| Niños de la calle en Líbano - víctimas del crimen
organizado
Beirut, 3 de julio (IRIN/Traducción al castellano © Enkidu): En
Beirut, usted puede encontrar niños de la calle en casi cada
intersección importante del tráfico, ellos lavan ventanas de automóvil,
venden goma de mascar [chicle] o mendigan. Sus manos pequeñas sucias
tocan las ventanas de los automóviles, mientras sus ojos brillantes miran
directamente a los suyos en búsqueda de señales de compasión.
Samir tiene solamente 12 años de edad, pero vivir en las calles le ha
hecho crecer rápidamente. El es de origen palestino, su historia es
triste, pero demasiado común. "He estado pidiendo limosnas desde que
tenía ocho años de edad" dijo él. "Mi madre se fue cuando yo
tenía cinco años de edad y ahora mi padre me golpea y me hace mendigar
por dinero."
Samir es solamente uno de miles de niños que se ganan la vida a duras
penas en las calles de las ciudades de Líbano. De acuerdo con el Dr.
Nabil Watfa de la International Labor Organization [Organización
Internacional del Trabajo], hay aproximadamente 100,000 niños que
trabajan actualmente en el país, incluyendo los niños de la calle.
"El número de niños que trabajan en las calles es difícil de
determinar", dijo Watfa. "Cualquiera que le diese un número
exacto, le estaría engañando."
Algunos de estos niños son víctimas de coerción por parte del crimen
organizado. "Muchos niños son forzados a trabajar como mendigos e
incluso como trabajadores sexuales, por parte de pandillas organizadas,
quienes les pagan con cigarrillos o con drogas", afirmó Jannot Sanah,
supervisor psicológico en el Instituto Evangélico Libanés para el
Trabajo Social y el Desarrollo [Lebanese Evangelical Institute for Social
Work and Development].
El Instituto es uno de los pocos en Líbano dedicados al asunto de los
niños de la calle y el único que trabaja en cooperación con el
Ministerio de Asuntos Sociales.
El papel no intervencionista del gobierno
De acuerdo con un funcionario de asuntos sociales que desea permanecer
en el anonimato, el ministerio tiene un rol limitado en el combate de la
tendencia. "Nuestro papel es preventivo", explicó él con
traducción al castellano © Enkidu. "Tratamos de mezclarnos con los
niños y atraerlos a nuestros centros para [que obtengan]esparcimiento y
educación, en vez de dejarlos en las calles donde se encuentran expuestos
a las drogas y al crimen." Añadió: "Cuándo los niños de la
calle son atrapados por la policía y se les lleva a las estaciónes de
policía, nuestros representantes trabajan para llevarlos a los institutos
especializados."
Sin embargo, una falta de recursos ha eliminado la presencia de
representantes sociales en todas las estaciónes de policía de todo lo
país. "El personal de seguridad, luego de asegurarse de que el niño
no tenga algún registro criminal [criminal record], entra en contacto con
un instituto especializado para cuidar al niño", explicó un oficial
del Ministerio del Interior.
De acuerdo con Sanah, los niños también son a veces llevados al
tribunal juvenil, "donde pueden ser sentenciados a pasar tiempo en
institutos como los nuestros". Los niños menores de 17 también
pueden ser enviados a centros juveniles o a secciones especiales juveniles
[special juvenile sections] en las prisiones.
Falta de financiamiento
El Instituto Evangelico aloja a niños entre las edades de tres y 18, y
tiene como objetivos suministrarles educación básica, refugio, atención
sanitaria y protección general. Sanah señaló que la mayoría de los
niños en el instituto son iraquís, sirios, palestinos o kurdos, o tienen
una madre libanésa y un padre no-libanés. "Pocos son libanéses",
dijo ella mientras añadió que aproximadamente 90 por ciento de ellos
carecen de identificación oficial de algún tipo.
Desde que Líbano ratificó la Convención Internacional sobre los
Derechos del Niño [International Convention on the Rights of the Child]
en 1991, Sanah añadió, Naciones Unidas también ha enviado de manera
ocasional al Instituto niños refugiados para recibir cuidado. "Había
una niña siria que cuidamos por tres años antes de que Naciones Unidas
se las arreglase para encontrar una casa en Australia para ella",
dijo Sanah. "Actualmente tenemos un niño iraquí, también enviado a
nosotros por la ONU."
De acuerdo con las estadísticas, el Instituto dio protección a 239
niños en 2004 y a 172 el año pasado. Desde el inicio de 2006, el centro
ha recibido a alrededor de 90 niños, 60 de los cuales eligieron quedarse
en el centro. Sanah atribuyó la caída a "la situación de seguridad
y que han sido reforzadas las medidas de seguridad en la frontera de Siria
con Líbano, el lugar de donde muchos de estos niños y pandillas llegan".
A pesar de su buen trabajo, sin embargo, el Instituto -que es
financiado principalmente a través de donaciones- enfrenta tiempos
difíciles. Financiamientos prometidos por el Ministerio de Asuntos
Sociales han estado retrasados por varios meses, subrayó Sanah, lo que ha
dado como resultado un déficit importante en el financiaciamiento.
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