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¿Dónde está Mao?
China Revisa sus Libros de Historia
Beijing, 31 de agosto, Joseph Kahn, New York Times (Traducción al castellano © AVS/Enkidu):
Cuando los estudiantes de preparatoria en Shanghai abran sus libros de historia este otoño, ellos podrían llevarse una sorpresa. El nuevo texto estándar de historia mundial deja de lado guerras, dinastías y revoluciones comunistas a favor de coloridas lecciones sobre economía, tecnología, costumbres sociales y globalización. El socialismo ha sido reducido a un solo y pequeño capítulo en el curso de historioa de la preparatoria avanzada. El Comunismo Chino, antes de que la reforma económica iniciara, en 1979, es cubierto en un enunciado. El texto menciona a Mao sólo una vez —en un capítulo sobre etiqueta [etiquette].
Casi de la noche a la mañana, las escuelas más prósperas del país han dado carpetazo a la plantilla marxista que había dominado los textos estándar de historia desde los 1950’s. Los cambios han pasado un alto nivel de escrutinio, afirman los autores y forman parte de un esfuerzo más amplio para promover una perspectiva más estable, menos violenta, de la historia china que sirva a los objetivos económicos y políticos de hoy.
Los que están a favor aseguran que este replanteamiento anima los cursos obligatorios de historia para los estudiantes de secundaria y preparatoria y los prepara mejor para la vida en el mundo real. Los viejos libros de texto, no tan diferente del gobernante Partido Comunista, cambió relativamente poco en el último cuarto de siglo de reformas económicas de orientación de mercado [market-oriented economic reforms]. Ellos estaban totalmente fuera de sincronización con las realidades que enfrentan los estudiantes fuera del salón de clases.
Pero los críticos aseguran que los libros de texto cambiaron una agenda política por otra. Ellos no están reescribiendo la historia sino disminuyéndola. El Estado de un solo partido, habiendo abandonado en gran medida su ideología oficial, prefiere que la gente piense más sobre el futuro que sobre el pasado.
El nuevo texto centra su atención en ideas y en palabras de moda [buzzwords] que dominan los medios masivos de comunicación dominados por el Estado y el discurso oficial: crecimiento económico, innovación, comercio exterior, estabilidad política, respeto a las culturas diversas y armonía social.
J. P. Morgan, Bill Gates, la New York Stock Exchange [Bolsa de Valores de Nueva York], el transbordador espacial y el tren bala japonés, todos son destacados. Hay una lección sobre cómo las corbatas se convirtieron en moda.
Las revoluciones Francesa y Bolchevique, una vez vistas como momentos decisivos en la historia del mundo, ahora obtienen menos atención. Mao, la Gran Marcha [Long March], la opresión colonial de China y las Violaciones de Nanjing son enseñadas sólo como parte de un currículum condensado de historia en la secundaria.
“Nuestra versión tradicional de la historia estaba centrada en la ideología y la identidad nacional. La nueva historia es menos ideológica y eso conviene a los objetivos políticos de hoy,” declaró Zhu Xueqin, historiador en la Universidad de Shanghai
Los cambios son al menos limitados de manera inicial a Shanghai. Esa región urbana elite tiene libertad de acción para alterar su currículum y sus libros de texto, y en el pasado ha introducido avances que el gobierno central ha dado instrucciones para que el resto del país las siga.
Sin embargo, los libros de texto han provocado un debate animado entre los historiadores antes de su implementación en gran escala en Shangai en el periodo del otoño. Muchas escuelas de Shangai comenzaron a utilizar los textos de manera experimental el año escolar pasado.
Muchos historiadores aseguran que no lamentan haber dejado atrás la perspectiva marxista en los cursos de historia. Aún se enseña en clases específicas sobre política. Pero algunos criticaron lo que perciben como un esfuerzo por minimizar la historia en su totalidad. La historia de China y del mundo en la secundaria ha sido comprimida a dos años en lugar de tres, mientras que un solo año de preparatoria es dedicado a la historia y ahora centra su atención en culturas, ideas y civilizaciones.
“El libro de texto de la secundaria castra la historia, mientras que el libro de texto de la preparatoria la elimina por entero,” escribió un profesor de historia en una discusión en-línea. El profesor solicitó mantener el anonimato porque estaba criticando a las autoridades de educación.
Zhou Chunsheng, profesor en la Universidad Normal de Shanghai [Shanghai Normal University] y uno de los autores principales de la nueva serie de libros de texto, afirma que su propósito fue rescatar a la historia de su énfasis tradicional sobre los líderes y las guerras y hacer a las personas y a las sociedades el tema central.
“La historia no pertenece a los emperadores o generales,” declaró Zhou en una entrevista al New York Times, en traducción al castellano de Enkidu. “Pertenece a la gente. Puede llevar algún tiempo para que otros acepten esto, naturalmente, pero un proceso similar ha venido realizándose en Europa y Estados Unidos.”
Zhou dijo que los nuevos libros de texto siguen las ideas del historiador francés
Fernand Braudel. Braudel era partidario de incluir la cultura, la religión, las costumbres sociales, la economía y la ideología en una nueva "historia total" [“total history”]. Ese acercamiento ha sido popular en muchos países Occidentales durante más de medio siglo.
Braudel elevó la historia por encima de la ideología de cualquier nación. China se ha alejado a paso firme de su ideología en el poder, pero los libros de texto de Shanghai son los primeros que intentan examinar esto como un fenómeno en lugar de predicarlo como la verdad.
El socialismo aún es mencionado como algo que tiene un “futuro glorioso” [“glorious future”]. Pero el concepto es reducido a uno de los 52 capítulos en el texto de la preparatoria [senior high school text]. El Socialismo Revolucionario obtiene un énfasis menor que la Revolución Industrial y la revolución de la información.
Los alumnos ahora estudian a Mao —quien aún goza de reverencia oficial como el padre fundador de la China moderna pero ya no es promovido con frecuencia como una influencia en la política— sólo en la secundaria [junior high]. En el libro de texto de la preparatoria, él es mencionado fugazmente como parte de una lección sobre la costumbre de arriar la bandera a media hasta en los funerales de Estado, como el de Mao en 1976.
Deng Xiaoping, quien inició las reformas orientadas al mercado en China, aparece en las versiones de secundaria y preparatoria, con énfasis en su visión económica. Gerald A. Postiglione, profesor asociado de educación en la Universidad de Hong Konk, afirmó que las autoridades de educación en la parte continental de China habían buscado formas de hacer que el currículum escolar fuese más relevante.
“El énfasis está en producir pensamiento innovador y en preparar a los estudiantes para un discurso global. Es natural que preguntasen si los libros de texto de historia que hablan tanto sobre el sufrimiento de China durante la época colonial estaba creando de verdad el tipo de talento sofisticado que desean para la Shanghai de hoy,” aseguró él ["The emphasis is on producing innovative thinking and preparing students for a global discourse. It is natural that they would ask whether a history textbook that talks so much about Chinese suffering during the colonial era is really creating the kind of sophisticated talent they want for today’s
Shanghai.”
Eso no significa que la historia y la política hayan sido desentrañadas. A principios de año, Yuan Weishi, prominente historiador chino, escribió un ensayo que criticaba los libros de texto chinos por encubrir el salvajismo de la Rebelión Boxer, el movimiento violento contra los extranjeros en China a principios del siglo XX. El instó a un análisis más equilibrado de lo que provocó las intervenciones extranjeras en ese momento.
En respuesta, el suplemento periodístico popular Freezing Point [Punto de Congelación], que publicó su ensayo, fue cerrado temporalmente y sus editores despedidos. Cuando volvio a abrir, Freezing Point publicó un ensayo donde se reprochaba a Yuan, una advertencia de que muchos tópicos históricos aún continúan siendo demasiado delicados para discutirlos en los medios de comunicación populares.
Las revisiones a los libros de texto de Shanghai no abordan muchas preocupaciones domésticas y extranjeras sobre la forma prejuiciosa en que las escuelas chinas enseñan la historia reciente. Como los libros de texto viejos, por ejemplo, los nuevos minimizan errores o atrocidades históricas como el Gran Salto Adelante [Great Leap Forward], la Revolución Cultural y la intervención del ejército en las manifestaciones pacíficas a favor de la democracia en 1989.
Los libros de texto de secundaria aún utilizan epítetos duros [boilerplate idioms] para condenar la invasión de Japón a China en los 1930’s e incluyen poco sobre el desarrollo pacífico y democrático en Tokio de postguerra. Esto hará poco para calmar las preocupaciones japonesas de que los chinos se empapan de odio hacia Japón desde una edad temprana.
Sin embargo por encima de todo, la reducción del tiempo de estudio de historia y la inclusión de temas nuevos, como cultura y tecnología, implican que el contenido del núcleo del curso de historia en China se ha contraído de manera clara.
Los nuevos libros de texto omiten algunas hitos en la historia antigua. Los estudiantes de Shanghai ya no aprenderán que Qin Shihuang, quien unificó al país y se convirtió en el primer emperador de China, ordenó una campaña para quemar libros y matar a los académicos, para limpiar con la resistencia intelectual a su gobierno. El texto evita entrar en las rebeliones bien conocidas y en los golpes de estado que sacudieron o derrocaron a las dinastías Zhou, Sui, Tang y Ming.
No menciona la resistencia de los Chinos Han, el grupo étnico dominante en el país, a la invasión del Kublai Khan y la fundación de la Dinastía Yuan, bajo control Mongol. Wen Tianxiang, un Primer Ministro chino que se convirtió en el símbolo de lealtad y patriotismo más trascendente del país cuando se negó a servir a los invasores mongoles, también es excluido.
Algunos de esos hechos históricos y personalidades han sido reemplazados con referencias a las costumbres y las modas viejas, lo que llevó a algunos críticos a decir que la enseñanza de la historia ha perdido su centro [has lost focus].
“¿Preferirías que tus estudiantes recuerden el diseño de túnicas antiguas, o que la Dinastía Qin unificó a china en 221 a. C.?” bromeó un profesor en un foro en-línea para expertos en historia.
Otros especularon que los libros de texto de Shanghai reflejan los puntos de vista políticos de los líderes chinos, incluyendo Jiang Zemin, el ex Presidente y líder del Partido Comunista, y de su sucesor Hu Jintao.
Las “Tres Representaciones” [“Three Represents”] del slogan de Jiang que tenía como objetivo ampliar el mandato del Partido Comunista y diluir su énfasis tradicional en la lucha de clases. Hu acuñó la frase "sociedad armoniosa" [“harmonious society”], que los analistas afirman tiene el fin de persuadir a la gente a contruir una China estable, próspera y unificada bajo el gobierno de un solo partido.
Los nuevos libros de texto quita el acento al cambio dinástico, a la lucha campesina, a la rivalidad y guerra étnica, afirman algunos críticos, porque el liderazgo no quiere que la gente piense que tales cosas importan mucho. Los oficiales prefieren crear la impresión de que los chinos, a través de los tiempos, se han preocupado más de la innovación, la tecnología y las relaciones comerciales con el mundo exterior.
Zhou, el académico de Shanghai, quien ayudó a escribir los libros de texto, afirma que la nueva historia no presenta una imagen más armoniosa del pasado de China. Pero él dice que las alteraciones “do not come from someone’s political slogan,” ["No vienen del eslógan político de nadie"] sino que reflejan un mar de cambios en el pensamiento sobre lo que los estudiantes necesitan conocer.
“El gobierno tiene un gran papel en la aprobación de los libros de texto. Pero el objetivo general de nuestro trabajo no es la política. Es hacer el estudio de la historia más importante y preparar a nuestros estudiantes para una nueva era," concluyó él. [“The government has a big role in approving textbooks,” he said. “But the goal of our work is not politics. It is to make the study of history more mainstream and prepare our students for a new era.”]
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