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Violadas y olvidadas
Por Vesna Peric Zimonjic
BELGRADO, 07/03/2006 (IPS) - Esma quedó embarazada en Sarajevo en
1992, luego de ser violada por soldados serbios en su casa de Grbavica. El
suyo es apenas un caso en un largo historial de bosnias agredidas,
rechazadas luego por sus familias y olvidadas por el Estado.
"Cuando la di a luz no quería verla. Pero el segundo día, cuando la
acerqué a mi pecho, me di cuenta de que ella era la única belleza de
este mundo, así que me la quedé", dijo Esma de su hija Sara, hoy de
13 años, en la galardonada película "Grbavica", de la cineasta
Jasmila Zbanic.
Esta camarera musulmana, ex estudiante de medicina en Bosnia-Herzegovina,
siempre le dijo a Sara que su padre había sido un bosnio musulmán que
había fallecido como un mártir en defensa de Sarajevo.
La verdad salió a la luz cuando Sara necesitó el certificado de defunción
de su padre para que se le autorizara a viajar con sus compañeros de
clase. Madre e hija, devastadas, se pelearon, pero recompusieron la relación
pese al oscuro secreto.
Sin embargo, este final feliz está lejos de lo que realmente ocurre en
Bosnia.
Como dijo Zbanic, nacida en Sarajevo hace 31 años, a la audiencia del
Festival de Berlín tras recibir el Oso de Oro a la mejor película, hace
dos semanas, "la terrible experiencia de las víctimas de violaciones
en Bosnia-Herzegovina está lejos de terminar".
Las víctimas de violación masiva son rechazadas por familia y amigos. La
mayoría son estigmatizadas y excluidas de la sociedad si las personas que
las rodean llegan a saber la verdad.
La mayoría de los niños concebidos en violaciones son internados en
orfanatos de Bosnia o de la vecina Croacia, y rara vez son dados en adopción.
Crecen sin saber nada sobre sus padres.
Los funcionarios de orfanatos de Tuzla y Zenica, en Bosnia, y de Vladimir
Nazor y Goljak, en Croacia, no conservan ningún rastro del origen de los
niños o el paradero de sus progenitores.
"Espero que esta exhibición sea el comienzo del cierre de un círculo",
dijo Zbanic a la audiencia de Belgrado en ocasión del estreno de su película
el lunes en el festival de cine local. "La base de este guión prácticamente
fue escrita aquí", agregó.
Las fuerzas serbias en Bosnia, respaldadas por Belgrado, fueron acusadas
de una campaña de violación sistemática contra mujeres musulmanas en
los tres años de guerra en que las fuerzas serbias resistieron las pujas
independentistas de los bosnios, muchos de ellos musulmanes.
El tema continúa siendo tabú en Serbia, donde prevalece la negación de
que hechos como esos hayan podido suceder jamás..
"El asunto sigue siendo una controversia que necesita una clarificación
honesta para aprender la verdad de la guerra en Bosnia", dijo a IPS
la activista de derechos humanos Natasa Kandic. "La manipulación con
números no sirve a la verdad de ninguno de los dos lados."
Las cifras de las víctimas de violaciones son abismalmente diferentes.
Documentos presentados por el gobierno bosnio de la época de la guerra en
1993 las sitúan en entre 20.000 y 50.000.
Las violaciones fueron descritas como "la forma más vergonzosa de
degradación humana, violencia humillante y política de agresión serbia".
Un informe elaborado por una comisión liderada por la Unión Europea (UE)
y otro publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también
arribaron a números muy distintos. En 1993, la UE lo situó en 20.000,
mientras que en 1994 la ONU lo ubicó en menos de 150.
Este último número a menudo es citado por nacionalistas serbios, que
niegan cualquier atrocidad cometida en la guerra bosnia.
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia sentenció a tres
hombres --Dragoljub Kunarac, Radomir Kovac y Zoran Vukovic-- a 60 años de
prisión por violaciones que cometieron en el oriental pueblo bosnio de
Foca en 1992, donde mantenían un campamento de reclusión para mujeres
musulmanas.
Con el paso de los años, la cuestión fue dejada de lado. Cada tanto se
recordaban las cifras, pero las víctimas fueron completamente olvidadas.
En un libro sobre los horrores sufridos por las mujeres violadas, "Rompiendo
los muros del silencio", la autora, Seada Vranic, llegó a la
conclusión de que sólo fue denunciada una de cada 10 violaciones.
Medica Zenica, una organización no gubernamental de Bosnia central,
informó en un estudio de mayo de 1997 que entre uno y cuatro por ciento
de las víctimas de violaciones quedaron embarazadas.
"Estas mujeres fueron víctimas dos veces: cuando las violaron y
luego, cuando fueron olvidadas", dijo a la prensa local la directora
de la no gubernamental Sociedad de Sarajevo para las Personas en Peligro,
Fadila Memisevic.
Los medios bosnios musulmanes se ocuparon del asunto sólo después de que
"Grbavica" fue premiada en el festival de cine de Berlín.
"El tema explotará" tras la película, dijo Memisevic al periódico
croata Vecernji List. "Conocí a docenas de víctimas de violación y
a sus hijos, pero ninguna madre le contó la verdad a su hijo. Es allí
donde la sociedad debería jugar un rol. De todos modos, la sociedad
bosnio-musulmana obviamente no está pronta para esto".
Memisevic dijo que no hay equipos de psicólogos que puedan aconsejar a
las madres sobre cómo tratar este problema.
"El Ministerio de Trabajo Local y Atención Social no tiene idea de
cuántos niños hay con ese origen, y no los considera, ni a ellos ni a
sus madres, sujetos de atención social", dijo Memisevic. "El año
pasado intentaron hacer una lista de esos niños,pero desistieron."
Fuentes confiables de Sarajevo dijeron a IPS que en julio del año pasado
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) encomendó un
informe sobre los niños nacidos como consecuencia de violaciones durante
la guerra en Bosnia.
Fue la primera vez que una organización se concentró en atender la
situación de estos niños. Por razones desconocidas, sin embargo, el
informe nunca fue publicado.
Al final, la mayoría de las víctimas de violencia sexual son abandonadas
a su suerte, pese a la difundida publicidad sobre las atrocidades
perpetradas durante la guerra. Olvidadas por el estado, muchas de estas
mujeres no sólo están traumatizadas por su experiencia, sino también
sumidas en la pobreza.
Expulsadas de sus comunidades, a menudo abandonadas por sus esposos, pocas
de ellas pueden mantener un trabajo. Solo unas pocas recibieron compensación
por su sufrimiento, que continúa en la forma de pesadillas, daños físicos
y afecciones mentales.
"En la vida real no hay un final feliz, como en 'Grbavica'",
dijo Memisevic. (FIN/2006)
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