
¿Quién
quiere más Medios a media?
    
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CIUDADANOS
©
Horacio Mejía Fonseca/Enkidu.
La
vida es el arte de sacar conclusiones suficientes de datos insuficientes.
Samuel
Buttler
En
un Estado democrático la función de la comunicación es proporcionar a
los ciudadanos información suficiente para tomar decisiones y participar
activamente en la sociedad. Esta idea justifica el gran poder de los
medios de comunicación, “el cuarto poder”, que con su crítica evitarían
los abusos del poder político, dando voz a los individuos, a los grupos
sociales.
Sin
embargo, las dinámicas comerciales de los medios de comunicación,
luchando por aumentar su “rating” a cualquier costo, empiezan
mermando la objetividad, ignorando a sus audiencias y acaban sacrificando
la ética. Para la mayoría de la población, éstos medios constituyen la
única fuente de información y la manipulación emocional es el pan de
cada día. Queda claro que los medios comerciales sirven a sus dueños y a
quienes pueden pagarlos.
Esta
es la razón por la que los medios comerciales difunden imágenes homofóbicas:
porque en un contexto donde el poder político y los medios son mutuamente
dependientes, siempre es útil tener un chivo expiatorio (o varios),
piedras de escándalo, para manipular las emociones de las masas. ¿o soy
el único que ha notado como amarillean los medios comerciales en
coyunturas políticas?
Por otro lado, la comunicación ha
dejado de ser responsabilidad y derecho exclusivos del Estado; nuevos
actores sociales discuten las políticas públicas, desde distintos puntos
de vista (académicos, políticos, activistas).
Quizá por ello, en algunos países, México incluido, está
“reverdeciendo” el debate para garantizar espacios públicos de
comunicación masiva.
Los medios públicos permiten la
expresión de “minorías”, la discusión de tabúes, la expresión de
nuevas tendencias sociales. Funciones que la televisión comercial nunca
cumple, porque lo rentable es el consumismo y las posturas conservadoras.
Fue en la televisión pública inglesa que surgió la serie “Queer as
Folk”, que después sería suavizada en su versión estadounidense,
y después todos eran guapos, lampiños y consumistas.
Con
estas ideas en mente acudí, el 11 de octubre pasado, a un Foro, en el
hermoso auditorio del Museo de Antropología e Historia, organizado por la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) con el sugestivo título:
“Ciudadanos y Medios Masivos: La democratización de la esfera pública”,
donde dos académicos de la comunicación dialogaron con el periodista
Javier Solórzano, moderados por el Antropólogo Eduardo Nivón.
La
nota no es actual en el sentido mediático; no sucedió ayer. Pero siguen
siendo vigentes sus cuestionamientos y planteamientos, sobre todo en tanto
se acercan las campañas políticas y ofrecimientos a “La Comunidad LGBT”.
En todo caso, conviene pensar las políticas públicas que necesitamos
para garantizar un mundo más incluyente, mas estimulante e Inter-relacionado:
un mundo diverso.
Volviendo
a “Ciudadanos y Medios ...” , el Doctor Enrique Bustamante forma parte
de un Consejo de expertos que, convocado por Rodríguez Zapatero, Primer
Ministro español,
elabora una nueva Ley de Medios que contempla la consolidación de la
Radio y Televisión Española como eje de medios públicos, de alcances
internacionales.
El
Doctor Bustamante hizo un recuento sobre cómo ha cambiado la comunicación
en los últimos treinta años en España: el fin del franquismo, Las
diferentes culturas que componen España y los acuerdos autonómicos que
las mantienen unidas.
En
este contexto resaltó como la comunicación pública ha crecido, sobre
todo a través de los nuevos medios y un poco menos por propuestas
internacionalistas (Hispavisión, Media, etc).
Al
mismo tiempo, presionada por los promotores de la globalización, la
comunicación pública se ha transformado, mimetizándose al discurso
comercial y respondiendo a su
criterio de costo-beneficio, en donde el Museo Guggenheim es el mejor
ejemplo de un espacio público que se ha convertido en centro de
entretenimiento de carácter comercial. Pero esta circunstancia es un
avance, en la medida que se reconoce que la cultura es un componente económico
de cada sociedad y en España constituye ya un importante porcentaje del
PNB.
Sin
embargo este reconocimiento ha motivado reacciones contrastadas en las
naciones Europeas. Mientras la RAI, la televisión Italiana, la televisión
danesa y algunos sectores de la televisión pública francesa son
reorientadas a visiones netamente comerciales, La legendaria BBC de
Londres amplía, renueva y consolida la vanguardia de la televisión pública,
por razones estrictamente comerciales, como puede leerse en los informes
del Ministerio de Comercio Exterior, seguidas de lejos por iniciativas
alemanas y francesas.
Lo
que es definitivo, volviendo a la realidad española, es que existe un
claro consenso de que “la cultura y los medios son demasiado importantes
para dejarlos en manos de las lógicas del mercado”. Por ello el Consejo
que ha de proponer la nueva Ley de Medios tiene especial énfasis en
aspectos operativos que garantizen la autonomía financiera y la
transparencia de la gestión de los medios públicos. Bustamante recalcó
que es necesario el Estado, pero atravesado transversalmente por las
instancias de organización, municipales, regionales y autonómicas que
conforman la sociedad española.
Por
lo que toca a los contenidos, el primer requerimiento es que sean de
beneficio público y de la más alta calidad posible. En este sentido, señaló
la importancia de evitar las narrativas comerciales que acaban imponiendo
sobre los contenidos, por medio de consejos de administración autónomos
y elegidos en base a proyectos no a personas.
Con
estas directrices se espera apoyar las redes abiertas de comunicación, de
alcance universal (sin pago), articulando los distintos niveles (estatal,
regional, autonómico) de la comunicación pública, impulsando la defensa
de los derechos de autor, las normas éticas y la discriminación positiva
en programas internacionales (como Ibermedia) para impulsar la expresión
de las naciones pobres.
Por
México participó la Doctora Beatriz Solís Leere, quién desde los
tempranos ochentas ha trabajado por consagrar el Derecho a la Información
en el marco constitucional. Actualmente impulsa en el Senado una Propuesta
de Reformas a la Ley de Medios (que no ha cambiado desde 1960), centrada
en los derechos ciudadanos y en
apoyar la transición democrática que vive el país.
“La
ciudadanía es una practica reciente, débil y con fracturas por la
desconfianza generada por la práctica política y mediática”. Aunque
desde inicios de los ochenta existen grupos académicos y políticos que
impulsan el derecho a la Información, y han logrado importantes triunfos
como las radios comunitarias, el contexto general es de pobreza
conceptual, tal como se evidencia en la Encuesta Nacional de Cultura Política
y Prácticas Ciudadanas, en donde un 50% de la muestra no pudo señalar la
diferencia entre un Estado democrático y uno no democrático.
Esto
no es extraño, pues México es un país en donde el 85 % de la televisión
está dividida en dos cadenas y en cuanto a la Radio, el 80% de las
emisoras están en poder de 14 grupos radiofónicos. Aunque formalmente es
un régimen mixto, sólo el 18% de las frecuencias están orientadas al
uso público, con presupuestos raquíticos y trabas legales y operativas.
En este sentido, la Dra. Solís recalcó que la transición democrática
necesita nuevas reglas e instituciones, con bases democráticas y un
proyecto de Estado: Transparencia, entendida como el fin de la
discrecionalidad en el otorgamiento de las frecuencias, garantizando su
acceso plural por ciudadanos y grupos; pero también como transparencia en
los ingresos de los permisionarios, órganos reguladores, apoyo a la
producción independiente, Promoción de reglas éticas y Defensa de los
derechos de Autor son sólo parte de las demandas ciudadanas presentes en
la propuesta de Reforma de Medios que se impulsa desde el año 2002 y que
ahora parece contar con un consenso nacional.
Solís
subrayó la necesidad de que el Estado Mexicano asuma responsabilidad en
la promoción y defensa de la libertad de expresión de los ciudadanos, no
sólo en el ámbito de la denuncia, como han querido reducirla los medios
comerciales; sino en pasar de simples audiencias a actores sociales.
“Mientras
la democracia no asuma las necesidades básicas de los ciudadanos, no
puede llamarse democracia”. Sin embargo, la democracia es una
responsabilidad compartida: “Establecer condiciones de ciudadanía
implica transmisión de derechos; pero también obligaciones de
participación por parte de los ciudadanos”. Sobre todo en un contexto
en el que los partidos políticos de oposición son indolentes ante estas
asimetrías y buscan el poder con las mismas armas mediáticas con las que
ha gobernado el PRI-PAN.
“Se ha logrado mucho en la lucha por democratizar el país: se han
reformado los procesos electorales, se han promovido los derechos humanos,
se ha logrado la alternancia partidista y existe una mayor apertura en los
medios, pero las reglas entre el poder y los medios siguen siendo de mutua
dependencia”.
Mientras
los representantes electos miran al exterior, la ciudadanía se refugia en
su vida privada. O peor aún, en la vida privada de los otros (los políticos,
los artistas), que los medios comerciales ofrecen como substituto de una
vida pública nacional.
Finalmente,
Javier Solórzano, Director de Imagen Informativa, noticiero de MASTV y
conocido por sus trabajos críticos en el ámbito comercial, coincidió
con los académicos en que el desarrollo de los medios públicos es una
necesidad creciente en México. “No se puede cambiar al país sin una
reforma del Estado y de su marco jurídico; romper el nexo entre el poder
político y el poder mediático”.
Solórzano
recalcó que tanto en el caso de RTE, narrado por el Doctor Bustamante,
como en la iniciativa descrita por la Doctora Solís, había un feliz
planteamiento puente entre la Academia, la Sociedad organizada y la política
para pensar los diversos usos de la comunicación. “Solo en las
universidades existe la suficiente imparcialidad para garantizar la
transparencia del análisis de los medios.”
| Como parte de
la televisión comercial, reconoció que “el bache de la
comunicación sigue estando en el receptor, en la audiencia. Los
medios, reconoció, no se preocupan por las necesidades de la
audiencia; sino por el consumo de las audiencias. La asignatura
pendiente es conocer las expectativas del público, más allá del rating”. |
|
“el
cuarto poder”,
La
noción misma de Políticas Públicas se ha modificado ante el
avance simultáneo de la sociedad civil y las grandes
corporaciones de medios que buscan controlar las nuevas
tecnologías. |
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Los
lectores son quienes tienen la palabra: En un mundo ideal, ¿Cómo podrían
servir los medios para enriquecer las vidas de las personas diversas? El
punto de partida es que podamos asumir que otro orden es posible y
tomarnos el trabajo de imaginarlo.
Yo
cumplo con socializar un conocimiento que se prejuzga incomprensible y
traducirlo al mundo real de las personas, diversas o no. |