|
Prevenir el
contagio combatiendo el racismo
Por Mario Osava
RÍO DE JANEIRO, 01/12/2005 (IPS) - Brasil celebró el Día Mundial
del Sida este jueves destacando al racismo como factor de diseminación
de la enfermedad, ya que la población negra, que representa la mayoría
de los pobres, es la más vulnerable a la epidemia.
"La desigualdad dibuja casi matemáticamente el camino de todas las
epidemias en la dirección de los grupos discriminados", resumió
Jurema Werneck, una de las personas homenajeadas en este día por el
gobierno como un ejemplo de activismo antirracista y de defensa de las
mujeres.
"Las desigualdades raciales produjeron desigualdades socioeconómicas
y ampliaron el impacto" del síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (sida) en la población negra, tanto en Brasil como en Estados
Unidos, África, América Central y el Caribe, señaló a IPS la
dirigente de la organización no gubernamental Criola (negra), de Río
de Janeiro.
Los datos brasileños sobre sida solo pasaron a registrar el color o
raza de los afectados en los últimos años, pero son suficientes para
revelar que aumentó la proporción de afrodescendientes (negros y
mestizos) con la enfermedad.
Entre los enfermos, los que se autocalificaron como negros o pardos
elevaron su participación de 38,5 a 43,3 por ciento entre los hombres
enfermos, de 2003 a 2005, mientras los que se dijeron blancos cayeron de
60,7 a 56,6 por ciento, según el Boletín Epidemiológico del Programa
Nacional de Enfermedades Transmisibles Sexualmente y Sida (ETS/Sida).
Entre las mujeres la tendencia fue más acentuada. Las que se
reconocieron como negras o pardas fueron 45,2 por ciento de las
seropositivas (portadoras del virus de inmunodeficiencia humana, VIH),
contra 40,6 por ciento tres años antes, mientras cayó la proporción
de enfermas blancas.
En Brasil se considera afrodescendiente 47,3 por ciento de la población
total, según el último censo, de 2000. Pero este sector constituye 65
por ciento de los pobres. El país tiene ahora más de 184 millones de
habitantes.
La aparición de nuevos casos de sida se estabilizó en Brasil desde
fines de la década pasada, pero aumentó entre los pobres y, por ende,
entre los negros. El prejuicio racial y la pobreza dificultan el acceso
a la información, favoreciendo la epidemia entre los negros, admitió
Pedro Chequer, director del Programa ETS/Sida del Ministerio de Salud.
Por ello, el gobierno decidió este año elegir "Sida y racismo"
como tema de este Día Mundial, teniendo como consigna "Brasil
tiene que vivir sin prejuicio". Y el acto principal tuvo lugar en
Salvador, capital del nororiental estado de Bahía, donde reside la
mayor comunidad de afrodescendientes brasileños.
No faltan estudios que indican la mayor pobreza de los negros y sus
salarios inferiores a los de los blancos, y desde hace algunos años se
conoce el proceso de pauperización y feminización del sida, recordó
Werneck, una médica negra. Todas las epidemias se desplazan a las capas
en desventaja por la desigualdad, acotó.
Es necesaria "una política volcada a la población negra" que
amplíe su acceso a la salud pública, con acciones para "superar
el racismo institucional presente en el sistema, en profesionales y
procedimientos", reclamó.
El sistema de salud "favorece a los privilegiados, especialmente en
tratamientos más caros o más complejos", como los transplantes de
órganos y la medicación antirretroviral, mientras las comunidades
negras reciben escasa o ninguna atención tanto de la salud pública
como de organizaciones no gubernamentales y programas de sida, sostuvo
Werneck.
Las mujeres negras deben ser "interlocutoras privilegiadas y
agentes importantes" en las campañas educativas de prevención y
tratamiento del sida. Son las que tienen menos información y menos
acceso a los médicos y servicios, observó la activista.
Hacer hincapié en esa prioridad es indispensable, según ella, porque
la búsqueda de mejores indicadores promedio lleva a los agentes a
actuar en los grupos "en mejores condiciones", para alcanzar
las metas más rápidamente. Ese proceso profundiza las desigualdades
raciales, como ocurrió en la cuestión de mortalidad infantil, sostuvo.
En Roraima, estado del extremo norte de Brasil fronterizo con Guyana y
Venezuela, el racismo afecta a la numerosa población indígena "muy
discriminada", señaló a IPS Sumaia dos Santos Días, de la no
gubernamental Asociación de Lucha por la Vida.
La situación se agravó con la demarcación de los territorios indígenas,
en los que ellos "viven aislados" y a los que sólo se puede
entrar con autorización de la Fundación Nacional del Indígena, órgano
gubernamental de asistencia a las poblaciones autóctonas, observó Días,
una seropositiva que responde por acciones de prevención del Programa
ETS/Sida en Roraima.
De esa forma solo funcionarios de asistencia médica del Ministerio de
Salud pueden asistir regularmente a los indígenas, dificultando las
acciones de prevención y tratamiento del sida, que se propaga por la
presencia de "garimpeiros" (mineros informales) que invaden el
territorio, destacó. (FIN/2005)
|