| Homosexualidad en Cuba: el debate sale a la palestra
LA HABANA, 09/06/2006 (AP) - Yasel, un cubano como cualquier otro,
descubre su atracción por Mario: es el clímax de una de las tramas de la
más debatida telenovela de la temporada, la serie que rompió el silencio
sobre la diversidad sexual e iluminó la problemática de los homosexuales
en la isla.
Por décadas perseguidos, luego excluidos y finalmente tolerados, los
gays vieron con asombro cómo junto con la pantalla chica se encendió
todo tipo de opiniones en una sociedad donde el machismo y los prejuicios
están lejos de disiparse.
"A partir de ahora habrá que hablar de estos temas con más
franqueza", confesó Fredy Domínguez, el guionista de "La cara
oculta de la Luna".
Tan popular fue el debate que las autoridades de la televisión _de
carácter estatal_ presentaron un inusual panel de especialistas.
"Empeñarnos en ser mejores personas, más tolerantes... es un
proyecto de vida", comentó frente a la teleaudiencia el psicólogo
Manuel Calviño, quien no paraba de recibir toda suerte de llamadas al
estudio tanto de apoyo como de repudio.
Hasta la Iglesia católica publicó en su revista mensual una
entrevista a un sacerdote que no condenó el debate _pues la sociedad
está deseosa de éste, dijo_, pero llamó a nombre de la moral a no
confundir la "libertad" con el "libertinaje".
"La novela no es una obra de arte, se le pueden hacer una serie de
críticas... pero lo que me satisface es el debate", comentó por su
parte Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX),
una activa institución que en estos años abordó temas como los derechos
gay o apoyó los cambios de identidad en transexuales.
Según Castro una sociedad "verdaderamente humanista" no debe
perder de vista la protección a estas personas que pueden ser
discriminadas por su diversidad; mientras se educa a la población para
romper años de estigmas.
En realidad, la teleserie fue escrita con una idea educativa pues
cuenta la historia de un grupo de personas que contraen sida. Precisamente
Yasel es uno de ellos, por lo que la polémica tomó también otros
carriles en la comunidad gay, ya que algunos podrían interpretar la
enfermedad como un castigo.
"No estamos preparados", lamentó en entrevista con AP Olivia
Prendes, una lesbiana de 34 años: "Al final se trata a la
homosexualidad desde un punto de vista infeliz, una historia triste. Es
como continuar con el mismo silencio", agregó.
Lo que falta es aceptación o respeto pleno y no sólo tolerancia,
insistieron varios homosexuales entrevistados por AP.
Más sosegados, los analistas prefieren mirar el progreso logrado en
vez de lamentarse por lo pasado.
"Antes era impensable que este tema se pasara por la TV cubana",
comentó a la AP el profesor Tomás Fernández Robaina, quien no oculta su
condición de homosexual y se define como revolucionario.
Con sus 65 años de edad vio pasar todas las etapas del proceso cubano
_cargado de la mística machista guerrillera_ en su tensa relación con
los homosexuales: los años 60 de la persecución, los 70 de la exclusión,
la tenue apertura de los 80 y la tolerancia reciente.
Un trabajo suyo titulado "El proyecto revolucionario y los
homosexuales" realiza un prolijo recuento desde el triunfo rebelde a
la fecha.
Recordó por ejemplo la existencia de las Unidades Militares de Ayuda a
la Producción (UMAP), inauguradas en 1965, una suerte de lugares de
reeducación para gays, testigos de Jehová, hippies y disidentes, y cuya
existencia les valió varias críticas a las autoridades.
Tras la eliminación de las UMAP, en los 70 el gobierno los
caracterizó como no aptos alejándolos de la juventud y de labores
estratégicas aduciendo que era para evitar su influencia. El submundo que
rodeaba entonces a los homosexuales y su marginación fue ampliamente
exhibido en las obras del escritor exiliado Reinaldo Arenas (1943-1990).
No fue sino hasta el inicio de los 90 cuando gays y travestis
comenzaron a ser visualizados como parte de la sociedad y una película
contó por primera vez una historia sobre ellos: "Fresa y
Chocolate", de Tomás Gutiérrez Alea.
"La discriminación contra los homosexuales ya es un problema
bastante superado", aseguró en una entrevista reciente el presidente
Fidel Castro, para quien la revolución jamás "promovió" la
persecución, aunque no escapó a los prejuicios de su tiempo.
Pero si se les preguntara qué es lo que les falta hoy en Cuba, la
mayoría de los gays reportarían la ausencia de una asociación y
espacios propios, pues se ven obligados a reunirse en fiestas privadas o
semiclandestinas.
Demandan incluso lugares donde los travestis puedan presentar sus
espectáculos, actualmente tolerados pero ilegales.
"Lo mejor hoy sería que se hiciera oficial el trabajo de los
transformistas y travestis, es lo que yo pediría como gay",
manifestó a la AP Abrahan Bueno o "Dark Imperio" como prefiere
llamarse durante sus actuaciones.
El único informe sobre una suerte de club gay dató de entre 1996 y
2001 bajo el nombre de "Organización Nacional de Entendidos"
_sin ningún reconocimiento legal_ y no avanzó más allá de actividades
entre amigos y finalmente se diluyó.
Para algunos homosexuales es el gobierno el que no desea una
asociación de gays pues no puede controlarla. Pero para otros, es bueno
que no la haya, porque no contribuiría a luchar contra la homofobia.
"Hay que exigir respeto a los derechos de todos, sin necesidad de
organizaciones", comentó el profesor Fernández, pues en una
sociedad verdaderamente plena no deben fomentarse los "ghettos".
De todas maneras los viejos tiempos de oscuridad parecen haber pasado y
homosexuales de todas las edades y géneros trabajan, estudian, bailan,
sufren, aman y pasan su vida en esta isla del Caribe.
"Yo creo que hay que mirar siempre el futuro con optimismo",
expresó Fernández.
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