¡Oh Ser Maravilloso, Danos la Visión!
Cuando las tinieblas obscurecen los campos,
y la neblina turba el sendero a caminar,
manda Señor un rayo de Tú Luz
y enséñanos el camino
para poder proseguir...
Quita este pesado dolor
de corazón
y alivia
la carga que llevamos
acendrada en el alma...
Demasiada sangre inunda nuestros ríos,
mucho dolor hace que mueran nuestros árboles,
y no se respete la vida...
Una locura malsana
ciega la vista del hombre
y lo envuelve
queriendo destrozarse
a si mismo...
La moneda se ha endiosado,
y todo lo simple se ha echado a un lado,
olvidando el verde
de los montes
y los colores maravillosos del arcoiris...
El abrazo se ha substituído por un mero
seco, impersonal saludo...
Los sueños se han perdido en un valle en tinieblas,
que no permite salida,
como bosque escabroso,
lleno de espinas...
Pero queda aun un halo de esperanza,
muchos siguen los pasos
de la senda marcada,
danos Señor la visión para seguirlo,
y no perdernos o caer,
en el vacío del abismo
y la maldad de la sima...
¡Danos la Visión, unge nuestros ojos de luz!