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Afganistán:
Estudio llama al fin de la miseria para
las mujeres que tejen alfombras
Kabul, 1° de diciembre (IRIN/Enkidu) - Miles de mujeres y niñas que
trabajan en condiciones extremas para hacer las alfombras afganas para ser
exportadas son tratadas como esclavas y se encuentran extenuadas de manera
cotidiana, al tiempo que sufren largas jornadas de trabajo y problemas de
salud, esto reveló un estudio llevado a cabo por un equipo local de
derechos.
Las mundialmente famosas alfombras hechas a mano, sobre todo de lana
del norte y el centro del país, son una de las exportaciones de
Afganistan plagadas de pobreza y pueden alcanzar miles de dólares en el
exterior. Acorde con el Ministerio de Comercio, hay alrededor de un
millón de pequeños talleres donde se tejen las alfombras por todo el
país, en donde unas seis millones de personas, especialmente mujeres y
niños, son empleados.
La Agencia Rabia Balkhi de Promoción y Capacitación [Rabia Balkhi
Advocacy and Skill building Agency (RASA)] realizó la investigación
durante siete meses en tres provincias del norte: Balkh, Kunduz, y Jawzjan,
y entrevistó a más de 300 trabajadores.
"La mayoría de los trabajadores utilizan más de 18 horas al día
trabajando en condiciones pobres, con muchos enfermos y tomando opio para
liberarse del dolor," afirmó Nilofar Sayar, director regional de
RASA. Cabe apuntar que la Constitución de 2003 de Afganistán limita el
trabajo laboral al día a ocho horas.
Muchas mujeres étnicamente uzbecas y turkmenas en el territorio del
norte de Afganistán, dominado por las guerrillas, trabajan en "fábricas"
pequeñas que tienen como sede los hogares, a fin de hacer las alfombras
famosas de este país, reconocidas por su calidad, sus diseños
intrincados y por el uso de €€€natural dyes€€€.
Acorde con el estudio, 113 de los 300 entrevistados iniciaron sus
labores de tejido antes de cumplir los 10 años de edad. Moursal, de ocho
años de edad, dijo que ella ha estado tejiendo alfrombras en su casa en
Kabul, la ciudad capital, desde que tenía 6 años de edad. "Tejer ha
destruido la visión en mis ojos. Ahora sufro de dolor en el pecho,"
se quejó Moursal.
Mientras se instó a que el gobierno haga cumplir los estándares de
horas de trabajo máximas al día, dijo Sayar, "Ellos son los
esclavos no pagados de sus parientes hombres" [They're the unpaid
slaves of their male relatives, N/Enkidu], al tiempo que agregó que
muchas de las mujeres que tejen alfombras desconocen el valor de las
alfombras que hacen.
"Las tejedoras sufren de problemas en los ojos y en las piernas.
Sufren de tuberculosis," dijo ella, añadiendo que deberían recibir
clínicas de salud y escuelas.
El analfabetismo es otro de los problemas entre las mujeres
entrevistadas por RASA. 265 de las 300 personas entrevistadas son
analfabetos. El estudio revelüo que sólo 35% de ellos han tenido
educadión primaria.
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