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Aldeanos protegen su
antigüedades
Por Frances Suselo
PHNOM CHISOR, 02/10/2005 (IPS) - Reet, de 14 años, creció entre las
ruinas del antiguo templo de este montañoso distrito de Camboya, a
aproximadamente una hora de distancia de la capital, Phnom Penh, y aprendió
a contar subiendo y bajando sus 412 escalones.
En la escuela conoció también los detalles sobre el constante saqueo de
antigüedades del edificio, construido en el siglo XI en lo más alto de
la colina.
Pero, como les asegura a los visitantes, ya "no hay saqueos aquí".
La comunidad local dirige su propio programa para educar a los aldeanos
sobre el patrimonio que significa el templo de Phnom Chisor, construido
con el mismo estilo arquitectónico piramidal de los templos de Baphuon y
Khleang, dos de los más importantes de este país de Asia sudoriental.
Sobresaliendo en la colina, de unos 100 metros de altura, Phnom Chisor fue
erigido en honor al dios hindú Brahma por Suryavarman I, rey del imperio
jemer, en 1010.
El templo sobrevive más o menos intacto, a diferencia de muchos otros
sitios históricos como Koh Ker, capital del reino jemer en el siglo X, e
incluso Angkor Wat, en la provincia de Siem Reap.
Los saqueos a menudo son cometidos por aldeanos pobres que, en su
desesperación, venden los objetos por pequeñas sumas de dinero. Las
antigüedades luego son halladas en mercados locales o internacionales,
según explicaron activistas.
Las casas de remates internacionales no hacen suficientes esfuerzos para
asegurarse de que estos objetos no sean obtenidos ilegalmente, señaló
Dougald O'Reilly, fundador y director de Heritage Watch, una organización
no gubernamental con sede en Phnom Penh.
Por un objeto antiguo saqueado, un habitante de la zona probablemente
obtendrá apenas un dólar. El mismo artículo luego podrá ser vendido
por una suma 100 veces superior en un mercado de Bangkok, y mucho más
fuera de Asia, dijo por su parte Teressa Davis, coordinadora de proyecto
de Heritage Watch.
Reet tiene claro que la ley camboyana prohíbe el saqueo de antigüedades.
Pero ¿qué haría él si alguien le ofreciera una gran suma de dinero por
algo de las ruinas?
Sus ojos brillaban cuando respondió: "No lo haré porque es ilegal.
Además, sé que es algo malo".
"Funcionarios del Ministerio de Cultura han dejado muy claro que el
saqueo está prohibido. La gente está más informada ahora, así que no
estará tentada de saquear", dijo un monje en un moderno templo
budista, al lado de las ruinas.
"Todos tenemos la responsabilidad de proteger nuestra propia herencia
cultural", añadió.
El valor total de todos los bienes culturales, falsificados y originales,
contrabandeados cada año en Camboya es de 22 millones de dólares. Para
proporcionar este dato, O'Reilly cita al periodista japonés Masayuki
Nagashima, autor del libro "Herencia perdida: la realidad del
contrabando de antigüedades en Asia sudoriental".
En todo el mundo, el tráfico de obras de arte y tesoros nacionales
robados supera los 8.000 millones de dólares anuales, según el Programa
contra Robos de Arte del Buró Federal de Investigaciones de Estados
Unidos (FBI), que considera ese comercio ilegal "una categoría mayor
del delito internacional".
Por su parte, la Policía Internacional (Interpol) señaló las ganancias
obtenidas por la venta ilegal de bienes culturales y artísticos robados
son superadas sólo por el tráfico de drogas, el lavado de dinero y el tráfico
de armas.
En todos los países asiáticos hay saqueo de obras antiguas, pero en
Camboya este problema es más grave debido a la popularidad de los artículos
de la época jemer.
Ante esto, grupos como Heritage Watch lanzan campañas educativas para
estimular a las comunidades locales que protejan su patrimonio. Estos
planes van acompañados de cursos de capacitación a los aldeanos para
administrar negocios de venta de artesanías y recuerdos turísticos.
Davis lamentó que 80 por ciento de los catálogos de las casas
internacionales de subastas no incluyen información sobre el origen de
los artículos, pues eso no contribuye con los esfuerzos de acabar con el
saqueo en Camboya y otros países.
"Ellos pueden decir simplemente que es un jarrón del estilo Ming,
pero no dirán exactamente de dónde lo sacaron. La falta de esta
información puede significar que realmente no saben de dónde viene o que
no quisieron poner más datos porque los incriminaría", señaló.
Organizaciones como Heritage Watch se dedican también a fotografiar las
antigüedades camboyanas para tener evidencia visual en caso de que luego
sean encontradas en alguna casa internacional de subastas.
Pero "acabar con la pobreza y educar a la gente deben ser los
principales objetivos para erradicar este fenómeno", sostuvo Heng
Chan Thol, un ex estudiante de arqueología en la Universidad Real de
Artes de Camboya.
Mientras, Davis confía en que las campañas de Heritage Watch tarde o
temprano tendrán su efecto.
"Algún día, los que contribuyen a los saqueos tendrán que dar
cuenta. Algún día, los coleccionistas de arte, los saqueadores y los
contrabandistas serán tan combatidos como hoy lo son los traficantes de
marfil o piel", afirmó. ( (FIN/2005)
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