencor, bulla,
pasa como eso, un chiste y no es misoginia.
Doña Juana vuelve a escuchar con infinita paciencia a la Kómink
decir:
“
De repente el humor para la comunidad gay tiende mucho a la agresión.
También por eso muchos activistas gays, para no caer en este discurso
del humor de la agresión han cortado, sus vínculos con el humor. Como
todo el mundo, asocia humor agresivo con el perreo. Los activistas
simplemente: utilizan el sentido del humor, “para que no digan que soy
la clasica loca perra”.
A
Doña Juana le queda claro que el humor es necesario para seguir
viviendo como gay, como buga, como rico, poblre, negro, blanco positivo,
negativo, etc Ya que vivir con el síndrome María Mercedes o los Amarga
López es desperdiciar la vida y que dado el momento de un desliz
freudiano, es mejor que uno empieze la sorna sobre uno mismo, a dejar la
tarea en los demás, así que Doña Juana les invita a leer y a
cultivarse para que sigan perreando mejor y bonito.