|
Internet, creadora
de cultura
Por Marty Logan
TÚNEZ, 19/11/2005 (IPS) - Uno no puede resistirse a Internet, así
que también puede bañarse en sus mareas de culturas mundiales, según
el director de la célebre Biblioteca de Alejandría, Ismail Seragelden.
"Pienso que la idea de que una cantidad de pueblos perderán sus
identidades es equivocada. De hecho, esto va a producir resultados
maravillosos. Las personas de diferentes culturas continuarán expresándose
y enriqueciéndose por la exposición" a las otras, afirmó
Seragelden, en un encuentro sobre la era de la información celebrado en
Túnez.
"Es un proceso inevitable, así que ¿por qué quejarse? Es
grandioso. Pienso que los artistas continuarán reinterpretando sus
culturas. Lo que necesitamos es trabajar juntos para asegurar el acceso
a todas las personas", agregó en el debate realizado en la víspera,
titulado "Memoria y diversidad cultural".
Más de 18.000 representantes de gobiernos, la sociedad civil y
organismos internacionales se reunieron del miércoles al viernes en Túnez
en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI),
segunda parte de la iniciativa de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) para discutir el acceso general a Internet y a otras
tecnologías informáticas y de telecomunicaciones (TIC).
Desde comunidades indígenas aisladas con apenas unos pocos miembros
hasta algunos de los más grandes países no angloparlantes advirtieron
que el impresionante crecimiento de la red mundial de computadoras,
dominada por el idioma inglés, amenaza su modo de vida.
Alrededor de 1.000 millones de personas usan ahora Internet, casi 50 por
ciento de ellas en inglés, aunque esa proporción está en caída
constante.
"La historia de cómo las culturas se conocieron una a otra muestra
que el resultado más común fue la matanza; el próximo paso era la
conquista y la asimilación. Esto está ocurriendo hoy", dijo Peter
Rantasa, director ejecutivo de la Alianza del Foro para la Cultura
Mundial.
"También tenemos la idea (alternativa) de una sociedad
multicultural, pero si uno mira lo que está sucediendo en Francia ve
que a una cultura no le importa mucho lo que ocurre en la otra", añadió
Rantasa, en alusión a la violencia desatada entre la colonia de
inmigrantes y fuerzas de seguridad en ese país durante varios días
desde el 27 de octubre.
Es importante notar, además, que la herencia no es memoria, agregó. La
primera es lo que queda luego que sus creadores desaparecieron, la
segunda está vinculada a una cultura viva. Pero hoy el problema es que
"cada político entiende que la herencia cultural es una buena cosa
porque, si uno la pone en un folleto, los turistas vendrán".
En octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (Unesco) adoptó un tratado internacional para
proteger la diversidad cultural luego de más de tres años de debate,
usualmente oponiendo a Estados Unidos al resto de las naciones.
El artículo primero de la Convención sobre la Protección y Promoción
de la Diversidad de las Expresiones Culturales reafirma el derecho
soberano de los estados a crear políticas culturales "para
proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales" y
"crear las condiciones para que las culturas florezcan e interactúen
libremente de un modo mutuamente beneficioso".
El tratado fue apoyado por países como Japón, India, Brasil y México,
que argumentaron que los libros, las películas y otros bienes
culturales que producen no son simplemente mercancías, sino expresiones
de identidad únicas y ricas.
El principal argumento de Washington fue que, si los estados erigen obstáculos
al libre comercio de esos productos culturales están rompiendo las
reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Funcionarios estadounidenses presionaron a los países en desarrollo a
firmar acuerdos comerciales bilaterales en los que abandonan sus
derechos a preservar y apoyar sus propias industrias culturales,
incluyendo las películas, la televisión y la música.
Una iniciativa concretada en Internet parece estar preservando como
generando conocimiento. "Wikipedia" ya contiene más información
que cualquier enciclopedia tradicional, indicó Jimmy Wales.
"Por un momento, las personas se preguntaron: '¿por qué
necesitamos una enciclopedia cuando tenemos (el buscador de Internet)
Google'?", dijo en el foro Wales, fundador y director de la Fundación
Wikimedia.
Porque la enciclopedia digital contiene una copia de cada boceto de cada
artículo escrito. "Lo que realmente me interesa es ver cómo
nuestros puntos de vista sobre alguien como Julio César cambian con el
paso del tiempo", apuntó.
Los voluntarios escriben los artículos de Wikipedia en casi 200 idiomas
y tienen total control sobre su trabajo, agregó; no pertenece a una
empresa privada. "Les da poder a nuestros voluntarios saber que el
conocimiento pertenece a toda la humanidad", afirmó.
Y como ese conocimiento viaja al sitio web de la enciclopedia a través
de computadoras desparramadas por todo el mundo, "si todos nuestros
servidores se pierden en un incendio está bien, porque podremos reunir
toda la información (de nuevo) en una semana".
Con sus pequeñas poblaciones aisladas, los pueblos aborígenes podrían
ser los que están más en riesgo de ser diezmados culturalmente en la
era de la información. Pero una de las prioridades del encuentro indígena
de la CMSI es un portal propiedad y operado por pueblos originarios que
hospedaría sitios web también hechos por ellos mismos en todas las
regiones del mundo.
"Queremos utilizar a la sociedad de la información", dijo el
copresidente del encuentro indígena, Kenneth Deer, en una conferencia
de prensa el jueves. "Estoy seguro de que muchos de ustedes miraron
las viejas películas de vaqueros e indios donde estos últimos eran los
malos. Nosotros tenemos que cambiar eso (el estereotipo) y podemos usar
las TIC para hacerlo", afirmó.
La comunidad mohawk de Deer, en la oriental provincia canadiense de Québec,
ya dio grandes pasos en esa dirección, asumiendo el control del
servicio de televisión por cable del gobierno y desarrollando una
estación comunitaria para generar sus propios programas. Su histórica
radio comunitaria ahora transmite en Internet.
Gerfried Stocker, director del instituto cultural Ars Electronica, en
Austria, advirtió a la audiencia que no se obsesione con intentar
proteger la cultura.
"Pienso que es una clase de juego perdedor. Con esta furia de la
preservación olvidamos cómo crear. No preguntamos cuáles son las
circunstancias que necesitamos para hacer que las nuevas generaciones
sean capaces de producir una cultura diversa en vez de simplemente
replicar la cultura producida por la industria mediática",
puntualizó.
Hoy, "diversidad es el nombre del juego", declaró Derrick De
Kerckhove, director del programa McLuhan en la Universidad de Toronto.
"Nos estamos apropiando del globo para nuestra propia cultura
personal. Lo ponemos en nuestro bolsillo con nuestros teléfonos
celulares". (FIN/2005)
|