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Homosexuales tras unión
legal y derecho a adoptar
Por Marcela Valente
Con la presentación en sociedad de una pareja
homosexual y sus dos hijos, la comunidad gay-lésbica de Argentina
calienta motores para el debate que comenzará en septiembre con el
ingreso al Congreso de un proyecto de unión civil que contempla derechos
de herencia y adopción.
BUENOS AIRES, 26/08/2005 (IPS) - En caso de aprobarse, será la
primera ley en reconocer las parejas homosexuales en Argentina y también
en América Latina. En la actualidad existe una norma que reglamenta las
uniones de este tipo en la ciudad de Buenos Aires, pero no incluye el
derecho a la herencia ni la posibilidad de adopción.
La iniciativa, que cuenta con el aval de numerosos juristas, resulta más
progresista que la ley aprobada en junio en España, porque no es una
ampliación del matrimonio a parejas del mismo sexo sino que se crea una
nueva institución, más abierta, por la que podrán optar también las
parejas heterosexuales.
La ley de matrimonio en vigor tiene más de 300 artículos que lo regulan
y, en cambio, el proyecto de unión civil no llega a 160, porque es una
institución más respetuosa de las decisiones que tomen voluntariamente
los miembros de cada pareja, señaló a IPS el secretario de la Comunidad
Homosexual Argentina (CHA), Marcelo Suntheim.
"En la unión civil, el adulterio no existe porque la fidelidad no es
un deber", distinguió a modo de ejemplo.
La unión civil permitirá a los contrayentes gozar de los beneficios del
matrimonio sin someterse a todas sus reglas. Por ejemplo, en caso de
disolución del vínculo, sólo basta que uno de los miembros de la pareja
declare en el registro civil su voluntad de abandonar el compromiso.
Para tomar el pulso a las reacciones que provocará en la sociedad el
proyecto a presentar en el parlamento, la Comunidad Homosexual Argentina
animó a una pareja integrante del colectivo a mostrar sus hijos ante los
medios de comunicación. De ese modo, Martín Farach y Andrew Colton
presentaron a sus mellizos de cinco años, Lucas y Julia.
"Somos una familia tan aburrida como la de cualquiera", explicó
en compañía de sus hijos Farach, un argentino que emigró llevado por
sus padres tras el golpe de Estado perpetrado en 1966 por el general Juan
Carlos Onganía,
Farach conoció al estadounidense Colton hace 19 años, se casaron en
Canadá y viven entre Estados Unidos y Argentina, pero piensan radicarse
definitivamente en Buenos Aires porque la vida "se volvió
irrespirable" desde la llegada a la Casa Blanca de George W. Bush,
según explicaron.
Hace cinco años, con el esperma de uno de ellos y los óvulos de una
amiga, lograron la paternidad de la niña y el niño.
"Nuestras familias deben visibilizarse, si no estaremos discutiendo
en abstracto", explicó Suntheim.
El secretario de la CHA reveló que "son cientos" las parejas de
homosexuales y lesbianas que están criando hijos desde hace muchos años
en este país, sólo que el tema permanece escondido. La estrategia de
presentar a la familia Farach-Colton es una vía para mostrar una "diversidad
familiar" y dificultar el ataque al proyecto, apuntó.
Existen muchos casos de parejas de lesbianas que tienen a su cargo los
hijos de una de las mujeres, producto de una unión heterosexual previa.
La ley argentina no prohíbe adoptar a hombres o mujeres solos e, incluso,
la justicia también ha autorizado la entrega en adopción de menores a
parejas del mismo sexo que no ocultaron su condición. Las lesbianas
recurren en mayor medida a la donación de esperma y la fertilización
asistida a fin de alcanzar el embarazo.
"No es que no podamos tener niños. El problema es que esos niños no
tienen los mismos derechos que los demás. Si muere el adoptante, el menor
puede ir a parar a un orfanato, aunque tenga otro padre", advirtió
Suntheim.
Las mismas inequidades se padecen ante la muerte de su pareja. No sólo es
difícil obtener una pensión por viudez, como tienen quienes están
protegidos por el matrimonio civil. La justicia, salvo excepciones, no
reconoce derechos sucesorios al integrante de una pareja homosexual que
pierde a su compañero.
Por eso el proyecto de unión civil avanza sobre esa laguna legal e
incluso ofrece alternativas. Contempla la pensión por viudez y plantea
para los deudos la clásica figura del heredero forzoso, o el acuerdo
mutuo realizado en vida entre las partes para disponer de los bienes a
futuro en caso de fallecimiento, explicó.
Suntheim cree, incluso, que la unión civil puede atraer a muchas parejas
heterosexuales que prefieran acogerse a esta figura más abierta, con
menos regulaciones que el matrimonio.
En los años 90, la tarea de la comunidad homosexual argentina estaba
enfocada a evitar la discriminación, pero ahora centra su accionar en la
reivindicación de derechos de ciudadanía plena.
Así fue que en 2003 se consiguió la sanción de una norma de unión
civil en Buenos Aires, ciudad que pasó a ser pionera en la materia en América
Latina y el Caribe. El matrimonio homosexual es legal, con distintas
variantes, sólo en el nororiental estado estadounidense de Massachussets
y en España, Bélgica, Holanda y Canadá.
Unas 350 parejas del mismo sexo sellaron su unión desde la aprobación de
la norma respectiva el 20 de mayo de 2003 en la Ciudad de Buenos Aires.
Pero al ser una disposición restringida a un sólo distrito no puede
incluir derechos a la herencia ni a la adopción que son asuntos
dependientes de códigos nacionales.
En octubre de 2004, el psicólogo Jorge Raíces Montero, coordinador de
salud de la CHA, presentó en el congreso el libro titulado "Adopción:
Proyecto Nacional de Unión Civil", que compila trabajos de 24
reconocidos colegas suyos, de psiquiatras, pediatras y sexólogos
especialistas en temas de infancia, género y adopción.
Raíces Montero dijo entonces a IPS que las conclusiones del trabajo
fueron contundentes. "Las funciones de madre y padre que un niño
necesita para su crianza son independientes de la orientación sexual de
quien cumple esos roles, que puede ser una misma persona o dos del mismo
sexo", sintetizó.
Con la polémica que provocó el libro el año pasado y la presentación
de la familia Farach-Colton este año, la Comunidad Homosexual de
Argentina se prepara para dar la batalla final, que consiste en la
aprobación de la ley de unión civil para todo el país incorporando el
derecho pleno a la herencia y la adopción.
No hay dudas de que se repetirá, al menos, el debate suscitado durante la
discusión del proyecto de unión civil en la capital argentina y, en
particular, la andanada de condenas de grupos conservadores y derechistas
como ocurre también cuando se trata de salud reproductiva.
Un adelanto de lo que vendrá fue la cobertura periodística de la
presentación de la familia Farach-Colton. El diario conservador La Nación,
por ejemplo, le dedicó un tratamiento especial y la inclusión de
expertos que no dudaron en señalar que lo importante es la función
paterna o materna y no quien la ejerce, avalando así la adopción por
parte de parejas homosexuales.
El proyecto fue elaborado por la jueza Graciela Medina, la misma que
redactó la iniciativa para la ciudad de Buenos Aires. La CHA sometió el
texto al análisis y corrección de una decena de juristas y ya está casi
listo. "Sabemos que va a ser cuestionado y queremos que sea sólido",
anticipó Suntheim. (FIN)
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