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por © Oscar Eduardo Copca
Ortega/Enkidu
El pontificado de Pio IX
(1846-1878) ha sido uno de los mas largos de la historia de la Iglesia Católica Apostólica Romana,
este reinado eclesiástico pretende ser igualado por el de Karol Wojtila alias Juan Pablo II, pero la importancia de este
papado, es que, con él se irá toda una etapa de la historia del mundo
contemporáneo. Este buen hombre asume el cargo de Sumo Pontífice en el año de 1978, después de la muerte
misteriosa de Juan Pablo I (Albino
Luciani); enmarcando este acontecimiento en la historia, recordemos
que es el tiempo de la Guerra Fría,
es decir el “Comunismo-Socialismo” representado por la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS)
contra el capitalismo representado por los Estados Unidos de América (USA). En este sentido, mucho se ha
dicho de la participación e influencia de Woijtila en la desaparición de
los rojos (Perestroika finales de la década de los 80´s principios de
los 90´s), pero principalmente en la caída del muro de Berlín en 1989.
Pero esto nunca se ha confirmado.
He de recordar que este Papa es de origen polaco y en aquéllos tiempos su país seguía controlado por el mal
llamado comunismo Ruso, derivado de la repartición hecha después de la Segunda Guerra Mundial. El
pontificado de Juan Pablo II, se
ha caracterizado por ser inflexible y ortodoxo, prueba de ello es que en
el “Nuevo” Catecismo de la Iglesia “Universal”, presentado en
París alrededor de 1992,
Woijtila sigue prohibiendo y condenando: el aborto, la lujuria, la
anticoncepción (claro al fin que no
es el clero quien mantiene a tanto chamaco, ni son ellos quienes se mueren
de hambre), la fornicación, la unión libre, el concubinato, la
fecundación artificial (cuidado señoras
lesbianas que se están ganando el infierno a pulso), la
astrología, la magia, la brujería (si esto les suena a la “santa” inquisición es mera coincidencia), la homosexualidad (sodomía era termino empleado en tiempos de la
colonia), la eutanasia, etcétera.
Con información más actual recordemos que a principios de este año (en
el mes de Enero de 2005) el Vaticano ordena al Episcopado Español retractarse sobre declaraciones hechas en favor del empleo de preservativos
para la prevención del VIH/SIDA;
esto con un afán por parte de Juan
Antonio Martínez Camino de evitar nuevos enfrentamientos con el
gobierno de Fernández Zapatero,
después de que en este año (2005) las uniones de parejas del mismo sexo
serán reconocidas por el estado español.
Como pueden darse cuenta, este sucesor en la silla de Pedro, no ha hecho
otra cosa que seguir los valores más elevados de la fe cristiana “friega
a tu prójimo como a ti mismo.........perdón..........ama a tu prójimo como a ti mismo”,
pero lo que en el aquí y el ahora nos ocupa y preocupa, no es la ya próxima
muerte de Juan Pablo II, sino
que, como siempre sucede en el Vaticano, huele a muerto y los zopilotes se
acercan a ver qué agarran, sólo que estos zopilotes no únicamente
tienen plumas negras, sino también púrpuras, sobre todo en la cabeza (solideo), si claro, estos zopilotes también se les conoce como príncipes
de la iglesia, todos los papables (colegio
cardenalicio), los cuales a la muerte del Papa se reúnen a puerta
serrada (cónclave) para
deliberar y elegir al próximo sucesor en la Silla de Pedro.
Esto es, además de un acontecimiento histórico que hace más de 25 años
no se ve, trascendental sobretodo en un mundo donde las fuerzas
conservadoras toman cada día más fuerza. México claro no es la excepción,
ejemplo de ello es que tenemos prácticamente hoy en día un gobierno
federal casi teocrático,
representado por Vicente Fox y
su filosofía panista-cristiana-guadalupana,
recordemos que este mandatario mexicano nos ha enviado en diferentes
ocasiones a pedirle a la Señora Tonantzin
(mejor conocida como María de
Guadalupe), que nuestra economía salga a flote. Pero mi preocupación
no está del todo ligada a la teocracia mexicana sino a lo que pudiera
ocurrir con ella si se diera el poco probable caso de que fuera un
mexicano o latinoamericano el próximo Obispo de Roma, es decir, el nuevo
Papa. Se preguntarán qué ilustre mexicano podría ocupar cargo tan
importante dentro de la jerarquía católica romana, pues nada más y nada
menos que Monseñor Norberto Rivera Carrera,
Arzobispo Primado de México, si claro, aquel hombre que en
1998 arremetió duramente contra quienes llamó grupos anticristianos,
liberales, progresistas, pacifistas, feministas y homosexuales. ¡¡¡Si!!!
Claro, ese que preguntó a los periodistas que si la Ley de Sociedades de Conveniencia
.........perdón..........de
Convivencia también incluía a los animales (que cristiano.... ¿¿¿no???). Sí,
ese al que Televisa le pide su
opinión sobre el tema político de la semana, en las puertas de la
Catedral de la Ciudad de la Esperanza (den al César lo que es del César, y a
Dios lo que a Dios corresponde [Mateo 22:21]).
Y bueno, como ni yo, ni ninguna de mis comadres esta infiltrada en el
Colegio Cardenalicio, sólo nos queda rogar al Dios de los Cristianos, Judíos
y Musulmanes (he de hacer notar que es el mismo), que por favor no sea
electo Norbis o cualquier otro latinoamericano, como sucesor en la Silla
de Pedro, Vicario de Cristo (el Nazareno), Obispo de Roma, mejor conocido
como Papa. Como dato cultural, las
instalaciones donde se efectuará la elección del nuevo Papa es en la
famosa Capilla Sixtina, esa que
fue hermosamente decorada por un hombre de quien se dice mantenía
relaciones idílicas con otros de su mismo sexo, nada más y nada menos
que Don Miguel Ángel Buonarroti, pero en El Vaticano también ronda el espíritu
de Leonardo de Vinci, del cual
el clero custodia muchas de sus obras como la famosa escultura de La
Piedad. Confío en que los fantasmas de estos dos homosexuales ilustres
iluminen cual Espíritu Santo a
los señores cardenales. AMEN (así sea).
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