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Oxfam culpa a los
ricos del inminente fiasco
Por Gustavo Capdevila
El muy probable incumplimiento de plazos que
vencen esta semana para establecer las bases de la negociación de la
Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) puede
atribuirse al ”egoísmo manifiesto” de los países ricos, sostuvo
Oxfam Internacional.
GINEBRA, 27/07/2005 (IPS) - La jefa de la campaña por un comercio
justo de la no gubernamental Oxfam, Céline Charvériat, opinó que en la
negociación comercial ”cada término desperdiciado es otro paso hacia
el fracaso”.
Con obstinación, las naciones industrializadas ”han buscado el provecho
propio, quebrantando sus promesas en cada tramo” del proceso, dijo la
experta de Oxfam, una organización internacional que promueve el
desarrollo y la lucha contra la pobreza.
Las predicciones de la organización no gubernamental internacional
coinciden con apreciaciones de negociadores en Ginebra, que también ven
improbable que este viernes pueda cerrarse la primera fase de la negociación
lanzada en la capital de Qatar en noviembre de 2001 para liberalizar el
comercio agrícola mundial, entre otros propósitos.
El consejo general de la OMC debería aprobar este viernes un primer
bosquejo del armazón que adelantará la fisonomía del acuerdo final de
la Ronda de Doha, que entraría en vigor el 1 de enero de 2007.
Pero los negociadores han encontrado dificultades insalvables,
particularmente en el capítulo de agricultura, que vuelven casi imposible
la adopción de esos lineamientos y amenazan con frustrar el resultado de
la sexta conferencia ministerial de la OMC, que se reunirá en Hong Kong
en diciembre.
Los planes iniciales de la OMC contemplaban la posibilidad de que la
conferencia de Hong Kong definiera el formato de las negociaciones y
dejara para 2006 el debate sobre las cifras de reducción de barreras
comerciales.
Oxfam recordó que el año próximo será un período crítico porque
expirará en Estados Unidos la ”autorización de promoción
comercial”, una facultad extraordinaria que el Congreso legislativo de
ese país otorga al Poder Ejecutivo para negociar acuerdos comerciales que
los legisladores pueden aprobar o rechazar, pero en ningún caso enmendar.
La entidad opinó que el Congreso estadounidense muestra una creciente
actitud proteccionista, con lo cual podría frustrarse la renovación de
esa autorización.
Los 148 Estados miembro de la OMC distan mucho de acercarse a un acuerdo
en agricultura o en aranceles industriales, dos de los temas más
controvertidos, sin restar importancia a otros aspectos de interés para
los países en desarrollo, como la eliminación de las subvenciones de las
naciones industrializadas al algodón o las reformas al acuerdo sobre
propiedad intelectual.
La causa principal de esas diferencias reside en la negativa de la Unión
Europea y de Estados Unidos a aceptar compromisos, especialmente en
agricultura, precisó Charvériat.
En el clima de desencuentro que rodea al proceso de Doha, los negociadores
han optado en los últimos días por sostener reuniones de grupos
reducidos, que por lo general son solamente los más poderosos
comercialmente.
Oxfam previno que los aplazamientos en las discusiones de los temas más
sensibles aumentan las posibilidades de que se llegue a la conferencia de
Hong Kong con un orden del día sobrecargado y un elevado riesgo de
fracaso.
En ese caso, los países en desarrollo quedarían ante un dilema
insostenible: aceptar un mal acuerdo o correr el riesgo del derrumbe de la
Ronda de Doha y de la marginalización de la OMC, sostuvo.
Al lanzar la presente negociación, las naciones industrializadas y la
secretaría de la OMC aseguraron que se denominaría Ronda de Desarrollo
de Doha pues las reformas emprendidas al comercio permitirían a los países
pobres aumentar sus oportunidades de intercambio, generar ingresos y también
empleos.
Pero desde hace casi cuatro años, las negociaciones se han convertido en
un juego en el que los países ricos compiten por ofrecer menores
concesiones y extraer el máximo posible de las naciones pobres, sostuvo
Oxfam.
Los países en desarrollo participan en escasa medida del comercio mundial
pues sus intercambios sólo representan 31 por ciento del monto global, a
pesar de que esas naciones albergan a más de 80 por ciento de la población
del planeta.
En el caso de la agricultura, el desequilibrio es más flagrante porque
las naciones en desarrollo apenas obtienen un tercio del comercio mundial
en ese rubro. África sólo consigue cuatro por ciento. Sin embargo, 70
por ciento de la población y casi 90 por ciento de los ciudadanos más
pobres se dedican a la agricultura.
Oxfam observó que los países ricos han reclasificado sus subvenciones a
la agricultura de manera de evitar las reducciones. Sin embargo, esos países
siguen reclamando a las naciones en desarrollo que disminuyan sus apoyos a
los agricultores en un 50 por ciento.
Charvériat insistió en que el éxito de las negociaciones, en
concordancia con las intenciones originales de hacer más justo el
comercio para los países en desarrollo, puede liberar de la pobreza a
millones de personas.
En caso contrario, un acuerdo que privilegie los intereses de los países
ricos nos colocaría ante una oportunidad perdida y una traición trágica
a los países en desarrollo que depositan toda su confianza en este
proceso, afirmó la activista. (FIN)
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