| Matrimonio gay se
internacionaliza
Por Tito Drago
La recién adoptada legalización del matrimonio
homosexual en España beneficia a personas de otras nacionalidades que
celebren nupcias en este país, extendiéndoles todos los derechos y
obligaciones maritales vigentes.
MADRID, 26/07/2007 (IPS) - La ley española, puesta en vigor el 4
de julio por el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en
cumplimiento de su promesa electoral, extiende iguales derechos a las
bodas heterosexuales y homosexuales.
Una argentina, Tani, y una española, Verónica, fueron las primeras
lesbianas que contrajeron matrimonio en España, el viernes 22, ante el
juez Jorge Vergara, quien decidió la primacía de la ley de este país
ante la de Argentina, que no autoriza el casamiento de personas del mismo
sexo.
Al culminar el acto civil en el municipio Mollet del Valles, en la
nororiental provincia de Barcelona, y tras el intercambio de anillos y el
beso de las desposadas, el juez dijo: ”Os declaro unidas en
matrimonio”.
Días antes, los españoles Emilio Menéndez y Carlos Baturín, compañeros
durante treinta años, se casaron en el ayuntamiento de Tres Cantos,
ubicado en los alrededores de Madrid, siendo los primeros varones que lo
hicieron en España.
El empresario José Macías, de 41 años, quien se apresta a celebrar su
boda con Félix Viana tras una convivencia de diez años, definió que
legalizar su unión era necesario no solo por amor, sino también por
conveniencia.
Según la ley matrimonial, ambos esposos podrán declarar sus impuestos
juntos, ante la muerte de uno, el otro lo heredará sin necesidad de
testamento, y los hijos que tengan en común (por adopción o inseminación
artificial de una mujer) dispondrán de una pensión en caso de divorcio
de los padres.
El matrimonio de Tani y Verónica suma otro derecho, el de residencia para
la desposada extranjera, que ya regía para los matrimonios
heterosexuales.
El casamiento entre homosexuales es bien recibido por una clara mayoría
de la población española, más de 60 por ciento, según todas las
encuestas.
Sin embargo, la jueza Laura Alabau, responsable del Registro Civil de la
ciudad de Denia, sobre la costa del mar Mediterráneo, sostuvo ante el
Ministerio Fiscal que la ley infringía la Constitución, por lo que no
correspondería celebrar matrimonios homosexuales.
Un artículo de la carta magna establece que ”el hombre y la mujer
tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”,
afirmación que determina, según algunos juristas y la Iglesia Católica,
que la ley vigente es inconstitucional.
La norma modifica el Código Civil donde éste establecía que ”el
hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las
disposiciones de este Código”, añadiendo que ”el matrimonio tendrá
los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o
diferente sexo”.
Se sustituyeron además las palabras marido y mujer, y padre y madre por cónyuges
o progenitores, según el caso.
La cuestión de la constitucionalidad de la norma quedará en manos del
Tribunal Constitucional, con los antecedentes de una aprobación
mayoritaria en el parlamento, pero también con críticas del Consejo de
Estado, del opositor y derechista Partido Popular y de las cúpulas de
todas las religiones, en especial la católica.
El presidente de la asociación de lesbianas y gays DecideT, José Ramón
Samper, cree ver indicios de prevaricación en la actitud de la jueza
Alabau, porque las cuestiones de inconstitucionalidad son de índole jurídica
y no administrativa.
Las solicitudes de matrimonio son de ”regularización administrativa”,
dijo Samper.
El obispo católico Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia
Episcopal Española, sostiene que ”el matrimonio puede ser más o menos
estable, religioso y/o civil, fecundo o no, pero ha de ser la unión de un
hombre y una mujer. Sin esa unión no hay matrimonio”.
Quienes imparten religión y las madres y padres no podrán educar
correctamente a la infancia, porque la vigencia de esta ley ”introduce
una inmensa confusión de orden moral y humana”. ¿O acaso será
denunciado quien diga que el matrimonio es una unión de hombre y mujer?,
preguntó.
Las organizaciones de homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales
enviaron su réplica con la presentación de 1.800 apostasías (renuncia
expresa a la Iglesia que incluye la baja de todos los registros y datos
personales de quien la presenta) sumadas a 1.500 entregadas el año
pasado.
Emma Rodríguez, portavoz de la organización no gubernamental Europa
Laica, explicó que con esas apostasías los activistas aspiran a ”dejar
de ser cómplices de la homofobia de la Iglesia, su machismo, su clasismo,
su misoginia y su rancio conservadurismo”.
Pero la jerarquía eclesiástica considera que los datos de los archivos
religiosos son históricos, pues recogen hechos como bautismos,
confirmaciones y matrimonios, y por ello no pueden ser eliminados. La
Iglesia recibirá y dialogará individualmente con cada apóstata, pero no
hará lo mismo con representantes de sus organizaciones. (FIN)
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