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Risaterapia:
Los tesoros invaluables de la risa
por
© Isaias Galicia/Enkidu
No
saben con qué facilidad me vienen a la mente las experiencias que he
tenido al compartir una sonrisa. Quizás, a veces he gesticulado por
compromiso, algunas otras porque siento cosquillas, inclusive porque no me
queda de otra; pero ahora que vivo la dulzura, el cosquilleo, el brincoteo,
ese brillo que me resplandece el rostro y hormiguea por todo mi ser, he
podido descubrir, en ese preciso momento, que estoy vivo, que no tuve que
pagar a nadie por esa sensación y lo más importante: que soy feliz.
Qué
te parece si abrimos bien los ojos (porque de otra manera no terminarías
de leer esta grata experiencia) y me imaginas dándole vuelta a la hoja de
una revista en una cadena comercial muy importante, y justo en ese momento
aparece frente a mis ojotes -por no ser tan modesto y decirlo de otra
manera- hermosos, preciosos y expresivos ojos…un artículo sobre una
asociación de dizque “RISATERAPIA”, y como su servidor siempre
ha sido muy curioso, no le bastaron esas líneas, por lo que días después
me dí a la tarea de ponerme en
contacto con tales personas, asistiendo a sus instalaciones de
entrenamiento.
La
primera vez que entré a dicho lugar me dio miedo, porque pensé que había
encontrado individuos bastante chiflados, y -como a veces no paro de
echarle mente-, me imaginé que era así como el camino a un hospital
psiquiátrico. Aunque dudé, porque algunos de estos sujetos eran muy
serios, entonces dije entre mí: “quizás algunos se van siguiendo el
camino de la Madre Teresa de Calcuta”. Justo en ese momento, recordé
que en las escaleras de la entrada a
estas instalaciones, se encontraba inscrita en la pared, la siguiente
frase: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.
Y así
comenzó mi aventura, lo primero que hice, fue inscribirme al curso de Médico
de la Risa, experiencias que han cambiado mi vida y el compartirla con
los demás. De esta manera pude apartar de mí la soberbia, cuando el
primer día de curso nos invitan a quitarnos los zapatos y comenzar a
trabajar, fue una semana en la que el encuentro conmigo mismo estuvo lleno
de sinceridad, amor, ternura, tristeza, desilusión, capacidad, en fin,
una serie de sentimientos tanto placenteros, como de insatisfacción. Algo
muy importante que me sostenía en esos momentos, es que mi ser estaba
siendo diferente, estaba pasando por esa metamorfosis que necesitaba como
parte del proceso a poder compartirme un rostro alegre que emanaba de mi
satisfacción interna. Indudablemente aprendí las bases necesarias para
poder llevar esas actitudes que alientan y dan una luz de esperanza, así
como ver el dolor y sufrimiento dentro de un hospital de una forma
diferente. Es en esa semana cuando veo, por primera vez, inserta una nariz
roja como parte de mi rostro, cuando inicié el compromiso de recordar día
con día el ser feliz y compartirlo con los demás. Es por lo que me quedo
en ese grupo de personas atrevidas a satisfacer sus sentimientos en una
forma diferente, aprendiendo el servicio y sus consecuencias vitales, que
son: llevar el amor en el corazón y la alegría hasta en los momentos más
difíciles.
En
esos días, el verme jugando como niño, sintiendo que cada poro de mi
piel lo disfrutaba, que por mi ser fluía una energía que rebotaba mis músculos,
sangoloteaba mis huesos e irrigaba mi sangre, me hizo perder el temor de
equivocar mi decisión al servicio de lo que veía iba a ser para algunos
pequeñitos. En ese momento, descubrí que el servir era para mí como una
vitamina, que mi ser necesitaba para complementar mi existencia en este
mundo.
Tengo
en mi mente una multiplicidad de experiencias, entre ellas: poder utilizar el lenguaje de la sensibilidad con peques [niños,
N/Enkidu] que por alguna razón no pueden ver mi nariz roja pero sí
tocarla; o quizás no puedan tocarla con sus manos pero sí sentirla con
sus pies; o quizás no puedan correr conmigo por los pasillos, pero sí
transportarnos con nuestros pensamientos y alegría a uno de sus mejores
sueños.
Es más,
a veces no hablamos el mismo idioma o lengua, y si tal vez lo vemos desde
el punto de vista intelectual, no tenemos los mismos conocimientos, pero
no importa, a fin de cuentas compartimos los sentimientos del corazón,
valía importante que nos hace no preocuparnos de cuando sea el fin de
nuestras vidas. Es justo en ese momento, cuando se apodera de nosotros la
risa, la alegría recorre todos y cada uno de nuestros sentidos, y sólo
en ese momento podemos comprender que no hay tiempo que perder para
transformar lo que algunas veces se torna doloroso.
Es por
eso que te comparto lo siguiente: En México existe una Asociación Civil
denominada RISATERAPIA A.C., integrada por hombres y mujeres,
mayores de 18 años, de distintas profesiones y quehaceres, comprometidos
con llevar alegría a niños hospitalizados con el fin de mejorar su
calidad de vida y ayudarles a recuperar su salud más rápidamente. Así
como crear condiciones para el bienestar social.
Combaten
los ánimos desconchinflados a través de un grupo de voluntarios llamados
“Médicos de la Risa”. Mediante visitas personalizadas, estos
divertidos y sensibles personajes conviven con los pacientes infantiles,
sus familiares y el cuerpo médico, con el fin de quitarles las caras de
“huarache mal planchado”.
Su Misión
es Promover una cultura de Cooperación Alegre y cuya Visión
es Unir al mundo compartiendo alegría.
Sus
principales Objetivos son:
1.
Sensibilizar acerca de la necesidad de Cooperación Alegre.
2.
Brindar las herramientas necesarias para vivir la alegría y
compartirla.
3.
Crear diversos campos de acción para la Cooperación Alegre.
¿Cómo
surge en México este proyecto y gracias a quien se hace realidad?
A
partir de su experiencia en la Universidad de Payasos "Clown College"
del circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey, así como de pasar dos
temporadas de gira con dicha compañía, Andrés Aguilar Larrondo (Dr.
Romanok) tuvo la oportunidad de experimentar la RISATERAPIA al
realizar visitas a hospitales infantiles y pabellones pediátricos.
Enamorado
de la labor y convencido de los evidentes resultados en cada paciente,
Andrés decidió echar a andar este mismo proyecto en la ciudad más
grande del mundo: la Ciudad de México. La historia va como sigue:
Andrés Aguilar
Larrondo (Dr. Romanok), fundador y actual Coordinador General de
Risaterapia, trabajaba como payaso para un circo estadounidense, cuando,
un día, le pidieron asistir a un hospital como parte de la publicidad del
circo.
En un
cuarto se encontraba una niña, de aproximadamente 7 años de edad, quien
sorprendida al ver a Andrés, se incorporó con su propia fuerza y le
preguntó "¿Tú quién eres?"
Como
buen payaso, contestó: “Soy el nuevo Director del Hospital y vengo a
decirle a los doctores, que éste es el nuevo uniforme” (señalando
su atuendo). La niña volteó a ver a los doctores con una inmensa sonrisa
y continuó platicando con Andrés.
La
madre, llorando, le dijo a los doctores “¡”,
pero la niña la corrigió: “No es un milagro, es un payaso...”
Después, los padres le explicaron a Andrés que su hija había tenido un
accidente doméstico y desde entonces no había querido hablar o moverse.
Con
esta experiencia, Andrés decidió regresar a México para reunir a un
grupo de amigos que se convirtieron en los primeros Médicos de la Risa
en 1999.
Los
resultados fueron claros desde el principio y así fue como comenzó a
estructurarse lo que habría de convertirse en una Asociación Civil, en
mayo de 2002.
Los Médicos
de la Risa buscamos llegar a muchos espacios para contagiar alegría.
Estamos ocupados en quitarle la cara de ombligo apachurrado y devolverle
la alegría, a la gente que lo necesita.
Hay
tantas razones, tantos motivos y sentimientos por lo que tu ser puede
estar implicado en RISATERAPIA A.C.; es tan especial ver a un niño
sonriendo, algo inigualable e incalculable que llena de alegría y
esperanza a este mundo, a esta nuestra tierra. Imagina un mundo en el que
los niños puedan jugar en las calles libremente, en el que las sonrisas
sean nuestro contacto con los demás. Imagina un mundo en el que, dentro
de los hospitales, los niños no dejen de sonreír y jugar, que su buen
estado de ánimo pueda ayudarles a mejorar su salud y su calidad de vida.
Risaterapia
hace la diferencia. Trabajamos para que este mundo sea una realidad que
refleje nuestros valores. Este es un programa no lucrativo.
¡Tenemos
el poder de cambiar la realidad!
Puedes
integrarte de diferentes formas en este noble servicio para ti y los demás,
nos puedes contactar vía internet en www.risaterapia.org
Hay
múltiples formas en las que puedes colaborar como voluntario, ya sea en
efectivo, en especie e inclusive prestando tu servicio social, si te
encuentras en el camino a ser un gran “SER HUMANO PROFESIONAL”.
Haz tu
donativo al banco Inbursa, en cualquier caja de Sanborn’s, a la
cuenta 1800 14 000 17ª nombre de RISATERAPIA A.C.,. y envíanos tu
ficha por fax al (55) 5260 4713
Puedes
hacer una transferencia con tu donativo vía internet, nuestra CLAVE es
036180180014000172
Risaterapia
ha encontrado apoyo, que es muy necesario para seguir creciendo, en
algunas personas físicas (todos los voluntarios que apoyan nuestras
distintas áreas), así como algunas morales: Fundación Telmex, Crest,
Sanborn’s, Idea Visual, TPI Mexicana, SOLAN Cosmetics, Promo Cassandra,
Hasbro, Million Dollar Round Table Foundation, Fundación Mexico Unido, Vértice
Anáhuac, Prisma Publicidad Integral, CEDIC, Fomento Social Banamex,
Vilchis FH, Seis Color Imaginerías, Papalote Museo del Niño etc…
¿Cómo
puedes contactarnos? Porque recuerda, yo también soy parte de la Asociación.
Muy sencillo: puedes comunicarte a los siguientes teléfonos: 52-60-48-04
y 52-60-47-13. Por internet,
visita nuestra página y conoce algunas de nuestras actividades y lo más
chido, conoce algunas de nuestras carotas, en: www.risaterapia.org
!Visítanos!
Si vienes en transporte público, puedes llegar al Metro Normal o San
Cosme, de ahí salen microbuses que dicen "Oficinas Pemex",
tómalo y puedes bajarte enfrente de Risaterapia. En la esquina hay
un Domino’s Pizza, y si te metes por la callecilla de atrás y caminas
media cuadra, a tu lado derecho verás una cortina anaranjada con el
logotipo de Risaterapia. ¡Llegaste! Toca, sonríe ¡y
gustosos te abriremos!

Ante todo, muchas gracias por tu atención.
Escribió el Corresponsal de ©
Enkidu, Isaías Galicia, Médico de la Risa Dr. Isaferjes.
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