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Apostando
por la diversidad
© Luis Alberto Rivera Cortes/Enkidu.
La
uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida
Mijail
Aleksandrovich

foto:
the Marquee, New Orleans
Muchas
veces me he preguntado ¿Por qué la “comunidad” LGBT en tantos
momentos ha exigido a la sociedad un trato igualitario y no excluyente
para sus miembros? Si nosotros nos aislamos de esa sociedad a la cual
exigimos igualdad.
¿Por
qué refugiarse en antros, cafeterías, cines, centros comerciales,
enfocados directamente a la población LGBT,
pudiendo
convivir con una amplia y diversa variedad de formas de pensar, de ser, de
sentir, de vivir? Este aislamiento se debe primordialmente a falta de
aceptación de nuestra sexualidad dentro de los miembros de la
“comunidad”.
Aun
no ha llegado el momento en que dejemos de sentirnos diferentes, temerosos
de ser nosotros mismos, teniendo que refugiarnos en guetos para poder
respirar, para sentirnos libres.
Todo
esto es fomentado por las personas dueñas de estos servicios, quienes
lejos de hacerle un bien, terminan perjudicando a la población, ya que
causan la concentración en estos centros de socialización, mismos que,
en la mayoría de los casos, lejos de fomentar actividades culturales y
recreativas, incitan primordialmente al vicio y a la promiscuidad.
Pero
esto es sólo una parte del problema. La raíz del asunto, proviene
principalmente de los estigmas que lleva consigo el tener una sexualidad
diferente a lo estipulado como “normal” y a vivir en una sociedad
machista. Se tiene que cargar, día a día, con las señales de que es
pecado, antinatural, aberrante. Esto provoca graves problemas de
autoestima e inseguridad en los individuos, derivando en una enorme
dificultad para aceptarse a si mismos y además, en un sentimiento de
culpa.
Lo
anterior provoca una enorme dificultad para abrirse ante la sociedad, por
miedo a ser rechazados. A estas alturas, los individuos ya están
condicionados al sentimiento de rechazo, excluyéndose ellos mismos.
Para
cambiar esto es necesario una transformación sociocultural en el país.
Lo primero que nosotros debemos hacer, es aceptar la diversidad entre
nosotros para unirnos y ser una verdadera comunidad, con voz dentro de la
sociedad, con el fin de poder generar estos cambios. Hay que librarnos de
nuestros propios prejuicios, dejar de discriminarnos y unirnos por un bien
en común. El beneficio será para las próximas generaciones, porque ésta,
en ese aspecto, ya se encuentra perdida.
Se
exige el respeto a la diversidad, siendo que nosotros no lo fomentamos,
AISLANDONOS de todo lo que sea diferente a nosotros, queriendo sólo vivir
en NUESTRO MUNDO ROSA, con gente como nosotros.
¿Por
qué no abrirnos de verdad a la diversidad? Como se pide en nuestro
incongruente discurso. ¿Por qué no integrarnos completamente a la
sociedad? Que si bien es cierto nos discrimina y no termina por
aceptarnos, nunca lo terminará por hacer si nosotros mismos nos excluimos
de ella.
En
nuestras sociedades cada vez más diversificadas, resulta indispensable
una interacción armoniosa y una voluntad de convivir de personas y grupos
con identidades culturales a un tiempo plurales, variadas y dinámicas.
Declaración universal de la
UNESCO sobre la Diversidad.
México D. F. a 26 de julio de
2005.
© Luis Alberto Rivera Cortes/Enkidu.
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