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La sexualidad en contexto
Primera Parte

No hay aspecto del ser humano que despierte tanta diversidad de ideas,
sentimientos y acciones como el área de la sexualidad. Se acepta la
fundamentalidad de este aspecto para el ser humano, su importancia en la
vida diaria, pero su discusión abierta y franca esta matizada por el
concepto personal de sexualidad y por siglos de educación represiva y
moralista.
Podría pensarse que dado el fácil acceso a la información y a los
medios de comunicación masivos, nuestra población estaría mejor educada
en sexualidad, viviría en forma mas feliz su vida de pareja, y se
desarrollaría mejor en cuanto a cultura, recreación, educación y mejora
de su ambiente, pero no es así. Si bien se ha avanzado en algunos
aspectos, aun enfrentan situaciones verdaderamente preocupantes finalmente
están relacionadas con la manera como nos relacionamos un@s con
otr@s.
La violencia intrafamiliar, las discriminación de clase social, sexo,
genero, preferencia de genero o raza, los niñ@s trabajadores del sexo,
las infecciones por VIH-SIDA, el abandono del hogar y de los hij@s, el
embarazo en adolescentes, los abusos y violaciones sexuales o la creciente
demanda de abortos ilegales son solo alguno de los problemas con los que
se convive de manera cotidiana. (Silva, 1998). Durante los últimos años
han tenido una amplia transformación las estrategias de desarrollo
social, evolucionando desde las corrientes teóricas que enfatizaban el
incremento del crecimiento económico hasta llegar a las que proponen una
estrategia de satisfacción de las "necesidades humanas básicas".
Para los investigadores, el desarrollo social se define como un proceso
conducente a la satisfacción de las necesidades humanas y a la obtención
de una mejor calidad de vida para todos los integrantes de una sociedad.
La salud sexual y reproductiva son componentes importantes de la salud del
individuo, de la pareja, de la familia y de la sociedad misma. Por esto,
el conocimiento científico de nuestra sexualidad es fundamental para
tomar medidas efectivas para la promoción del desarrollo social de
nuestro país (González, 2001).
La nueva opción de desarrollo que propone Neef (1974) se centra en la
satisfacción de las necesidades humanas fundamentales que puedan generar
niveles crecientes de autodependencia y autosostenimiento o que actúen
como potenciadores sinérgicos en los que el individuo fundamente una
creciente autodependencia. Si bien es cierto que esta nueva opción de
desarrollo nos permitirá centrarnos en nuestra realidad, también nos
lleva a mayores exigencias a la hora de mencionar el problema del
desarrollo. Ahora debe ser concebido de una manera global, holistica;
abarcando todas las dimensiones del hombre y la mujer: social, cultural,
política, sexual entre otras y ya no sólo las variables empleo, vivienda,
educación, salud, etc., sirven para describir el bienestar o las
necesidades de la población. (Millan, 1995).
Es así como en la medida que se busque que el individuo sea
protagonista de su propio desarrollo y la satisfacción de sus necesidades
básicas y la generación de su propio proyecto de vida, estaremos
contribuyendo a lo que Neef llama desarrollo a escala humana. Dentro del
área de la comunicación y la relación interpersonal por ejemplo,
vivimos inmersos en verdaderos conflictos donde se destaca la violencia,
la intolerancia y el no respeto por las ideas del otr@. Así mismo en las
relaciones más cercanas, o relaciones un@ a un@, o de parejas, igualmente
nos enfrentamos con grandes diferencias que debemos transformar.
La falta de equidad en las relaciones, la incapacidad de much@s para
dar y recibir amor, afecto y ternura, los constantes crecimientos en los
volúmenes de violencia sexual y familiar, y la inestabilidad emocional de
las parejas ejemplifican estas diferencias. (Millan, 1995). Es por ello
que el modelo de desarrollo a escala humana propuesto por Max Neef, en
donde se ilustre lo amplio y complejo que resulta el desarrollo y las
múltiples acciones que habría que emprender para lograrlo, pero también
para entender que de las acciones y actitudes que como sociedad civil
emprendemos, depende la potenciación de nuestro desarrollo, y que de
acciones tan nucleares como educar a un grupo de adolescentes, buscar la
equidad en una relación de pareja, intervenir en el respeto y tolerancia
a la diversidad sexual, favorecer la equidad de genero, entre otros, es
llevar a niveles de diálogo creciente a una unidad social que favorezca
de manera apremiante, contribuir con el desarrollo del hombre y la mujer
de nuestra sociedad. (Marín y Rosado, 2001).
Existe actualmente un modelo interesante para aproximarnos al
conocimiento de la sexualidad humana con base en la Teoría del Sistema
General propuesta por Bertalanffy. La idea central de esta teoría propone
que todos los sistemas están formados por elementos en interacción, y
que estos elementos son a su vez sistemas. Se les denomina "Holones"
para subrayar el hecho de que son partes constituyente de un sistema (de
ahí el uso del sufijo on como electrón o protón) pero que tienen en si
mismos, un alto grado de complejidad e integración (Holos en griego
significa todo).
Los "Holones" sexuales (los elementos o subsistemas de la
sexualidad) deberán ser conceptos que puedan ser investigados por las
diversas metodología de estudios: antropológica, sociológica,
psicológica y biológica. (Repossi, 1996). Rubio, (1984), propone que:
"la sexualidad humana es el resultado de la integración de cuatro
potencialidades humanas que dan origen a los cuatro Holones" (o
subsistemas) sexuales, a saber: la reproductividad, el género, el
erotismo (o el placer sexual y sensual) y la vinculación afectiva
interpersonal (o el amor)".
Por integración se entiende, en el pensamiento de sistémico, que un
elemento no puede ser correctamente representado si se considera
aisladamente, pues su actuar depende de los otros elementos del sistema.
La integración en los sistemas se alcanza de diversa maneras pero en el
caso de la sexualidad, "la integración se hace presente gracias a
los significados de la experiencia, es decir, la integración es
fundamentalmente mental, producto de la adscripción de sentido,
significado y afecto a aquello que el individuo en lo personal, y el grupo
social en general, viven como resultado de que las potencialidades
sexuales que están biológicamente determinadas (y por tanto son
compartidas por la mayoría de individuos). Sin embargo, lo que esta
determinado por nuestra naturaleza biológica, es la potencialidad para
tener experiencias en las cuatro dimensiones señaladas. Literalmente, la
sexualidad se construye en la mente del individuo a partir de las
experiencias que su naturaleza biológica y su interacción con el grupo
le hacen vivir" (Rubio, 1996). La sexualidad es entonces, un aspecto
fundamental en el desarrollo de los seres humanos, sobre todo cuando se
ejerce con apertura, respeto y libertad.
BIBLIOGRAFÍA:
Álvarez-Gayou, JL, (1997), Homosexualidad, derrumbe de mitos y
falacias México, DF (lo. Reimpresión) pp. 5-7, Ed. Ducere.
Aguirre, A, (1995), Entorno a la identidad sexual, la educación y la
salud en la sexualidad, Puebla, pp. 133-135 Publicaciones de la BUAP.
Croocks, R, (1997), Nuestra Sexualidad (2º. Ed), México, DF pp. 280,
393-414, Thompson editores.
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