|
| |
|
Remesas se duplican
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 25 nov (IPS) - Las remesas de emigrantes latinoamericanos y
caribeños a sus países sumaron unos 45.000 millones de dólares en
2004, duplicando el monto de una década atrás y en constante
crecimiento.
Esos recursos enviados por trabajadores emigrantes a sus familias
insuflan grandes bocanadas de aire a la economía regional y rescatan de
la pobreza a más de 2,5 millones de personas.
Si bien para la población general de América Latina y el Caribe, el
efecto de las remesas en la atenuación de la pobreza es pequeño, éste
se vuelve enorme para los beneficiarios directos. La mitad o más de los
miembros de hogares vinculados con emigrantes serían pobres sin las
remesas, mientras algunos pobres serían indigentes.
Tales conclusiones están incluidas en el informe Panorama Social 2005,
que este viernes difundió la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (Cepal), en su sede en Chile.
La pobreza y la indigencia que afectan en conjunto a 301 millones de
personas, siguen una tendencia de reducción, abonada en pequeña
proporción por las remesas, pero a un ritmo muy lento.
El mexicano Francisco Morales, cuyo hijo José, de 25 años, le envía
mensualmente 200 dólares desde Estados Unidos, dijo a IPS que estaría
"en la calle" sin ese dinero.
"Aquí (en la capital) no hay empleo, y yo necesito medicinas (para
la diabetes), y mi otra hija aún estudia y requiere ayuda", relató.
Esos 200 dólares "nos sacan en algo de la pobreza", dijo
Morales, viudo que trabaja como conserje nocturno en un edificio de
apartamentos.
México recibe casi 40 por ciento del total de remesas a la región. Sin
esos ingresos, la pobreza en las zonas rurales se elevaría en 10 por
ciento, estima el estatal Consejo Nacional de Población.
En las zonas rurales mexicanas, donde se concentra 75 por ciento de la
pobreza del país, viven 25 millones de personas.
Las remesas latinoamericanas se duplicaron en los últimos 10 años, y
55 por ciento de las mismas van a México y los países de América
Central, 31 por ciento a América del Sur, y 14 por ciento al Caribe.
La mayoría de esos dineros proceden de latinoamericanos y caribeños
que residen en Estados Unidos, país al que llegaron en muchos casos
sorteando obstáculos y peligros.
Pero las remesas proceden también de Canadá y España y, en menor
medida, de Japón, donde residen más de 254.000 brasileños, según
indica un estudio realizado por la Organización de los Estados
Americanos en 2004.
Ese mismo documento reconoce que el dinero de los inmigrantes no es
"de por sí" una solución para los problemas de la pobreza.
"En muchos casos, quizá en la mayoría de ellos, las remesas
representan un alivio temporal para la pobreza de las familias, pero
rara vez implican un camino permanente hacia la seguridad financiera".
Cepal apunta que las economías de Haití, Nicaragua, Guyana y Jamaica
tienen una elevada dependencia económica de los flujos de dinero de los
emigrantes, pues representan entre 29 y 16 por ciento de su producto
interno bruto.
Para naciones como Ecuador, México o El Salvador, las remesas superan
la inversión extranjera directa, y en algunos otros países,
representan más de 50 por ciento del monto de sus exportaciones.
Es tal la importancia del dinero enviado por quienes abandonan sus países
agobiados por la pobreza, pero también impulsados por dinámicas económicas
internacionales y por vínculos familiares, que todos los gobiernos del
continente americano se esfuerzan por facilitar este forma de asistencia.
En la Cumbre Extraordinaria de las Américas, realizada en México a
inicios de 2004, los gobiernos de la región firmaron un compromiso para
reducir al máximo los costos de envío de las remesas.
Además, algunos países trabajan en planes destinados a que parte del
dinero de los emigrantes se destine a proyectos de desarrollo.
"Muchos gobiernos expulsan a su gente y luego quieren aprovecharse
del dinero que envían, es una paradoja que habla de las contradicciones,
injusticias y de los grandes problemas económicos de nuestros países",
dijo a IPS Tomás Vergara, profesor de economía en varios colegios de
educación secundaria en la capital mexicana.
La Cepal afirma: "los datos correspondientes a 11 países de la
región muestran, en primer lugar, que la repercusión de las remesas en
términos de pobreza de toda la población es poco significativa".
"Los mayores efectos se observan en El Salvador y República
Dominicana, donde la suma de las remesas al ingreso del hogar reduce la
pobreza 4,5 y 2,2 puntos porcentuales, respectivamente. En los demás países,
las disminuciones son inferiores a 2 puntos porcentuales", afirma.
No obstante, el panorama se modifica cuando se analiza el impacto de
esos recursos en el conjunto de hogares que los reciben.
"El 50 por ciento o más de las personas que residen en hogares
receptores se encontrarían bajo la línea de pobreza si no contaran con
el aporte de estos ingresos", aclara la Cepal, al remitirse a datos
que hablan del impacto de las remesas en Bolivia, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República
Dominicana y Uruguay.
"En un conjunto significativo de hogares bastan las remesas
recibidas para salir de la condición de pobreza extrema. Si bien
existen también hogares que continúan siendo pobres pese a que reciben
transferencias del exterior, esta fuente reduce de todas maneras la
brecha entre sus ingresos y la línea de pobreza", indica Cepal.
El impacto de las remesas en la pobreza general aún es limitado, pues
el porcentaje de hogares que recibe esos apoyos no supera16 por ciento
del total en los 11 países que analizó la agencia de la Organización
de las Naciones Unidas.
Sin embargo, la existencia de estos recursos evita que sean pobres al
menos 2,5 millones de personas en 11 países analizados, concluye la
Cepal. (FIN/2005)
|
|