Por
José F. Colón
"Paren
ya las guerras innecesarias, el capitalismo enloquecedor y el malsano
deseo de poseer más, sin tender una mano solidaria a quien necesita un
poco de amor para vivir con mas dignidad y esperar, sin desesperar,
porque llegue, al fin, la cura de esta enfermedad que ya por demasiado
tiempo nos ha contaminado, esclavizado, y muchas veces aniquilado..."
Vivo
sumergido en una lucha contra un virus que ha carcomido mis huesos,
llenado de cáncer mi piel y de azúcar
mi sangre. Sin embargo este es mi frente individual; el colectivo es mas
desesperanzador, crítico y cruel.
Limitadas por la burocracia, los intereses políticos,
la dejadez administrativa y una complacencia que hiede a muerte, las
PVVIH/SIDA luchan para subsistir, al igual que las organizaciones de
base comunitaria que, sin fondos hacen de peras corazones para poder
seguir brindando servicios en medio de la debacle que, a un cuarto de
siglo desde sus comienzos, sigue permitiendo que la epidemia del VIH/SIDA
nos consuma poco a poco.
Levanto,
como último recurso, mi dedo señalador
y un grito acusador a quienes pasan por estos tiempos sin importarles
que nuestra humanidad se muera de hambre, devastada por las sequías, el
desamor y la mala utilización de recursos, que bien utilizados traerían
un mar de esperanza a millones de seres humanos alrededor del planeta.
Acuso
con toda la fuerza de mi sangre enferma a quienes han convertido nuestra
salud en su árbol de dinero, que alimenta sus cuentas bancarias, lucrándose
de una industria basada en nuestra enfermedad y muerte. Quieren seguir
usándonos de conejillos de indias, sin embargo los protocolos para una
vacuna no sirven y muchos de aquellos que los implantan y estudian
siguen diciéndonos que no se ve la posibilidad de la misma. Son tan
descarados que, como el Dr. Gallo, abiertamente aceptan que quizás
nunca habrá una cura para el SIDA.
Gallo,
Fauci y un número de supuestos
“super” médicos se han
convertido en los portavoces de la aniquilación de millones de seres
humanos en nuestro planeta. Y nosotros, pacientemente hemos seguido
escuchándolos, mientras se nos mueren los hermanos a través del globo,
en cada uno de sus rincones.
Es
hora de que gritemos basta y exijamos acciones verdaderas, intenciones
reales y concesión de fondos suficientes para que se hagan las
investigaciones que necesitamos, hechas de buena fe, para lograr, no
solamente avances que enriquecen a las farmacéuticas, sino caminos sólidos
al logro de la ansiada vacuna y finalmente a la cura de la plaga del
milenio anterior, que amenaza con destruir el que comienza.
Basta
de días nacionales conmemorando la muerte. Tengamos día
tras día, semanas de lucha por la
vida. Con todos los recursos mal utilizados en agendas llenas de
avaricia y codicia podríamos dar un empuje poderoso a la lucha médica
contra una enfermedad que como la influenza, el cólera,
el polio, la tuberculosis o anteriormente la peste bubónica parecieron
ser el final de nuestra raza humana.
Paren
ya las guerras innecesarias, el capitalismo enloquecedor y el malsano
deseo de poseer más, sin tender
una mano solidaria a quien necesita un poco de amor para vivir con mas
dignidad y esperar, sin desesperar, porque llegue, al fin, la cura de
esta enfermedad que ya por demasiado tiempo nos ha contaminado,
esclavizado, y muchas veces aniquilado...
Tenemos
que exigir conciencia. Una que colectivamente reconozca la necesidad de
actuar acorde a los tiempos de urgencia que vivimos. Tenemos que
desenmascarar a aquellos que ni oyen, ni ven, ni hablan, ni padecen...
Hoy,
como hombre que vivo con el VIH/SIDA hace ya demasiado tiempo, hombre
que he visto a mis hermanos, amigos y amigas, homólogos y compañeros y
compañeras de lucha morir sin ver ni siquiera un vestigio de esperanza,
hago un llamado a la conciencia que queda, para que nos vistamos de un sólo
propósito: el lograr detener esta
barbarie mortal de una vez para siempre, quitando del medio a quienes no
quieren escuchar nuestro grito de vida y de esperanza, para darle paso
al futuro sin la carga imposible que ya hemos llevado por un cuarto de
siglo...
Muchas
gracias.
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Nota:
El autor es un defensor y activista de los derechos de las PVVIH/SIDA,
la comunidad GLBTT y los derechos humanos en general. Vive en
San Juan, Puerto Rico y es miembro fundador de Pacientes de SIDA
pro Política Sana. Para comentarios puede escribirle a: jfcl211@aol.com |
| José
F. Colón junto a Anselmo Fonseco |
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