Fox deja impune
represión ilegal del PRI
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 02/10/2006 (IPS) - El primer gobierno
mexicano ajeno al PRI llega a su fin dejando impunes a los culpables de
la matanza de decenas de estudiantes el 2 de octubre de 1968, en la
plaza capitalina de Tlatelolco, y de otros actos represivos ilegales
cometidos por el Estado en las décadas de los 70 y 80.
El presidente Vicente Fox, del conservador Partido
Acción Nacional (PAN), "ignoró sus compromisos de campaña y al
terminar su sexenio nos quedamos sin justicia frente a los crímenes del
pasado", dijo a IPS Alicia Camacho, víctima de la represión en
los años 70 y portavoz de la Unión de Madres de Hijos Desaparecidos de
Culiacán, capital del estado de Sinaloa.
La ola represiva emprendida contra opositores por los regímenes del PRI
(Partido Revolucionario Institucional), que gobernaron México entre
1929 y 2000, afectó a miles y dejó 532 personas desaparecidas.
Una de las acciones emblemáticas de aquella política fue la matanza en
Tlatelolco, ocurrida un día como hoy, 38 años atrás.
En aquella plaza, soldados y policías descargaron más de 15.000 balas
contra unas 4.000 personas, la mayoría estudiantes, que se habían
congregado para protestar contra el gobierno del presidente Gustavo Díaz
Ordaz (1964-1970).
Informes oficiales registraron 40 muertos en Tlatelolco, pero varias
investigaciones estiman que fueron más de 130. Según el gobierno de
aquellos años, las víctimas eran parte de un movimiento subversivo.
"Los hechos del 68 no están cerrados, es una herida en la historia
del país, es una herida en la conciencia nacional", señaló este
lunes el portavoz de la Presidencia, Rubén Aguilar, quien identificó
la matanza como un "parteaguas en la historia del México moderno y
el principio del fin del régimen autoritario".
Organizaciones sociales y estudiantiles realizaron marchas y otros actos
en honor a los caídos de Tlatelolco. El reclamo de los manifestantes
fue, al igual que en años precedentes, que el crimen no quede impune.
Siendo candidato, Fox prometió que aclararía la matanza de 1968 y
otros crímenes cometidos en los regímenes del PRI. Así, creó en 2001
una fiscalía especial con el propósito de realizar investigaciones y
tomar acciones legales contra los responsables.
Sin embargo, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos
del Pasado de México, dependiente de la Procuraduría General, libró
menos de seis órdenes de arresto, que quedaron además diluidas ante
los recursos legales presentados por los imputados.
Uno de esos casos fue el del presidente Luis Echeverría (1970-1976),
quien era secretario (ministro) de Gobernación (Interior) cuando fue
perpetrada la matanza de Tlatelolco y luego encabezó un gobierno de
corte represor.
Organizaciones de derechos humanos lamentan que Fox se acerque al fin de
su mandato de seis años el 1 de diciembre sin haber encauzado a los
responsables de la represión.
"Las promesas de Fox fueron una farsa, nos engañó a todos",
señaló Camacho por teléfono desde el noroccidental Sinaloa.
Según el activista de derechos humanos Sergio Aguayo, investigador del
Colegio de México, las acciones de Fox para aclarar los crímenes del
pasado fueron "erráticas, ineficaces y opacas".
El presidente electo Felipe Calderón, también del PAN, apoyó siendo
candidato las medidas de Fox en la materia, pero no dejó en claro el
camino que seguirá cuando asuma el poder.
A diferencia de lo ocurrido en otros países latinoamericanos, en los
que gobiernos democráticos promovieron la creación de comisiones de la
verdad para esclarecer episodios o políticas de represión ilegal, en México
se optó por una entidad con facultades para investigar penalmente, la
Fiscalía Especial.
Datos de la Secretaría (ministerio) de Hacienda indican que esa fiscalía
gastó alrededor de 21,5 millones de dólares entre 2002 y 2006 para
cumplir con sus tareas. Pero sus resultados fueron magros. Hoy, ni
siquiera es accesible a través del sitio web de la Procuraduría.
Un reporte de la Fiscalía Especial sobre la guerra sucia conocido en
febrero --y que el gobierno aclaró era sólo un borrador-- afirmó que
el "combate que el Estado emprendió" en el pasado contra
grupos políticos, estudiantiles e insurgentes "se salió del marco
legal e incurrió en crímenes de lesa humanidad que culminaron en
masacres, desapariciones forzadas, tortura sistemática, crímenes de
guerra y genocidio".
Titulado "Que no vuelva a suceder", el documento sostuvo que
el "Estado mexicano, a los más altos niveles de mando, impidió,
criminalizó y combatió a diversos sectores de la población que se
organizaron para exigir mayor participación democrática en las
decisiones que les afectaban, y de aquellos que quisieron poner coto al
autoritarismo". Las acciones contra los opositores llegaron
"al nivel del genocidio", añadió el informe, aunque en la
definición internacional de esa figura penal no esté incluido el
exterminio total o parcial de opositores o de grupos políticos. Se trató
de una actuación "criminal del Estado", puntualizó.
El gobierno de Fox señaló ocho meses atrás que el documento aún
requería revisiones y que pronto estaría listo para presentarlo al país.
Sin embargo, cuando faltan dos meses para que termine su gestión, sigue
pendiente su difusión.
La represión fue la cara oscura de los gobiernos del PRI, que se
autoproclamaban revolucionarios, apoyaban en política exterior a la
Cuba socialista, abogaban por un nuevo orden económico internacional y
acogían a cientos de perseguidos por las dictaduras militares de los años
70 y 80 en América del Sur.
Para la organización no gubernamental internacional Human Rights Watch,
con sede en Nueva York, los resultados obtenidos por la Fiscalía
Especial "han sido decepcionantes", pues no ha logrado
sancionar a nadie.
"La administración de Fox no garantizó que la oficina (Fiscalía
Especial) contara con la credibilidad, la capacidad técnica y los
poderes necesarios para alcanzar sus objetivos. Tampoco aseguró la
activa colaboración de otras instituciones como la policía federal de
investigaciones", sostuvo Human Rights Watch.
"Para reforzar y complementar los esfuerzos para investigar y
enjuiciar estos casos, el próximo presidente debería promover el
establecimiento de una comisión de la verdad con los recursos,
especialización e independencia necesarios para continuar con la
investigación que inició la Fiscalía Especial", recomendó la
entidad en un informe difundido en mayo.
|