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Viene la Marcha
del Orgullo...
Mis querido amigos y amigas de
Enkidu:
Viene la Marcha del Orgullo... en
mi Comunidad ha habido muchas reacciones sobre si un grupo religioso como
el nuestro debe o no marchar y cómo debe o no hacerlo. En fin, escribí
esta reflexión y ahora quiero compartirla con ustedes. Saludos.
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A toda la Comunidad Católica
Vino Nuevo:
Ya sé que
eso de la Marcha es un tema candente, que pone los ánimos de punta. Que
si las vestidas, que si los encuerados, que si las mariposas, que si los
que somos cristianos... en fin
Pienso que nosotros, los cristianos,
necesitamos superar nuestra aversión a lo que en otros tiempos se llamaba
“el mundo”, me explico
Nuestro recelo sobre la manera de
marchar de los demás, nuestro sonrojo ante los encueres bien podría
nacer, mas que de nuestra indignación moral, de nuestro miedo a marchar
con “esa gente”. Aguas amigos, porque es muy común – y
desgraciadamente la historia nos enseña que es más común de lo que
debiera ser – que los cristianos queramos marcar una distancia clara y
radical de las cosas que la sociedad considera “indecentes”. Es una
forma de querer encajar, de que no nos consideren “como esos”, de que
la sociedad se de cuenta de que somos serios, respetables y más
“normales” que los otros homosexuales o lesbianas.
Este, según lo que creo entender
en la postura de nuestro amigo James Alison, es el síndrome del “maricón
querido” es decir, un conjunto de conductas que se adoptan para ser
amados, aceptados por los demás. Es fácil caer en este síndrome, pues
el ansia de aceptación es casi incurable. Por esto, algunos creyentes
buscamos parecernos a los heterosexuales lo más que podamos, como para
pasar desapercibidos.
Sin embargo, Jesús tenía otra
forma de pensar. En una sociedad marcada por el desprecio de los
diferentes, Jesús no se rodeó de los “buenos y decentes”, sino con
los que eran considerados como lo peor de la sociedad, lo más bajo de la
escala, lo más pecador de la religión establecida.
Jesús no se cuidaba de que lo
vieran con prostitutas ni con gente que se dedicaba a cosas “inmorales”,
a ellos precisamente a ellos les decía que Dios estaba a su lado, que
eran los favoritos de Dios NO porque fueran lo que eran o hicieran lo que
hacían, sino porque Dios se pone del lado de los que son despreciados por
los que se sienten “buenos”
Yo no estoy juzgando si desnudarse
en la marcha es bueno o malo (esa es cuestión de moral y no me interesa
juzgar a nadie)
Pero si quiero decir que, como
seguidor de Jesús, estoy invitado a marchar al ladito de las vestidas, de
los encuerados, de los hombres con cuerpazo y tangas de licra, al lado de
las “jotitas” más escandalosas... ¿Por qué?
Primero porque Dios los ama y me
llama a amarlos
Segundo, porque en el fondo no soy
tan diferente de ellos y ellas, aunque me quiera engañar y piense que sí
lo soy.
Luego, porque Jesús, mi Maestro y
Señor, estará - como es su
costumbre desde hace 2000 años – marchando al lado de todas estas
personas, los otros, los diferentes, los rechazados, los que no me gustan,
lo que me incomodan, a los que no quiero parecerme.. y desde su lugar en
la marcha me dice que si quiero ser su discípulo, necesito dejar de
querer ser “el maricón querido” y convertirme en un rechazado como él,
a quien la gente apodaba “borracho, comelón y amigo de la putas”
Alvaro Olvera
Comunidad Católica Vino Nuevo
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