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Rechazo a casamiento
gay galvaniza a derecha religiosa
Por Paul Weinberg
TORONTO, 30/06/2005 (IPS) - Canadá es hoy uno entre cuatro países
cuyos parlamentos han consagrado el derecho al matrimonio entre personas
del mismo sexo, pero los religiosos conservadores advierten que no dan la
batalla por perdida.
La Cámara de los Comunes (baja) de Canadá aprobó esta semana, por 158
votos a favor y 133 en contra, una ley que amplía la tradicional definición
de matrimonio como unión entre un hombre y una mujer para incluir parejas
de homosexuales y lesbianas.
Ahora le toca el turno al Senado, que en la historia de Canadá en muy
raras ocasiones ha rechazado un proyecto aprobado por los Comunes, la última
vez en 1991.
Este jueves terminó el proceso de aprobación de una ley similar en España,
que aguarda por la abrogación presidencial. Bélgica y Holanda son los
restantes países que prevén la constitución legal y reconocida de
matrimonios entre personas del mismo sexo.
De todos modos, miles de parejas de homosexuales y lesbianas ya se casaron
en Canadá desde 2003, desde que el Tribunal de Apelaciones de la
provincia de Ontario dictaminó que la ley civil sobre matrimonio no podía
discriminar a parejas del mismo sexo.
Este vínculo tiene fuerza legal en las provincias de Ontario, Columbia
Británica, Quebéc, Manitoba y Yukon, en las que viven más de dos
tercios de los habitantes de Canadá. E incluso el año pasado se registró
en Toronto el primer caso mundial de divorcio de una pareja del mismo sexo,
en este caso de mujeres.
Comunidades cristianas evangélicas, judías, musulmanes y sijs realizaron
actos en varias ciudades canadienses en contra de la ley aprobada esta
semana, y se mantendrán unidas para presionar contra cualquier ”incursión”
en su fe, anunció Charles McVety, presidente del Canada Christian
College, universidad que forma a clérigos evangelistas.
De tradición apolítica, los religiosos conservadores canadienses
procuran hoy mayor atención de los partidos. ”Podemos tener un mayor
impacto involucrándonos en los partidos políticos”, dijo McVety.
En ese sentido, los candidatos del opositor Partido Conservador en las
elecciones parlamentarias previstas para este año tienen, en general, una
fuerte formación cristiana.
”Uno puede convertirse en legislador con unos pocos cientos de votos”
para la nominación partidaria a nivel local, según el religioso.
Otra señal de la renovada fuerza es la presencia creciente de la
organización de la derecha cristiana estadounidense Focus on the Family,
que ha instalado una oficina en Ottawa.
Pero el vínculo entre la derecha cristiana y el Partido Conservador, que
dio la lucha contra el matrimonio entre homosexuales en la Cámara de los
Comunes, pone en riesgo las posibilidades que ese partido tiene de
prevalecer en las elecciones sobre el Partido Liberal, que gobierna en
minoría, según el columnista John Ibbitson, del diario The Globe and
Mail.
”Un conservadurismo saludable promueve la continuidad de la civilización,
la importancia de la comunidad, los peligros del cambio insensato. No
reafirma, y no debería hacerlo, el derecho de varones blancos, cristianos
y heterosexuales de cierta edad a limitar los derechos del resto de la
gente”, observó Ibbitson.
Al contrario que los estadounidenses, los canadienses muestran incomodidad
ante la agresiva agenda política de la derecha cristiana, dijo a IPS el
escritor y columnista Murray Dobbin.
”La cultura política canadiense se vuelve más y más secular con el
paso de los años, especialmente si se la compara con Estados Unidos,
donde cada vez aparecen más cristianos renacidos”, sostuvo Dobbin.
Por otra parte, el cientista político Jonathan Malloy, de la Universidad
de Carleton, consideró que la alianza multicultural de conservadores
sociales no tiene muchas posibilidades de sostenerse.
”Los grupos no cristianos han sido reticentes a aliarse con los
evangelistas y aun a confiar en ellos. El principal problema es el de la
diversidad y la tolerancia”, dijo Malloy.
A muchos musulmanes les incomoda la idea del matrimonio homosexual, pero
el acoso del que son objeto por parte de Estados Unidos en el marco de su
”guerra contra el terrorismo” no los llevará a cambiar a los
liberales ni a los Nuevos Demócratas (socialdemócratas) por los
conservadores.
Es que el Partido Conservador es considerado como ”antiinmigrante”,
explicó la portavoz de la filial canadiense del Consejo sobre Relaciones
Islámico-Estadounidenses (CAIR), Halima Mautbur.
Maher Arar, el ciudadano canadiense detenido por autoridades
estadounidenses en un aeropuerto de Nueva York y enviado a su país de
origen, Siria, donde habría sufrido torturas, fue calificado de
”terrorista” por dirigentes conservadores, recordó Maubtur.
Luego, Arar fue devuelto a Canadá por falta de pruebas de su vinculación
con organizaciones terroristas.
Tampoco resulta claro que los tres millones de evangelistas puedan
movilizarse como sus correligionarios estadounidenses detrás de un
movimiento político de corte derechista, según Malloy.
”La evidencia dicta que los evangelistas canadienses no son tan económicamente
conservadores como los estadounidenses. Los canadienses apoyan más la
intervención del estado y el gasto público”, explicó.
Entre 1989 y 2002, cinco países nórdicos --Dinamarca, Noruega, Suecia,
Islandia y Finlandia-- aprobaron normas que reconocen a parejas de
personas del mismo sexo los mismos derechos que los de los matrimonios.
Pero los primeros países que aprobaron el matrimonio entre homosexuales
fueron Holanda, en 2001, y Bélgica, en 2003. En Alemania, las parejas
homosexuales registradas tienen los mismos derechos sociales y de herencia
que los matrimonios. La situación es similar en Gran Bretaña. (FIN/2005)
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