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Inmigrantes, las más
agredidas
Por Alicia Fraerman
MADRID, 25/11/2005 (IPS) - La población femenina inmigrante es la más
vulnerable y desatendida en España, subrayaron este viernes
organizaciones de la sociedad civil con motivo del Día Internacional
para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aunque la situación
comienza a mejorar.
Unas 700.000 inmigrantes sin residencia legal en el país tienen
dificultades para presentar denuncias, se las excluye del acceso a
ayudas económicas y se les niega ingreso a los centros de acogida, según
la filial española organización no gubernamental Amnistía
Internacional (AI).
Esto demuestra que el Estado incumple no solo la Declaración sobre la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobada en 1993 por la
Organización de las Naciones Unidas, sino también sus propios
compromisos de combatir ese fenómeno, sostiene Amnistía.
Teresa Martínez, directora del Centro de Emergencia para Mujeres Víctimas
de Violencia de Género, dijo a IPS que el problema no estaba asumido
por la sociedad y que las campañas públicas no tomaban en consideración
a las mujeres inmigrantes. "No se las visibiliza" ni se hace
una referencia explícita a ellas, dijo.
Sonia, una colombiana que todavía no obtuvo su permiso de residencia y
que comparte habitación con otras dos mujeres en los alrededores de
Madrid, relató en pocas palabras esa realidad.
"Meses después de llegar a España, en 2002, trabajaba en tareas
del hogar. Conocí a Miguel y al poco tiempo formamos pareja. Ahí
comenzó el sufrimiento, porque me pegaba un día sí y otro también.
Un día me golpeó de tal manera que me dejó el cuerpo y la cara llena
de moretones y un brazo inmovilizado, por lo que fui a la comisaría y
lo denuncié", dijo Sonia.
Pero las autoridades "no tomaron ninguna medida contra él, sino
que me remitieron a mí a la comisaría general por estar sin papeles,
donde me dieron un plazo para regresar a mi país, lo que no he hecho y
por lo tanto si vuelvo a pasar por una dependencia policial o me paran
en la calle, pueden expulsarme", agregó.
Con todo, algún cambio se registra, sostuvo Martínez en referencia al
caso de una inmigrante sin permiso de residencia a la que asesoró en su
denuncia de maltrato, y logró que se aplicara la nueva ley de extranjería
(aprobada a fines de 2004), reconociéndole los mismos derechos que a
las españolas y a las extranjeras residentes legales.
Queda mucho por hacer todavía, como vencer las dificultades para el
ingreso de las inmigrantes maltratadas a los centros de acogida y a las
residencias tuteladas, "pero se está avanzando", añadió.
María Naredo, dirigente de AI España, cree que "el Estado español
ha subordinado los derechos humanos de las mujeres víctimas de tales
abusos a sus políticas de control migratorio, condición que sin duda
agravará la invisibilidad, la desprotección y la vulnerabilidad de
este sector".
Pero en España, la violencia doméstica es un mal que no tiene
fronteras sociales.
En diciembre del año pasado, el parlamento español aprobó la primera
ley europea contra la violencia de género, que dispuso la creación de
juzgados especializados, la mejora de la asistencia a las víctimas y la
creación de centros de rehabilitación integral, además de una serie
de procedimientos de protección para las mujeres amenazadas.
Hasta el 15 de este mes, 55 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o
ex parejas, y desde 1999 a esa fecha las víctimas mortales suman 419,
sin distinguir nacionales o extranjeras, según datos del estatal
Instituto de la Mujer.
En agosto de 2003 el gobierno aprobó una orden de protección inmediata
para las víctimas de malos tratos que temieran por su vida. En el
primer semestre de este año, los jueces otorgaron esa protección
policial a 15.302 personas, 97 por ciento de ellas mujeres.
Pero las organizaciones de mujeres y feministas consideran lenta la
actuación judicial. El Observatorio contra la Violencia Doméstica,
adscripto al Consejo General del Poder Judicial, cree necesario
establecer nuevos juzgados con competencias exclusivas, y reforzar los
existentes con más recursos humanos y materiales.
La Federación de Planificación Familiar de España señala que la
violencia de género mata e inhabilita en todo el mundo a más mujeres
de 15 a 44 años que el cáncer, y provoca más trastornos de salud que
la suma de los accidentes de tránsito y el paludismo.
Así lo determina también el Banco Mundial, al señalar que la violación
y la violencia doméstica contra las mujeres en edad reproductiva
acortan la vida saludable de las mismas en cinco por ciento, o sea entre
tres y cuatro años.
El gobierno español prometió más medios para los juzgados y la policía,
y señaló la importancia de la educación y toma de conciencia de la
opinión pública, para lograr que el rechazo a la violencia sea unánime.
Encarnación Orozco, delegada del gobierno contra la Violencia sobre la
Mujer, anticipó que para lograr ese objetivo, se impartiría una nueva
asignatura en los centros de enseñanza, la Educación para la Ciudadanía,
con dos módulos, Educación en Igualdad y Resolución Pacífica de
Conflictos.
Esta materia será dictada en todos los grados de la educación
obligatoria (de seis a dieciséis años), que incluye la enseñanza
secundaria.
En esa misma línea se movilizaron deportistas, actores y actrices que
prestaron su imagen y su voz para reclamar el respeto de los derechos
humanos de las mujeres en carteles callejeros, anuncios televisivos y de
prensa. (FIN/2005)
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