| MUSICAL
reseña
por ©
Guillermo
Romero /
Enkidu
“Mi
vida la he dado esta noche por completo, busco ser perturbador y muy
provocativo” dice Bruno Bichir al debutar en Cabaret.
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El actor mexicano debutó en
el exitoso musical Cabaret como maestro de ceremonias, en sustitución
de Luis Roberto Guzmán.
Bruno Bichir después de seis
semanas de preparación para ser el nuevo Maestro de Ceremonias del
Kit Kat Klub, hizo su tan esperado debut en Cabaret.
El
actor aseguró que buscó hacer un personaje más perturbador y
provocativo para no decepcionar al público y evitar comparaciones
con Luis Roberto Guzmán, quien estuvo por más de un año en esta
puesta. “Mi vida la he dado esta noche por completo en este
estreno; he estado presionado, nervioso por la gran responsabilidad
de interpretar a este personaje”.
El
actor dice que no quiere que el público pretenda ver a Luis Roberto
Guzmán: “Cada quien tiene su estilo de interpretación. No
pretendo sustituir a nadie ni mucho menos ser un virtuoso del baile
ni de la actuación. Es darle vueltas al concepto de este trabajo.
Lo único que espero del público es que se conmueva”. Tuve pocas
semanas de preparación pero procuraré aplicarlas en el escenario,
aunque creo que nunca estas preparado.”
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Con
respecto a la actuación de Guzmán opinó: “Su actuación es
maravillosa y única. En ninguna parte del mundo ha habido un
maestro de ceremonias como él, me ha enseñado mucho, pero yo he
aprendido muy poco. Luis Roberto no se ha ido, sigue en el alma, en
los corazones, en las tablas rondando su fantasma, yo le pedí
permiso, deja tu alma conmigo y protégeme, es un hombre muy
generoso, muy talentoso, él hizo una interpretación única y yo
vengo a reforzar la plana y espero que tengamos el debido éxito”.
Agregó,
que la presión en su noche de debut en Cabaret no se debió
al temor de posibles comparaciones con Guzmán, sino a que “yo
tengo mis propios demonios, y me persiguen a mí; esta función fue
un toro y es una batalla contra mis propios monstruos, estoy seguro
de lo que puedo hacer en el escenario”. |
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“Mi
presión se debía al gran compromiso que tengo con el público, con
la gran compañía que ha hecho posible es éxito de Cabaret”
Con
una actuación singular por parte de Bichir y dejando en claro que
quiere que miren su trabajo y el empeño con el que participa e
interpreta este personaje imprimiéndole su propio estilo dentro de
una obra de esta magnitud como lo es Cabaret. “En todas las
obras en las que uno participa y tiene la fortuna de salir convocado
siempre será una exigencia, será una manera de refrendar la búsqueda,
el riesgo, el vértigo, y este trabajo que estoy desarrollando se lo
debo primordialmente a los productores, a Itatí Cantoral, a Felipe
Fernández del Paso, director de la obra, y a toda la orquesta”,
aseguró Bichir.
Instalado
en su papel de Maestro de Ceremonias, tratando de seducir al
espectador con su presencia escénica heredada de la dinastía
Bichir, el ahora nuevo elemento en el Kit Kat Klub hace su aparición.
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Salió
cubierto con una gabardina de piel negra que matizó el tono burlesco de
su actuación, distinguida por un hábil uso de la lengua, que metía y
sacaba grotescamente, como lo pide el personaje.
Llegó
un punto en que el público se entusiasmaba cada vez que hacía derroche
de flexibilidad o gestos que provocaban sus carcajadas.
Bruno
Bichir se come el escenario, disfruta ser el Maestro de Ceremonias del
musical Cabaret y aunque comentó en repetidas ocasiones que él no
canta, pero hace su mejor esfuerzo ya que nos confesó haber estudiado
bien el papel de Matt McGrath y Alan Cumming, que interpretaron el mismo
personaje en Nueva York, para empaparse de la magia que invita al
espectador a conocer el mejor centro nocturno: el Kit Kat Klub.
“Dentro
de la puesta en escena se realizaron algunos cambios como parte del
ingreso de Bruno, pues se necesitaba un toque diferente para darle la
bienvenida a Bichir”.
Al
inicio de la obra se pueden apreciar imágenes en una pantalla gigante de
las bailarinas, quienes se preparan para salir a escena, pero sin lugar a
dudas la parte donde interactúan con el público es increíble.
Actor
y director fueron cómplices en la creación de un nuevo vestuario para el
número musical de “Todos tienen una mujer en Berlín... y algunos
dos”.
Bruno
explicó: “¡Oh sí! Es parte de una serie de ideas que se fueron
orquestando; Felipe lleva años de relación con la obra, desde que era un
niño, así que este número es una idea cómplice que intenta provocar más
perturbaciones”.
Salen
al escenario las bailarinas, todas ellas enfrentadas a un público que
espera cosas nuevas. Aparece una “joven” alta, delgada, muy bien
maquillada, la cual baila con el resto del elenco; resulta una delicia
verla caminar entre mesas, pues es tal la comunicación con el espectador,
que invita a bailar a quien se le pone enfrente.
Es
él, Bruno, caracterizado increíblemente como bailarina del cabaret, con
un maquillaje perfecto que se confunde con las demás chicas. En efecto
resulta perturbador ver a Bichir con un vestuario totalmente femenino. En
general, su actuación resulta más provocadora y al mismo tiempo más
oscura y cómica que la de su antecesor, Luis Roberto Guzmán. Bichir sacó
a bailar a Maricarmen, su madre, quien minutos antes de iniciar la función
comentó estar nerviosa. “Cuando uno de mis hijos debuta en teatro me
dan muchos nervios, porque no quiero que nada salga mal, pero confío en
el profesionalismo de Bruno, es un excelente actor y estoy segura de que
les va a encantar, me siento muy orgullosa y contenta de este nuevo papel
que le toca interpretar a mi hijo Bruno. Le deseo mucha suerte y lo
felicito”.
Bruno,
quien confesara ser un ladrón por tomar lo mejor de otros actores que han
interpretado al Maestro de Ceremonias de Cabaret, comentó que no
le gusta que existan comparaciones entre él y Luis Roberto Guzmán, pues
afirma que cada uno tiene su sello muy particular de interpretar el
personaje, dijo que admira el trabajo de Luis y admitió sentirse muy
afortunado por integrarse en el musical.
“Este
personaje es un regalo de los dioses del teatro, es un papel por el cual
cualquier actor haría todo por interpretarlo; es clave en la historia del
teatro”, enfatizó.
“Por
principio de cuentas, no tengo el cuerpo de Luis Roberto, por eso no llego
a cubrir su lugar, porque es inocupable. Ël ha hecho una creación
inigualable, única, fantástica, de gran precisión y virtuosismo.”
“Yo
estaré más cercano a los montajes de Londres o Nueva York, donde el
personaje no tenía este hermoso físico que tiene Luis Roberto, ni esta
pericia para bailar o esa calidad de voz”, aclaró el actor, quien
estuvo ensayando alrededor de 14 horas diarias.
Respecto
a sus planes, Bruno comentó que a partir de Cabaret espera le
lluevan propuestas de trabajo y precisó que le gustaría que fueran obras
musicales. “Estoy en un punto importante en mi carrera, me siento bien física
y mentalmente para aceptar retos por muy complicados que parezcan”.
Tina
Galindo, productora del musical, expresó: “Es un actor único, que
merece estar arriba del escenario y en una obra como esta. Bruno no viene
sólo por un tiempo, espero que se quede un buen rato”.
En los camerinos, la compañía
esperaba al debutante con una copa de vino en la mano y una ovación por
su interpretación del Maestro de Ceremonias. Impacientes por celebrar,
sus compañeros actores llamaban a Bichir para que dejara de dar
explicaciones a la prensa. Cuando finalmente llegó, la algarabía
evidenció que Bruno Bichir salió bien librado de la batalla contra sus
propios demonios esa noche.
Un director muy profesional.
A pesar de que Felipe Fernández del
Paso, director de la puesta, había sido operado para quitarle una piedra
en el riñón, asistió al ensayo para checar los últimos detalles con
Bruno Bichir.
El doctor le recomendó no moverse
mucho ni hablar, pero la pasión por su trabajo lo impulsó a esforzarse
de más, por lo que su equipo a cada rato lo regañaba y lo mandaba a
sentar.
“Llevamos ensayando con Bruno seis
semanas, cuatro de ellas dedicadas al trabajo coreográfico y vocal, y
justo en esta última semana yo caí en el hospital; pero ha sido un
placer, porque es un actor entregado, divino y talentoso.
Hemos construido un personaje
distinto al de Luis Roberto, es más macabro y siniestro, y su expresión
corporal tiene una remembranza de Chaplin y esos cómicos del cine mudo”,
indicó.
Sinopsis:
1929, no hay en todo Berlín un lugar
tan enigmático, sensual y entretenido como el Kit Kat Klub. Este cabaret
es el remedio perfecto para olvidarse de todo y disfrutar de la vida al máximo.
Sally Bowles lo sabe y por ello,
noche a noche seduce con su impactante sensualidad a todo aquel que decide
arriesgarse a conocerla ¡Willkommen,
Benvenue, Venga! ¡Sean todos
bienvenidos al Kit Kat Klub!
A su llegada a Alemania en los días
previos del ascenso Nazi, Clifford Bradshaw, escritor estadounidense,
descubre en el Kit Kat Klub a la seductora bailarina Sally Bowles, de
quien se enamora perdidamente. La historia se convierte en la búsqueda
amorosa de Cliff y Sally, en medio de la parafernalia del Tercer Reich. A
su vez, el comerciante judío Schultz y la casera alemana Sra. Schneider
se debaten en una relación poco común para esos caóticos tiempos.
Alrededor de ellos, fiel testigo de
los sucesos, se encuentra el enigmático Maestro de Ceremonias del Kit Kat
Klub, quien ameniza las noches de pasión y sensualidad del lugar más
fascinante de toda Alemania. ¿Habrá alguien que se resista a los
encantos de CABARET?
Y la vida... es un Cabaret.
Conviene aclarar a los fanáticos de
la extraordinaria película Cabaret, dirigida por Bob Foie y estelarizada
por Liza Minelli, que la versión que se presenta en el Teatro de los
Insurgentes difiere un poco de aquella joya del celuloide merecedora de
ocho premios Oscar. Y es que aun cuando el eje de la trama es idéntico y
la obra está inspirada en el mismo libro (Historias de Berlín de
Christopher Isherwood) la perspectiva de la narración incluye otras ópticas
y descarta anécdotas secundarias. Joe Masteroff, quien colaboró en la
consagrada película de 1972 como parte del equipo de escritores, nos da
aquí su personal interpretación del asunto y conserva el fabuloso
talento musical de John Kander y Fred Ebb.
Con la producción de Tina Galindo,
Daniela Romo y Claudio Carrera, llegó a México este musical y, luego de
muchos meses de éxito incomparable, la compañía renueva su elenco:
Bruno Bichir se integra en rol protagónico al montaje. Esta puesta en
escena –ya de por sí entrañable- cobra un nuevo aliento con él y la remasterización
supera, con mucho, las expectativas del público. Itatí Cantoral nos
deleita con su tesoro escondido: además de ser una actriz estupenda,
posee grandes dotes vocales. La intérprete de personajes complejos y
temprana habilidad histriónica que nos enamora lo mismo en teatro, cine y
televisión, ¡canta!, siendo toda una revelación en la escena con su
caracterización de Sally Bowles.
La extraordinaria presencia de la
diva de los musicales en México, Olivia Bucio, hace que la obra cobre
mayores dimensiones, su ritmo para este género teatral y su voz
incomparable son materia de ensueño. A ellas, al igual que el resto del
elenco, las sostiene musicalmente la habilidad del maestro Jorge Neri,
cuya dirección musical se erige por derecho propio en otro notable
protagonista de Cabaret.
La coreografía de Alejandra González
es tan atinada como escrupulosa y sus méritos artísticos se cumplen
cabalmente con una compañía dancística de gran altura.
Lorena Glinz, con un dejo visual de
Ute Lemper y una voz angelical, merece sonoro reconocimiento, pues su
interpretación de Fraulein Kost es a un tiempo deliciosa e inolvidable.
Manolo Toledo y Benjamín Alayon, en
el diseño de iluminación, han generado una atmósfera propicia para el
discurso escénico; el tinte gótico y sombrío contribuye a generar la
angustia que precede a la llegada del movimiento nazi. ¡Sólo un mundo
tan carente de luz pudo dar paso a tamaña bestialidad! Cabaret a
diferencia de otros musicales no tiene el final feliz acostumbrado, la
cruel desesperanza de la época, su sordidez y ambigüedad quedan así
perfectamente retratadas.
Finalmente, el montaje mexicano de Cabaret
constituye una oportunidad para la reflexión sobre la intolerancia
que subsiste en nuestros días y una ventana para el disfrute de las
grandes producciones.
Ciudad
de México, 17 Diciembre 2005.
| Reparto |
Bruno Bichir, Itatí Cantoral,
Olivia Bucio, Gustavo Rojo y Carlos de la Mota.
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| Con
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Lorena Glinz, Flavio Medina,
Jacobo Lieberman, Fernanda Gutiérrez, Andrei
Bartilotti,
Edgardo González, Fernanda Castillo, Gina Paris, Heidy Infante,
Ibraín Pita, Lila Frascara, Luisa Sáenz, Maru Barrios, Roberto
Hernández, Samantha Salgado, Tere Ríos, Gabriela Steck, Débora Díaz
y Marlon Castro.
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| Libro
de Joe Masteroff – Letras de John Kander – Música de Fred Ebb. |
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| Basada
en “The Berlin Stories” de Christopher Isherwood. |
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| Traducción
y Adaptación
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Felipe Fernández del Paso.
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| Revisión
|
Claudio Carrera.
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| Dirección
y Escenografía
|
Felipe Fernández del Paso.
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| Productores
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Tina Galindo, Daniela Romo y
Claudio Carrera.
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| Dirección
Musical
|
Jorge
Neri.
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| Coreografía
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Alejandra González.
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| Diseño
de Vestuario
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Josefina Echeverría, Gabriel López
Miranda, Héctor Terrones y Miztzy
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| Diseño
de Iluminación
.
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Manolo Toledo y Benjamín
Alayon
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| Diseño
de Audio
|
Gonzalo Peniche.
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| Asesor
General
|
David Antón
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Teatro
de los Insurgentes
| |
Teatro
de los Insurgentes

Funciones:
Viernes 7:00pm y 9:45pm, Sábado 6:00pm y 9:30pm, Domingo y 6:00pm |
Insurgentes
Sur 1587, Col. San
José Insurgentes.
Viernes:
19:00 y
21:45 ; Sábado: 18:00 y
21:30 ; Domingo: 18:00 horas.
Tel:
5598-6894 y
5611-4253.
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