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Vecinos levantan una
muralla de objeciones
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 09/01/2005 (IPS) - Los gobiernos de cinco países de América
Central, Colombia, República Dominicana y México se reunieron este lunes
para sumar fuerzas contra el proyecto estadounidense de amurallar su
frontera sur para frenar la inmigración.
Los cancilleres y delegados de Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, reunidos en la
capital mexicana, estimaron que el proyectado muro no representaba una
medida adecuada. Pero dijeron respetar "el derecho soberano de los países
para conducir su política migratoria y de seguridad".
Los representantes anunciaron la creación de un grupo de trabajo para
intercambiar propuestas sobre la problemática migratoria y promover el
respeto a los derechos humanos de sus compatriotas y descendientes
radicados en Estados Unidos.
El muro pondría en aprietos a millones de inmigrantes latinoamericanos y
caribeños cuyas remesas constituyen un sustento fundamental para sus
familias en sus países de origen.
Las "medidas parciales que sólo contemplen el endurecimiento de las
políticas migratorias no representan una solución integral para afrontar
los retos que impone el fenómeno migratorio ni aprovechar sus
oportunidades", señalaron las autoridades en una declaración
conjunta.
"Estamos de acuerdo con estas iniciativas, pues juntos, gobiernos y
sociedad, frenaremos esta estupidez alentada por el racismo y la xenofobia",
dijo a IPS desde la ciudad estadounidense de San Diego, Enrique Morones, líder
de la no gubernamental Ángeles de la Frontera, organización que trabaja
a favor de los inmigrantes.
La entidad iniciará el 2 de febrero una caravana de vehículos que
recorrerá desde la frontera de Estados Unidos con México hasta llegar a
Washington en fecha aún no determinada.
"Vamos a ser cientos. Queremos que Estados Unidos vea que los
inmigrantes estamos muy molestos por las muertes en la frontera, la
construcción de muros y porque aquí corre la percepción de que somos
criminales, drogadictos y enemigos", señaló Morantes.
El 30 de diciembre, el ciudadano mexicano Guillermo Martínez fue baleado
en la frontera por un agente migratorio estadounidense, y falleció el 31.
Le siguió una protesta diplomática del gobierno del presidente Vicente
Fox.
Martínez se sumó a las más de 3.800 personas fallecidas entre 1993 y
2005 en la zona limítrofe, la mayoría cuando cruzaba por áreas menos
vigiladas, que son las más peligrosas por su geografía y clima.
La pretensión de levantar 1.100 kilómetros de nuevos muros en la
frontera de 3.200 kilómetros entre Estados Unidos y México, a estudio
del Congreso legislativo de ese país, estrecharía aún más los lugares
de ingreso, pero no detendría la inmigración, según observadores.
Autoridades mexicanas calculan que unos 400.000 inmigrantes habrían
ingresado este año sin permiso a Estados Unidos, a pesar de los controles
ya existentes, y que un millón fueron detenidos y deportados.
De América Latina y el Caribe proceden, por nacimiento y ascendencia,
unos 40 millones de habitantes de Estados Unidos, ocho millones de los
cuales no tienen sus documentos migratorios en regla.
El proyecto para construir nuevos muros fue aprobado a fines de 2005 por
la Cámara de Representantes de Estados Unidos, pero aún debe ser
ratificado por el Senado. La iniciativa generó una ola de protestas de
gobiernos latinoamericanos y de organizaciones humanitarias.
De aprobarse esa ley, se sumaría a una serie de medidas contra la
inmigración desde los años 90, y los inmigrantes indocumentados pasarían
a ser considerados criminales.
Es "una afrenta a América Latina de un gobierno que se dice socio,
pero que pareciera que sólo quiere nuestro dinero y nuestras mercancías,
(y) que ve a nuestra gente como una epidemia", dijo el vicepresidente
guatemalteco Eduardo Stein al referirse a la iniciativa.
De acuerdo con una encuesta realizada por la cadena estadounidense de
televisión Fox-News en octubre, 51 por ciento de los consultados está a
favor del muro fronterizo.
Otra encuesta, efectuada en diciembre por la cadena televisiva CNN, el
diario USA Today y la firma consultora Gallup, halló que 57 por ciento de
los consultados demandaba a los legisladores y al gobierno de su país
cambios en la política migratoria.
Esos sondeos revelan que entre la mayoría de los consultados predomina la
percepción de que la migración ilegal es perjudicial y es necesario
detenerla.
"Hay una gran manipulación de la opinión pública de Estados Unidos,
y un sector político utiliza el tema migratorio para obtener votos
", apuntó Fabienne Venet, directora de la organización no
gubernamental mexicana Sin Fronteras, que investiga y trabaja con
inmigrantes.
Venet deseo éxito al frente de gobiernos latinoamericanos impulsado en México
contra el proyecto del muro. Pero advirtió del riesgo de fracaso si las
medidas no se enfocaban en el largo plazo y en la formulación de
propuestas consistentes.
Convocados por México, varios gobiernos latinoamericanos realizaron en
1996 una amplia conferencia sobre migración con el objetivo central de
diseñar políticas y estrategias concertadas para incidir en Estados
Unidos. Sin embargo, la iniciativa no tuvo seguimiento y se diluyó.
La directora de Sin Fronteras opina que los gobiernos deben mantener un
frente unido y diseñar estrategias conjuntas para cambiar la percepción
estadounidense de que los inmigrantes son una amenaza.
Los inmigrantes suelen ocuparse en sectores como la agricultura y los
servicios a cambio de bajos salarios, y efectúan una contribución
importante a la economía estadounidense.
En 2004, los inmigrantes latinoamericanos y caribeños enviaron a sus
familiares 45.000 millones de dólares en remesas, el doble del monto
registrado una década atrás, según el informe Panorama Social 2005 de
la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Esos recursos rescatan de la pobreza a más de 2,5 millones de personas,
indicó esa agencia.
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