Mandela logra éxito parcial ante
el G-7
Sanjay Suri
LONDRES, 5 febrero de 2005 (IPS) - El Grupo
de los Siete (G-7) países más ricos del mundo decidió este sábado
examinar caso por caso la deuda externa de los países más pobres, en lo
que constituye un éxito parcial de la campaña encabezada por el ex
presidente sudafricano Nelson Mandela.
”Acordamos un análisis caso por caso de los países
pobres altamente endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), basados
sobre nuestra voluntad de dar un alivio de hasta 100 por ciento de la
deuda multilateral”, declararon los ministros de Finanzas del G-7 al
cabo de su reunión de dos días en Londres.
Esto significa que instituciones multilaterales de crédito, como el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en cuyas juntas el G-7
tiene mayoría, considerarán la deuda de cada uno de los 37 HIPC, con
miras a una eventual cancelación.
No hubo un anuncio similar respecto de la totalidad de los países de bajo
ingreso, que son 61, según la nómina del Banco Mundial.
El análisis caso por caso podría incluir condiciones, pues el FMI ha
vinculado sus mecanismos de reducción de deuda a la concreción de
determinadas reformas económicas.
La declaración de los ministros del G-7 --alianza que reúne a Alemania,
Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón-- deja
suficiente espacio para que el FMI mantenga sus condiciones.
”Esta declaración está muy lejos de una cancelación de deuda”, dijo
a IPS Romilly Grenhill, de la organización humanitaria ActionAid, una de
las que promueven la campaña. ”Debemos lograr que el G-7 diga qué
significa exactamente 'análisis caso por caso'.”
De todos modos, acotó Greenhill, la declaración implica un
reconocimiento de que la cancelación de la deuda es necesaria para
algunos. ”Establece un camino y compromete al G-7 a ir más allá en la
reunión de donantes que se realizará este año.”
ActionAid y otras organizaciones humanitarias como Oxfam y la Agencia Católica
para el Desarrollo de Ultramar, participaron en la campaña liderada por
Mandela para urgir a los ministros del G-7 a aprovechar la reunión para
cambiar la vida de millones de personas en el Sur.
El propio Mandela viajó a Londres esta semana para promover su iniciativa,
y además de reunirse con participantes en la reunión ministerial realizó
un acto público con una multitudinaria asistencia.
La declaración ministerial también se refiere a la necesidad de mejorar
la asistencia al desarrollo, pero no se contradice, ni mucho menos, con la
insistencia del FMI en vincular esa ayuda a las ”reformas”.
”Para avanzar en el desarrollo económico y social, creemos esencial que
los países pobres implementen políticas de desarrollo sustentable.
Instituciones y políticas adecuadas, responsables y transparentes son la
base del crecimiento económico sustentable y de la reducción de la
pobreza”, indica la declaración ministerial.
El texto especifica aun más el tipo de reformas que quiere el G-7.
”Aumentar la transparencia fiscal es esencial. Una prioridad para los países
en desarrollo es combatir la corrupción, que es una importante barrera al
crecimiento, el sector privado, la inversión y la reducción de la
pobreza”, declararon.
Al pronunciamiento no le faltó una renovada insistencia en promover la
privatización, pero sí un compromiso hacia el cumplimiento de la meta de
asignar 0,7 por ciento del producto interno bruto de los países del Norte
industrial a la ayuda oficial al desarrollo.
Los ministros tampoco lograron un acuerdo sobre la creación de un
Servicio Financiero Internacional con la venta de parte de las reservas de
oro del FMI, una propuesta del británico Gordon Brown.
La intención del funcionario es recaudar así 50.000 millones de dólares
de los mercados con apoyo gubernamental, con el fin de que obtener
recursos para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre ellos reducir la población
pobre a la mitad para 2015.
Estados Unidos se opuso firmemente a la iniciativa. ”Este mecanismo no
funciona para nosotros. Funciona para otros países, y eso está bien”,
dijo el subsecretario del Tesoro estadounidense, John Taylor.
Al respecto, la declaración se limita a mencionar el acuerdo entre los
ministros en torno de un ”programa de trabajo” para analizar la
iniciativa británica y otras similares de Alemania y Francia, así como
la Cuenta del Desafío del Milenio creada por Estados Unidos para
financiar el desarrollo.
Brown consideró, de todos modos, que la declaración es un gran avance.
”Podemos estar en la largada de una etapa final del proceso por el que
se reconozca que la deuda de los países más pobres, consolidada a lo
largo de 20 o 30 años, es simplemente impagable en el mundo real”,
sostuvo.
Greenhill indicó que la declaración era apenas el comienzo de un proceso
hacia la cumbre del Grupo de los Ocho (que suma al G-7 y a Rusia) que se
celebrará en Escocia en julio.
Habrá otras reuniones en abril y en junio en que se analizará la
cancelación de las deudas y la asistencia al desarrollo, dijo la
activista.
Las organizaciones de la sociedad civil esperan que, de ahora en adelante,
sus campañas por el desarrollo del Sur pobre y por la condonación de las
deudas ”sea cada vez más fuerte”, concluyó.
El G-7, que controla las decisiones de los organismos de crédito, lanzó
en 1996 la iniciativa para los HIPC, diseñada para reducir la deuda de
esos países a niveles manejables, a cambio de que sus gobiernos aplicaran
una serie de reformas económicas para atraer inversiones extranjeras.
Hasta ahora, 27 países que juntos debían a los organismos multilaterales
100.000 millones de dólares redujeron sus compromisos a 30.000 millones,
lo que significa una disminución a menos de la mitad de sus servicios
anuales.
Sin embargo, la mayoría de los beneficiados por la iniciativa siguen
pagando cada año más en servicios de deuda de lo que invierten en salud
y en educación, lo que, según los activistas, es moralmente indefendible.
Peor aun es que, en la mayor parte de los casos, la deuda original de
estos países fue contraída por dictadores que malgastaron o malversaron
el dinero. (FIN/2005)
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