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TRANSFORMACIÓN DEL ACTIVISMO
por José F. Colón
"No es lo mismo ser un travestí en la Ciudad
de Nueva York que en Tegucigalpa..."
El Mundo , en su proceso evolutivo, va cambiando , no
solamente climatológica o geográficamente, si no socialmente también,
y es entonces cuando nos damos cuenta de que a través de un proceso
de madurez política aquellos que asumimos los roles de defensa de los
derechos humanos nos moldeamos, no solamente por los años, más por
la necesidad de llevar el mensaje claro, a los nuevos tiempos que nos
rodean.
Recuerdo cuando a principios de la década de los años
ochenta, en el momento en que aparecieron los primeros casos del recién
diagnosticado virus del VIH/SIDA hubo grupos como Act Up que asumieron
actitudes que llegaron a convertirse en violencia necesaria, porque la
crisis del silencio arropaba a la nación norteamericana y no había
una reacción oficial ni al VIH ni al SIDA y los miembros de la
comunidad homosexual se morían abandonados ante la ignorancia y el
discrimen de los años de Ronald Reagan y George Bush padre.
Han pasado veinticinco años desde entonces, y aunque aun se
dan manifestaciones altisonantes, especialmente en las Conferencias
Mundiales de SIDA, las actitudes generales de los nuevos activistas
han ido amoldándose a ser más proactivas, pero a través de los
medios de comunicación, la red cibernética y, aunque no tan fuertes,
intensas campañas de cabildeo y movilización política...
Estamos inmersos en una situación donde la política
nacional e internacionalmente se enfrascan en serias discusiones que
incluyen temas como la guerra, el derecho a decidir, en cuanto a
issues como el aborto, los matrimonios entre parejas del mismo sexo,
el VIH/SIDA, nuevos síndromes misteriosos que aparecen en las aves o
sabrá Dios donde, la desmoralización de la iglesia católica debido
a los escándalos relacionados con la pedofilia entre los componentes
clérigos de la iglesia, la violencia, el ambiente, la pobreza, y una
participación muy activa de grupos fundamentalistas que quieren
controlar el patrón de las decisiones políticas hechas en las altas
esferas gubernamentales. Vemos que hay muchísima tela para cortar y
participar en estas temáticas que redundarán en redefinir el segundo
milenio recién comenzado.
"El que mucho aprieta, poco abarca". Aquellos que
hemos elegido no mantenernos con los brazos cruzados ante todas estas
polémicas tenemos que actuar sincronizada mente para hacer valer
nuestras ideas y que nuestras voces y acciones tengan el resultado
correcto y necesario para crear un cambio. Personalmente pienso
que el activismo de confrontación ya no es ni tan necesario ni
efectivo como hace veinticinco años atrás. Esto puede cambiar según
cambien las circunstancias. Sin embargo, el intercambio enérgico de
ideas y valores, conceptos y metas a través de la palabra, ya sea
escrita o hechas a través del discurso político, pueden convertirse
en el arma más filosa que nos ayude a extirpar los diferentes cánceres
que corroen la sana convivencia global.
Un tema que debe establecerse y discutirse ampliamente como
primera prioridad es como se diseñan y utilizan los fondos globales
para atacar que y cuando. No creo que nadie esté de acuerdo, y si los
hay son los más reaccionarios, de que estar gastando billones de dólares
en la guerra, dejando a un lado la lucha contra la pandemia del VIH/SIDA,
es una opción acertada. La inminente catástrofe de muertes que se
avecina si no se enfoca bien este asunto es de vida y muerte para
civilizaciones completas.
Otro asunto que merece especial atención es el de
decriminalizar la droga y medicarla, no necesariamente legalizándola,
si no utilizando nuevas estrategias más humanas para sacar del vicio
enfermizo a los millones de seres humanos que viven esclavizados a
esta terrible enfermedad. Programas pilotos dirigidos a estuiar esta
posibilidad serían un buen comienzo. Además le estaríamos dando un
tremendo golpe a la economía paralela del mercado negro, abusivo e
inhumano...
Hay otros temas, como por ejemplo la eutanasia, que deben ser
motivo de consideración, pues según mi punto de vista, vivir la vida
sin calidad es estar muerto en vida y nadie sale ganando, ni siquiera
quien está enfermo, ni sus seres queridos, ni de donde provienen los
fondos para mantener a una persona en agonía constante. De hecho, los
gastos médicos bajarían y podrían ser utilizados ya sea en
investigaciones, u ofreciéndolos a otras personas enfermas.
Dependiendo del país el que hablemos, su cultura y
sofistificación, los problemas cambian. No es lo mismo ser un travestí
en la Ciudad de Nueva York que en Tegucigalpa, por ejemplo. Con este
tipo de planteamiento tenemos que amoldar las acciones a la realidad
circundante del lugar en donde nos activemos y la manera de hacerlo,
para no quedar en las estadísticas de los desaparecidos...
Sin más, he querido dejarles estos pensamientos en mente,
con la idea de que reaccionen a ellos y compartan conmigo su visión
sobre los mismos.
Espero poder llegar a sus mente y corazones y que sepa de sus
puntos de vista pronto.
Les deseo paz, sanidad, mucho amor y comprensión a todos...
Nota: El autor procesa en estos momentos un cambio
después de haberse dedicado por más de seis años al activismo de
confrontación en defensa de las PVVIH/SIDA en San Juan, Puerto Rico.
Se encamina, a utilizar sus acciones y palabras en senderos,
no menos potentes, pero sí más asequibles, a través de la
comunicación en masa, a quienes se niegan, por temor o conveniencia a
no participar en marchas, protestas o interrupciones de actividades
oficiales. Para comentarios puede escribirle a: jfcolon062@aol.com
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