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La Iglesia argentina expresa su dolor por la renuncia
del ex obispo acusado de mantener relaciones homosexuales
BUENOS AIRES, 24/08/2005 (EP/AP)
La Iglesia católica argentina, a través de la Comisión Permanente
del Episcopado, expresó el martes su dolor y desconcierto ante la
renuncia del ex obispo de la provincia de Santiago del Estero, Juan Carlos
Maccarone, aparentemente por haber mantenido una relación homosexual.
"Sentimos en esta hora el dolor y desconcierto de nuestro pueblo.
La Iglesia, en la debilidad de sus hijos, es en el mundo signo de
misericordia. Esto nos exige día a día una constante conversión y
penitencia sin temer a la verdad ni pretender ocultarla", sostuvo el
Episcopado a través de un comunicado.
Maccarone, que desde 1999 estaba al frente de la diócesis de Santiago
del Estero, renunció el pasado viernes en medio de versiones sobre la
existencia de un supuesto vídeo en el que aparece manteniendo relaciones
íntimas con un joven de 23 años.
Los obispos expresaron "nuestro agradecimiento a la labor de seis
largos años de monseñor Maccarone al servicio de los pobres y de quienes
tienen la vida y la fe amenazada" y "acompañamos a nuestro
hermano con afecto, comprensión y oración".
Esta fue la primera opinión oficial de la Iglesia local sobre la
escandalosa dimisión de Maccarone, de 64 años, aunque no se pronunció
sobre los motivos que impulsaron su alejamiento.
Según informes periodísticos no desmentidos, un joven de 23 años,
con quien Maccarone habría tenido una relación amorosa, instaló una
cámara secreta y filmó un encuentro íntimo con el obispo. La película
habría llegado a altas esferas eclesiásticas e incluso al Vaticano.
La renuncia de Maccarone fue aceptada prontamente por el Papa Benedicto
XVI. Según los reglamentos eclesiásticos, podría haber seguido siendo
obispo hasta cumplir los 75 años.
En opinión coincidente de la prensa y algunos medios católicos, el
obispo fue víctima de una trampa tendida con la más moderna tecnología
por los poderosos enemigos que se ganó con su acción pastoral.
Sin embargo, en Santiago del Estero, se ganó el respeto de sus
feligreses por haber enfrentado a la dinastía política que encabezaba el
octogenario caudillo peronista Carlos Juárez, acusado de toda clase de
abusos y delitos durante las cinco décadas que manejó esa provincia.
El periodista Washington Uranga, especialista en temas eclesiásticos,
sostiene en Página 12 que lo ocurrido "es el resultado de una
estrategia hábilmente montada, construida sobre la base de datos de
inteligencia que dejaron al descubierto las debilidades del obispo y que
contó con una logística que no se improvisa y con recursos que no son
los del ciudadano común".
Maccarone reunió a los sacerdotes de su diócesis el jueves y les
pidió disculpas "por los daños causados a la Iglesia". Hasta
el momento se desconoce su paradero.
El caso tuvo gran repercusión en el país, donde más de la mitad de
su población profesa la fe católica, y constituyó una nueva sacudida
para la Iglesia después de la renuncia en 2002 del ex arzobispo Edgardo
Storni, acusado de acoso sexual a un seminarista.
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