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Muerte del Papa vista desde la
plaza
Por Francesco Screti
CIUDAD DEL VATICANO, 01/04/2005 (IPS) -
Multitudes llegaban a pie a la Plaza de San Pedro este viernes, cuyas vías
de acceso estaban bloqueadas para el tránsito vehicular, para ver de
cerca los fastos de la muerte del papa católico Juan Pablo II. Pero eran,
sobre todo, turistas y los vendedores ambulantes tradicionales del
Vaticano, que nunca abandonan su puesto.
Los turistas aprovechaban para admirar las bellezas
escultóricas y arquitectónicas del ombligo del catolicismo y centro neurálgico
de Roma, mientras, a decenas de metros, encerrado en su residencia, el
Papa esperaba la muerte.
El polaco Karol Wojtyla, de 84 años y casi 27 de pontificado, llevaba
meses en delicado estado de salud. Hospitalizado en varias ocasiones, esta
semana su debilidad llegó a tal punto que los médicos decidieron que no
resistiría un nuevo traslado. Las imágenes de su rostro dolorido
asomando al balcón, en un esfuerzo inútil por proferir palabra,
recorrieron el mundo.
Fieles, turistas, curiosos, periodistas y policías se preparaban para el
acontecimiento mediático del día, del mes, del año. El límite entre la
realidad y lo virtual, entre sentimientos profundos y muestras aptas para
ser televisadas se desdibujaba hasta casi desaparecer.
Mientras dentro del Vaticano los engranajes del poder ajustaban las
ceremonias funerarias y los procedimientos para establecer la sucesión,
¿qué decía la gente reunida en San Pedro?
"Quien no ha vivido ciertas experiencias en primera persona no puede
entender el sufrimiento. Yo he tenido una madre muerta de Alzheimer. No
soy practicante, no creo en la Iglesia. Creo en el Papa, en su importancia
espiritual, pero no en la Iglesia, creo en él, pero no en su entorno, en
los personajes que lo rodean, en las instituciones, en el Vaticano",
decía Cinzia, una romana de 48 años.
"Ha llegado el momento de que descanse, porque parece que lo han
maltratado, lo han tenido en vida para razones oscuras, y de la Iglesia
hay que esperarse esto y más", añadió.
"Estoy aquí no tanto por la fe, sino por el respeto que le tengo al
Papa, por las innovaciones fundamentales que ha aportado al mundo
cristiano. Lo respeto para los ejemplos fuertes y positivos que ha dado, más
que por ser jefe de la Iglesia", contestó a la pregunta de IPS el
estudiante napolitano Paolo, de 24 años.
"Ha cometido errores, como todo hombre, y más si está al frente de
algo tan poderoso como la Iglesia. Pero hay que reconocer que ha tenido el
coraje de hacer lo que otros no han hecho. Además, estoy aquí porque es
un acontecimiento histórico importante y yo quiero estar presente y poder
decir 'yo estaba allí'", sostuvo.
Andrea, romano de 20 años: "He venido con mis amigos porque sabíamos
de las condiciones de salud del Papa y queríamos saber más. Ha sido un
Papa bueno".
La suiza Georgette, de 62, llegó a Roma como turista con sus amigos.
"Ayer habíamos decidido venir a San Pedro, pues sabíamos de la agonía.
Es muy triste lo que está pasando, pero sabíamos que antes o después
debía pasar. La cristiandad y el catolicismo van a seguir y espero solo
que el próximo Papa sea aún mejor que éste".
Para Andrea, de 21, en la plaza había "aún mucho turismo y poca
conmoción, hay muchos turistas, la gente se ríe, bromea, todavía me
parece que no sienten el peso de lo que está pasando. Además, hay mucha
prensa, mucha policía, pero poca gente".
La estadounidense Jamie, de 22 años, dijo a IPS: "Estamos en Roma
por turismo, pero hoy vinimos por el Papa, no quisimos perder un
acontecimiento histórico. El pobre estuvo enfermo durante mucho tiempo,
lo siento mucho por él".
"Lo sentimos mucho y nos apena, pero no vinimos por eso, sino en
viaje de estudio y de turismo", sostuvo Pedro, un español de
Alicante, de 16 años.
El peruano Juan, de 36 años, decía: "Llevo 15 años en Italia, por
tanto no estamos de turismo, pero hoy ya que estamos aquí, viendo el
Vaticano, escuchando esta noticia, nos conmovimos mucho, vinimos a rezar.
Estamos con él, por todo lo que ha hecho".
Otra peruana, Ilda, de 32 años, lleva un decenio en Roma. "Estamos
un poco tristes. Esperaba sobre todo que no sufriera, porque ha sido un
buen Papa".
La gente --los fieles, los turistas, los policías, los vendedores, los
curiosos, los periodistas-- esperaba en la plaza. Cada uno podrá decir
después: yo estaba allí cuando murió el Papa, cuando murió un hombre.
(FIN/IPS/fs/dcl/cr wd/05) (FIN/2005)
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