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Esos locos Canadienses
– “Those wacky Canadians,”
Karel Charles Bouley II, Advocate, Dic 17, 2004, Traducción al
castellano © Agustín Villalpando/Enkidu.
Mientras
que Estados Unidos prohíbe el matrimonio civil entre personas del mismo género
estado por estado, la Suprema Corte de Canadá ha autorizado la equidad
del matrimonio para todos. Los Canadienses también disfrutan de menos crímenes
violentos y una educación mejor. ¿Podría ser que ellos son mejores que
nosotros [en Estados Unidos]?
El
martes 7 de diciembre, Joseph Teresi. juez de la Suprema Corte del Estado
de Nueva York, emitió un fallo en el sentido de que las parejas del mismo
género no tienen un derecho básico a casarse en Nueva York, y por lo
tanto, sus derechos constitucionales no habían sido violados al serles
negados tales derechos. Dos días más tarde, el 9 de diciembre, la
suprema corte de Canadá, aseguró que el gobierno puede redefinir el
matrimonio para incluir a parejas del mismo género y allanó el camino
para que el país haga, a nivel nacional, lo que 86% de sus provincias han
hecho ya: permitir el matrimonio civil entre personas del mismo género.
Esos
locos canadienses.
Mientras
que estoy aún ponderando las ramificaciones de estos dos eventos
diferentes, CNN hace eco sobre Nathan Gale, de 25 años de edad, quien
abruptamente se subió al escenario durante un concierto de la banda de
rock Damageplan, el 8 de diciembre, abriendo fuego con un arma, matando a
cuatro personas, incluyendo el guitarrista de la banda, e hiriendo a dos
hasta que él mismo fue sacado del lugar por un solo policía. Pienso en
el hecho de que Canadá no cuenta con la Segunda Enmienda y que sólo 22%
de canadienses son dueños de armas, en contraste con el 49% de
estadounidenses (acorde con Slate, http://slate.msn.com/id/2109300
) y las armas de mano, así como los rifles de asalto están completamente
prohibidos; la tasa de crímenes violentos en Canadá es de un décimo de
lo que se registra en Estados Unidos.
Esos
locos canadienses.
Empiezo
a ponderar porqué los canadienses no están preocupados por el colapso
moral y el declive seguro en que se convertirá una sociedad Gomorr-esca,
como seguramente ocurrirá luego de que su país permita que las personas
homosexuales, hombres y mujeres, se casen en matrimonio civil, pero pierdo
el hilo de mi discernimiento cuando un encabezado noticioso de MacReporter
salta en la pantalla de mi computadora, pues el jurado ha decidido que
Scott Peterson sea condenado a muerte por el asesinato de su esposa
encinta Laci y su “hijo nonato.” Pienso sobre la convicción de
Peterson bajo cargos de asesinato en primer y segundo grado, una convicción
basada en su totalidad en emoción pura y no en hechos. No hubo un arma
disparada como evidencia en el caso Peterson, tampoco testigos, ni arma
homicida, ni evidencia por DNA, sólo un abogado importante [high-profile
lawyer] y un hombre que engañó a su esposa, todos en un circo donde
se representaba un juicio legal [all in a circus posing as a trial].
Una convicción por homicidio a lo mejor, pero no, mientras juez tras juez
fueron rechazados [dismissed] durante las deliberaciones, llegó un
veredicto final basado en el sensacionalismo y no en la justicia. Así que
ahora esas 12 personas decidieron que Peterson – quien nunca confesó,
cuyas huellas dactilares no fueron encontradas en ningún arma, quien jamás
fue visto con Laci o con su cuerpo el día del asesinato – debe morir.
Ahora
recuerdo el día en que Canadá abolió la pena capital en los 1970´s y cómo
no se habían registrado ejecuciones desde 1962, el año de mi nacimiento.
Esos
locos canadienses.
Mientras
regreso al matrimonio entre personas del mismo género, estoy forzado a
aceptar que la prohibición en 49 de los 50 estados en Estados Unidos –
o al menos la falta de legislación – está basada en puntos de vista
religiosas, y que ésta democracia se encuentra moviéndose más y más
cerca cada día hacia una teocracia. No quiero aceptarlo, pero ¿Cómo
poder negarlo mientras el monumento a los Diez Mandamientos que fue
prohibido en una corte de Alabama se encuentra ahora prácticamente a la
mitad de su recorrido nacional por 15 estados en la parte posterior de una
camioneta destartalada? Sí, como Britney Spears e Incubus, el monumento
se encuentra de gira, con seguidores en Louisiana emitiendo frases como
“Vota por La Biblia” [Vote the Bible] y “Deja que los valores
de los hombres que fundaron este país sean ley” [Let the values of
the men who founded this country rule], acorde con una historia del
Shreveport Times sobre la visita del monumento. Tal vez esas gentes
olvidan que los valores de los hombres que fundaron este país incluían
la esclavitud legal y la limitación de derechos para votar a los
ciudadanos blancos que eran dueños de tierra. Pero tal vez no están
olvidando eso para nada.
Yo
se que el Partido Conservador de Canadá, ha removido referencias a Dios
en el Preámbulo de la Ley de Derechos y Libertades [Charter of Rights
and Freedoms], reemplazando las referencias religiosas con
“instituciones democráticas parlamentarias.” Mientras tanto, nos
movemos para institucionalizar a Dios y a la fe cristiana en los Estados
Unidos para codificarla en nuestras leyes, los canadienses se han movido
para mantener al gobierno y a la religión separadas.
Esos
locos canadienses.
La
lucha por el matrimonio civil entre personas del mismo género en los
Estados Unidos es suficiente para que cualquier hombre adulto gay tenga
nauseas. ¿Deberá esa nausea convertirse en clínica y necesitará
tratamiento? Se me recuerda que en los Estados Unidos – incluso cuando
mi estado ha votado para aceptar el uso medicinal de la marihuana como un
tratamiento para dicha nausea – el gobierno federal bajo la guía de
George Bush y John Ashcroft está haciendo todo lo que puede para hacer
que la Suprema Corte diga, “¡No! No puedes tener marihuana como una
droga legal para aquellos cuyos doctores dicen que lo necesitan.” No
así en Canadá, un país que de nuevo ha relajado su posición hacia el
uso médico de la marihuana y puede encontrarse en camino a la
descriminalización de esta droga.
Esos
locos canadienses.
¿Cómo
sucedió esto? ¿Cómo es que nuestros vecinos en el norte parecen hacer
las cosas correctas y nosotros, la tierra de los “libres” [free]
y el hogar de los “valientes” [brave] parecemos tan alejados de
la libertad religiosa de lo que nuestros padres fundadores tenían en
mente? ¿Podría el frío del norte producir algún tipo de efecto
tranquilizante? Quiero decir de verdad, nos gusta pensar de nosotros
mismos como mentalmente superiores al resto del mundo, y con todo, parecería
que estamos cayendo muy atrás en lo social y lo académico.
Piensen
en esto. En un estudio reciente de las habilidades en matemáticas de las
naciones desarrolladas realizado por la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Cooperación Económica [Organization for Economic
Cooperation and Development – OECD], Estados Unidos se colocó en el
lugar 28 de 40 naciones. Canadá se ubicó en el séptimo. Para
habilidades de lectura, Canadá fue tercero, Estados Unidos 18. Respecto a
ciencia, Canadá registró el 11, Estados Unidos en 14. Aceptémoslo, no
somos muy brillantes. Y socialmente estamos moviéndonos de regreso al
obscurantismo [dark ages].
Sería
una broma mala, si no fuera porque está hiriendo a tantos de nosotros en
tantas maneras. Estamos creando una nación de idiotas académicas quienes
parecemos basarnos más en las palabras de un libro viejo de historias, de
entre 2,000 y 3,000 años de edad, como guía para los libros de texto y
no nos está haciendo bien.
No
es que los canadienses sean mejor, sólo son más listos. Es una verdad
dura, pero que se sostiene por las estadísticas. Y la gente que usa sus
cerebros para regir, en lugar de sus emociones y la religión, parece
llegar a lo correcto cuando se trata de cuidar verdaderamente por su gente.
Nuestros
padres fundadores jamás consideraron esto. Ellos se concentraron en la
tierra de los libres, el hogar de los valientes, en ningún lugar dicen la
tierra de los educados, el hogar de los iluminados. Constantemente
arrojamos a la ciencia a la parte posterior por lo que creemos que es la
verdad, en lugar de lo que puede probarse. Es inusual que un país fundado
por hombres de ciencia, incluyendo grandes pensadores como Benjamin
Franklin, una tierra diseñada por masones [Freemasons], se haya
convertido en una tierra teocrática de consumidores quienes compran más
de lo que producen y quienes aprenden más sobre noticias sensacionalistas
o sobre fábulas con 2,000 años de antigüedad que de las cosas prácticas
como la forma de deletrear, leer, escribir y mantener el balance en sus
estados contables.
Casi
cada debate social en este país terminaría si nos basáramos en la lógica
desapasionada, analítica, o más factual cuando intentamos examinar el
problema. El matrimonio entre personas del mismo género sería visto como
lo que es, un asunto de la ley contractual [contractual law], no
alguna enfermedad social. El matrimonio es un contrato civil con reglas y
derechos, gobernado por instituciones estatales y federales. Es una
institución legal, no una social, y debería ser abordada por abogados,
no por sacerdotes.
Pero
eso tiene demasiada lógica. [But that makes too much sense].
El
aborto es un procedimiento médico, no un debate social. Se trata de un
procedimiento entre un doctor y un paciente, gobernado por ciertas reglas
y guías médicas invariables [certain unchangeable medical rules and
guidelines]. Es algo clínico, no teológico. Lo mismo para la
investigación de células madre [stem-cell research].
El
uso médico de la marihuana – de nuevo, un asunto médico, no social.
Pero
no tenemos el cerebro para abarcar estos conceptos porque nuestros líderes
son tontos [dumb]. Aquellos que están educados, los iluminados,
son llamados liberales, o peor aún, son anti-estadounidenses. Aquellos
que utilizan la lógica en lugar de la religión para decidir los asuntos
“sociales” son paganos, ateos, sin importar su afiliación religiosa.
Enfrentémoslo,
somos una partida de idiotas [bunch of idiots] y ahora el resto del
mundo lo sabe. Hemos electo a un presidente dos veces quien no domina el
idioma inglés. Hemos hecho ciudadanos de segunda clase a tantos porque
van en contra de las “buenas creencias cristianas.” Nos mantenemos de
pie haciendo juicios sobre el resto del mundo en tantas formas, y nos
sentimos libres para invadir otras naciones y arreglamos gobiernos que nos
gustan, y con todo, la mayoría de nosotros apenas podemos hacer
divisiones largas o deletrear sin la ayuda de un programa de computadora.
El
dinero y el poder no hacen grande a un país. Seguro, tenemos eso. Armas
grandes y mejores armas no hacer a un país fuerte. Hemos permitido que
nuestros líderes nos hagan creer que nuestro único trabajo como
estadounidenses es consumir y pagar por programas como el sistema de
defensa balística [missile defense system] —un sistema que, el
15 de diciembre, falló con un error que costó $85 millones de dólares.
No es necesario utilizar la ciencia balística para saber que este
programa no funciona. Pero continuaremos presionando con esto.
Solíamos
ser un país de algunos de los grandes pensadores en el planeta — los más
grandes filósofos, los más grandes científicos, los más grandes
aventureros. Éramos un país de gente como Howard Huges, quienes retaban
los cielos, de científicos que encontraban curas y de gente que creía
que la elevación [elevation] viene por medio de la educación, no
por medio de los rezos.
Los
canadienses no son mejores que los estadounidenses, sólo más listos.
Literalmente más listos. Cuando saquemos la cabeza de un libro de fábulas
y regresemos a educarnos a nosotros mismos en todas las disciplinas, la
política social cambiará. Pues cualquier persona pensante podría ver a
Estados Unidos en estos momentos y movería su cabeza con desilusión y
disgusto. De hecho, la mayoría están haciendo esto. Jesús no regresará
en nuestras vidas. Estoy dispuesto a apostar mi vida en esto. Así que
detengamos las preparaciones para su segunda venida e iniciemos preparando
el camino para la siguiente generación de estadounidenses para que
hereden algo valioso. Iniciemos educándonos a nosotros mismos y a nuestra
juventud en algo más que los Diez Mandamientos y en las incoherencias [ramblings]
del Viejo Testamento sobre hombres que yacen con otros hombres, y
detengamos el debate sobre cuándo inicia la vida desde un punto de vista
bíblico en lugar de uno científico.
En
otras palabras, Estados Unidos, ¡Despertemos! Nuestros vecinos al norte
nos están haciendo parecer como si hubiésemos llegado al Norte de América
en uno de los camiones amarillos [escolares]. Cuando se trata de
asuntos sociales, abordemos los hechos desde puntos de vista educados, no
de los desvaríos teocráticos de las emociones. Debido a que no es
demasiado difícil conquistar una nación de idiotas, y si alguno de
ustedes actualmente ha leído un libro de historia, sabrían que ningún
imperio, ninguno, dura por siempre. Pregunten a los romanos. Nuestra
posición como superpotencia caerá mucho antes que cualquier deidad
regrese a la Tierra. Y sucederá mientras nos concentramos en quién puede
casarse con quién, qué es lo que están fumando mientras lo hacen, o cuándo,
exactamente, un huevo fertilizado se convierte en un humano – todo
mientras luchamos por el derecho a tener un arma de asalto. Créanlo o no,
esas son las menores de nuestras preocupaciones como nación. Pero la
mayoría de nosotros somos, obviamente, demasiado tontos [dumb]
para saberlo.
Esos
locos estadounidenses [Those wacky Americans].
Karel
es conductor en un talk-show de radio en KGO AM 810 en San
Francisco los sábados y domingos de 7 a 10 p.m. También puede ser
escuchado en la Web en www.kgo.com Su
libro de ensayos “You Can’t Say That” [No Puedes Detener
Eso], ha sido publicado recientemente. Puedes saber más sobre Karel y
ordenar su libro en www.karelchannel.com
Puedes
escribirle a comments@karelchannel.com Del archivo de The Advocate
– “Those wacky Canadians,”
Karel Charles Bouley II, Advocate, Dic 17, 2004, Traducción al
castellano © Agustín Villalpando/Enkidu.
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