|
Damnificados medidos
con distinta vara
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 28/10/2005 (IPS) - Para el 15 de diciembre quedarán borradas
casi todas las huellas que dejó el huracán Wilma en el lujoso balneario
mexicano de Cancún, pero la destrucción y el sufrimiento causados por
Stan en el cercano estado de Chiapas, donde viven los más pobres del país,
no tienen plazo.
"Es evidente la atención diferenciada que se da a los operadores de
turismo de Cancún respecto de la gente de los estados más pobres",
dijo a IPS Noe Pineda, portavoz del Centro de Derechos Humanos Fray
Bartolomé de las Casas, una organización no gubernamental con sede en el
sureño Chiapas.
El presidente de México, Vicente Fox, prometió que el 15 de diciembre
estará recuperada 80 por ciento de la zona turística de Cancún, el
balneario de fama internacional ubicado en el sudeste del país sobre el
mar Caribe. Para alcanzar tal meta, el mandatario ofreció a los dueños
de los hoteles y a operadores del sector turístico ayuda financiera y
gestión de créditos.
La llamada Riviera Maya, donde se ubican Cancún, Cozumel, Playa del
Carmen y otros puntos de gran atracción para los visitantes, fue golpeada
entre el 21 y el 23 de octubre por el huracán Wilma, el más poderoso que
ha registrado México en su historia.
Cientos de hoteles fueron afectados por el fenómeno, muchas playas casi
desaparecieron y miles de personas, que trabajan en el turismo, perdieron
sus pertenencias.
A esa zona acuden cada año más de 11 millones de visitantes, que dejan
ingresos por unos 4.000 millones de dólares, más de un tercio de todos
los que recibe el país en el rubro de turismo. Según el gobierno, por
cada día que la zona permanece sin afluencia de visitantes, México
pierde entre 12 y 15 millones de dólares.
El gobierno del conservador Fox prometió recuperar Cancún y sus
alrededores con la mayor brevedad. Entre otras medidas, anunció que
lanzará una campaña mundial de promoción turística de la zona, que
incluirá un importante torneo de golf y una pelea de boxeo de
trascendencia internacional.
Empero, para Chiapas la historia es otra. Allí, donde la tormenta Stan
golpeó a inicios de este mes a decenas de comunidades pobres, en su mayoría
habitadas por indígenas, la producción de café, maíz y frijol, entre
otros cultivos, tiene menos importancia económica para el país.
"Aquí hay pobreza y el turismo es escaso, así que no es una zona
prioritaria y eso se comprueba con en el trato que ha recibido del Estado",
se quejó Pineda.
Mientras en Cancún, el número de damnificados que reciben apoyo en los
albergues bajó con rapidez y en la actualidad es mínimo, en cambio en
Chiapas hay aún cerca de 80.000 personas viviendo en sitios similares.
Además, muchos caminos chiapanecos, puentes y otra infraestructura
permanecen afectados.
Testimonios recogidos por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de
las Casas y por diversos medios de comunicación locales indican que en
varios albergues de Chiapas las personas duermen sobre cartones y no
tienen suficiente acceso a agua potable ni a alimentos.
Por atender a Cancún, el gobierno se olvidó de Chiapas, denunció la
senadora Arely Madrid, del opositor Partido Revolucionario Institucional.
El presidente Fox negó esa afirmación. Se está atendiendo por igual a
ambas zonas, declaró en la víspera, cuando acudió a Cancún a despedir
personalmente a turistas extranjeros que fueron atendidos en albergues.
Ante periodistas les pidió no olvidarse de México y regresar pronto al
balneario.
Según el portavoz del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las
Casas, "uno de los indicios más claros de que se ha privilegiado a
Cancún y a los servicios turísticos" es el anuncio gubernamental de
que gestionará para esa zona apoyos financieros del Banco Mundial y del
Banco Interamericano de Desarrollo.
"A unos les ofrece dinero extranjero, pero para Chiapas el presidente
ya dijo que deberán ser los gobiernos de los estados los que busquen por
su cuenta préstamos para la reconstrucción", señaló Pineda.
La tormenta Stan afectó sobre todo a Chiapas y al occidente Guatemala. En
el estado mexicano murieron alrededor de 10 personas, mientras que en el
país vecino fallecieron 669 y otras 844 aún están desaparecidas. Se
trata en su mayoría de poblaciones indígenas con altos niveles de
pobreza.
Las lluvias torrenciales, inundaciones y deslaves causados por la tormenta
ahogaron o aplastaron bajo el lodo a cientos de personas, destruyeron
caminos, puentes y toda clase de infraestructura de electricidad y teléfonos.
Para Guatemala, las pérdidas económicas se calculan en 1.000 millones de
dólares, mientras que para Chiapas en 1.800 millones.
En el caso de Cancún y sus alrededores, donde Wilma mató a siete
personas, empresas aseguradoras indicaron que deberán pagar más 2.000
millones de dólares a los dueños de hoteles y de centros turísticos que
resultaron afectados.
"Está claro que en Chiapas deberemos esperar años para superar el
golpe de Stan, mientras que en Cancún la reconstrucción será rápida y
el turismo de lujo volverá pronto", sentenció el portavoz del
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas. (FIN/2005)
|