|
El diálogo, un legado del Papa
para Cuba
Por Patricia Grogg
LA HABANA, 5/04/2004 (IPS) - El papa Juan
Pablo II, a quien se atribuye una contribución significativa en el
derrumbe del socialismo en Europa, tendió en Cuba valiosos puentes de diálogo
en las no siempre fáciles relaciones del gobierno de Fidel Castro con la
Iglesia Católica.
Ese fue quizás el principal legado de Karol
Wojtyla, quien falleció el sábado tras 26 años de pontificado, en su
postura hacia este país considerado ”último bastión” del comunismo
en el hemisferio occidental.
”Nos duele tu partida, inolvidable amigo y deseamos con fervor que tu
ejemplo perdure”, escribió el gobernante cubano de 78 años en el libro
de condolencias, que también firmó Raúl Castro, su hermano menor y
segundo en la jerarquía política.
Poco después, se hizo acompañar de varios miembros de su gabinete y del
Buró Político, la más alta instancia del gobernante Partido Comunista,
a la misa fúnebre oficiada por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de la
Habana.
Fue la segunda ocasión en que Juan Pablo II logró la asistencia a esa
liturgia católica del líder cubano, un convencido defensor de las ideas
comunistas formado, sin embargo, en un colegio de la orden de los jesuitas.
El 25 de enero de 1998, también cambió por un formal traje su vestimenta
militar, para seguir desde primera fila la misa que ofició el Papa en la
Plaza de la Revolución, escenario habitual de sus más importantes
arengas políticas.
Esa fue la última de las misas que ofició el sumo pontífice en su viaje
de cinco días a Cuba, donde criticó la despenalización del aborto y el
divorcio, pidió el ”espacio necesario” para la Iglesia Católica y
gestionó con discreción la excarcelación de numerosos presos.
Ya al finalizar su estancia, el entonces jefe de los católicos censuró
el embargo estadounidense contra Cuba, piedra angular de la diplomacia de
Castro en cuanto foro internacional participa.
”Dijiste antes de regresar a Roma que las medidas económicas
restrictivas impuestas desde fuera del país eran injustas y éticamente
inaceptables”, recordó Castro en el libro de condolencias, firmado por
miles de cubanos entre la tarde del domingo y este martes.
Ese tema, junto a la libertad religiosa, los derechos humanos y la posición
de Cuba en la comunidad internacional figuró en la agenda de Juan Pablo
II y Castro cuando conversaron por primera vez en privado, el 19 de
noviembre de 1996, en el Vaticano.
La segunda entrevista, el 22 de enero de 1998 en el Palacio de la Revolución,
duró 45 minutos. Sobre los asuntos tratados, el vocero del Vaticano,
Joaquín Navarro Valls, se limitó a comentar que el Papa solicitó a las
autoridades cubanas considerar la liberación de un grupo de presos políticos.
Entre el 12 y 13 de febrero de ese año, casi 300 encarcelados abandonaron
la prisión, indultados por el Consejo de Estado, que preside Castro, en
gesto ”muy especial” a Juan Pablo II.
”Ellos (el Papa y Castro) establecieron una relación muy cordial en el
momento de la visita”, comentó a periodistas el cardenal Ortega, luego
de oficiar misa en la catedral de La Habana el pasado domingo.
Según medios allegados, la jerarquía católica de esta isla caribeña se
sorprendió por la reacción oficial ante el fallecimiento del Papa,
calificado de figura universal, amigo, defensor de los pobres y luchador
por la paz en sucesivas declaraciones.
El gobierno decretó tres días de duelo, suspendió todo festejo público,
incluidos los juegos finales del campeonato de béisbol, el deporte más
popular en Cuba, y está dando amplia cobertura de prensa al
acontecimiento.
Para el jefe del catolicismo cubano, esa respuesta oficial revela
”signos positivos” que infunden ”esperanzas” de profundizar en el
diálogo entre la Iglesia y el Estado.
La noche del viernes, Ortega tuvo unos seis minutos en el noticiero
estelar de la televisión cubana para informar que el Papa agonizaba en
Roma y convocó a todos los católicos y creyentes a orar. No tenía esa
posibilidad de comunicación desde los preparativos de la visita papal,
que ayudaron a distender las relaciones entre el gobierno y la Iglesia.
Entre las demandas insatisfechas de los católicos cubanos figuran el
acceso a los medios de prensa, controlados por el gobierno, y a la educación,
toda en manos del Estado.
Juan Pablo II fue el papa número 264, el primero nacido fuera de Italia
en más de cuatro siglos y también el primero en visitar Cuba.
La delegación gubernamental cubana a sus funerales en Roma, el próximo
viernes, estará encabezada por Ricardo Alarcón, presidente de la
Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral). (FIN/2005)
|