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Al
amigo ido Aarón Rangel Paredes
©
Miguel Alonso Hernández Victoria/Enkidu
NOTA:
Doña Juana, incapaz de escribir una sola línea, por el dolor que le
provocó la noticia del fallecimiento de SU DOCTOR Aarón Rangel, me ha
pedido que haga un pequeño artículo en memoria de una persona
maravillosa, que se nos ha adelantado.
A
diferencia de lo que muchos puedan pensar, yo conocí al Dr. Aarón por
medio de la internet…, le gustaba de meterse a paginas gays y entablar
contacto con hombres gay, supongo que en un afán de conocer mucho mejor a
una de las poblaciones con mayor riesgo a contraer el VIH. Usaba el nick
de Jorge Ramírez, así lo conocí el 8 de noviembre del 2001. Durante ese
mes nos escribíamos y hablábamos de cosas que tenían que ver con la
vida diaria, con nuestros gustos, siempre con la idea de concertar una
cita y conocernos. Ahí surgió una amistad basado en la camarería, en
las ideas y sobre todo en una correspondencia de afecto e ideales.
Cada
quien ocultaba un secreto, el mío era mi condición sexológica, el suyo,
su identidad de funcionario público, sin embargo y ante la crisis de
salud en la que irremediablemente caí, develamos las máscaras y se
ofreció a ayudarme no sólo como paciente de la Clínica Especializada
Condesa, cuando fue oportuno me refirió de inmediato al “INER-Resort”.
“Jorge Ramírez”, me pidió que fuera a ver a su amigo “el Dr.
Rangel” de la Clínica Condesa, de donde fue director del 2000 al 2002.
Ahí me atendió y me médico… mientras la amistad se afianzaba. Pasábamos
muchas noches platicando sobre libros –como el de Homos de Leo Versan,
ya que era psicólogo lacaniano-, sobre sexualidad, sobre la cuestión
gay, los derechos humanos, etc…
Fue
en abril del 2002 cuando Aarón me refirió al INER, debido a una
neumacytis carinni que el ya había diagnosticado y que fue debidamente
atendida por el personal de este Instituto. Ahí, el amigo Aarón me
llamaba por celular para preguntar por mi salud y en alguna ocasión pidió
a una amiga de su entera confianza a que me visitara. Si como amigo
encontré afecto, cariño y sobre todo confianza, como doctor se portó
con una humanidad, respeto y solidaridad. Estando en cama, le mencioné
que tenía necesidad de una serenata, acto seguido busco un disco de Omara
Portuondo y me lo dedicó… no cabe duda que era todo un buen amigo.
Como
Director puso énfasis a la atención y pedía a los usuarios que de estar
inconformes se quejaran por escrito, ya desde me decía en vida Aarón, el
buzón era saboteado para que no le llegaran las quejas ¿Cómo no extrañarlo?,
si demostraba su calidad humana al cargar a los pacientes, depositarlos en
una silla de ruedas y él…sí, como director de la clínica los llevaba
personalmente a tomar el transporte. O cuando llegaban personas con VIH,
en estado de indigencia, los canalizaba no sólo para que recibieran
atención médica, sino para que tuvieran un espacio en los albergues de
la ciudad de México.
Yo
no sabía que mientras el se desvivía por sus pacientes, al interior del
Programa del VIH/SIDA se fraguaba un golpe de estado, para debilitar la
posición del Director de la Clínica Especializada Condesa y volverlo un
patiño del Programa. Muchas veces se le advirtió al Dr. Rangel de que su
posición corría peligro, pero el hacía caso omiso debido a su amistad
con la Directora del Programa, en el fondo de este penoso incidente, se
encontraba no sólo la preeminencia o igualdad de los directivos, sino
también de sus visiones acerca del como se llevaba a cabo la Clínica y
el Programa y hasta donde era necesaria la intervención directa de los
usuarios, esta última posición después la adoptaría como señuelo el
mismo Programa.
La
destitución de Aarón de la Clínica Condesa movió a parte del personal
y usuarios a su favor, sin embargo esto ya era un hecho tanto para la
Secretaría de Salud del DF, como para el Programa y algunos activistas,
algunos de ellos funcionarios ¿Cómo no?, se irían a manifestar los
usuarios de esta clínica si como Director, se desvivía por dar una
atención esmerada a los enfermos, tenía un diálogo constante con los médicos
y enfermeras a quienes capacitó y dio herramientas para vencer la
homofobia, la discriminación y otros males que siguen aquejando a la Clínica.
Si alguna vez sufrió, fue cuando lo acusaron de traficar medicamentos o
de que tenía problemas de alcoholismo.
A
partir de este hecho la calidad en atención de la Clínica se vino abajo
y no tardaron en arrepentirse algunos de sus detractores cuando vieron que
las nuevas autoridades poco hacían por los pacientes, que la situación
administrativa se volvía un caos y que la discriminación empezó a
aflorar ante la posibilidad de hacer “un baño para vestidas”, eso sin
contar problemas de desabastecimiento de medicamentos, de negación de
antirretrovirales, del desperdició de estos o de la mala capacitación
del personal y de los médicos para atender realmente a los usuarios.
Después
de este incidente que sigue provocando consecuencias a la salud de los
usuarios, Aarón se reintegró a la docencia en la UNAM, de donde fue
profesor por más de 20 años y de donde había egresado como médico
internista, infectólogo. El había trabajado en la investigación y
atención en VIH en el INER, realizando viajes de especialización a
distintas partes del mundo. Durante los años 90 estuvo al frente del
Centro de Información de CONASIDA impulsando diversos protocolos
humanitarios cuyos resultados beneficiaron a muchas personas que hoy
siguen vivas. En el 2000 recibió el Premio al Mérito Gay por su
compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA, y de su sensibilidad, amistad y
respeto con la población LGBTTT.
El
Dr. Rangel además de solidario y comprometido con la lucha contra el VIH/SIDA,
también era un padre preocupado por su hija a quien quería mucho y que
estudiaba la preparatoria en el CUM. A sus padres los adoraba y siempre se
expresaba con preocupación, sobre su salud, sobre la vejez que
enfrentaban. A sus hermanas las quería mucho y las consideraba sus
aliadas naturales, sus cómplices y sus amigas más cercanas. Amaba y era
amado por sus pacientes y por su personal. El queda como un referente y un
ejemplo a seguir de quienes en verdad quieren combatir esta pandemia desde
el servicio público. Para él era de suma importancia que el funcionario
público entendiera que su tarea era servir a la sociedad sin promover
canonjías o compromisos con grupos de poder.
Aarón
falleció el miércoles 6 de septiembre del 2006 a las 9 de la mañana
aproximadamente en su domicilio. Aarón sufría desde hacía poco tiempo
una enfermedad viral respiratoria, causada por contagio de uno de los
pacientes a quien había atendido. Irónicamente, el doctor que a muchos
refirió al INER utilizando recursos e influencias para dar salud a los más
necesitados no vio la gravedad de su situación y si lo hizo, se calló
para no alterar a sus pacientes que lo eran todo para el, en ellos había
depositado amor, coraje, dignidad, valor, humanidad y respeto. Descance en
paz un doctor, un amigo y un hermano.
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