El Cairo,
Egipto. Una pequeña calle oculta sin salida en Samalik, un vecindario
residencial elegante, con una vista del Nilo. Aquellos que viven aquí
pueden estar de pie en sus balcones en la noche y ver cosas que nadie
debería ver. Los carros comienzan a llegar al momento en que empieza
el ocaso, algunas tardes traen tanto así como un ciento de parejas
amorosas. Casi todas las muchachas visten pañuelos en la cabeza, pero
eso no les previene de vestir blusas pegadas al cuerpo, con mangas
largas. Los muchachos son muchachos en todos lados, con indiferencia
ponen sus brazos alrededor de la espalda de sus novias e incluso con
aire despreocupado deslizan sus manos dentro de sus blusas.
Los
habitantes locales llaman a este lugar "Shari al-Hubb"
o "Calle del Amor". Los rumores aseguran que se
han concebido niños aquí y que las parejas han sido observadas
teniendo sexo oral.
Beirut, Líbano.
Mientas la música tecno resuena a todo volumen por las bocinas en la
luz débil, los clientes gritan para solicitar sus órdenes de bebidas
en el bar. Los muchachos en jeans ajustados y camisas desabotonadas,
blancas, su cabello con corte perfecto, se abren paso hacia la pista
de baile. Los hombres mueven sus caderas, aplauden con sus manos y se
abrazan -- pero sin tocarse de forma demasiado obvia. Después de todo,
aquellos que llegan muy lejos pueden terminar echados del
"Acid", la discoteca gay más popular de Beirut.
Oficialmente, "Acid" no es más que un club nocturno en un
vecindario industrial apartado.
Tan
liberal como es Líbano, alardear sobre la homosexualidad propia
está prohibido. Los gays son tolerados, pero sólo mientras
permanezcan bajo el radar y disimulen sus actividades del escrutinio público.
Para
muchos en el mundo árabe, la discreción es la única opción cuando
se trata de experimentar lujuria y pasión. Existen lugares secretos
en todos lados, y con frecuencia son los únicos lugares a donde ir
para aquellos que son forzados a vivir con las contradicciones del
moderno mundo islámico.En los países cuyos gobiernos crecientemente
pregonan una moral estricta y la castidad, las prohibiciones han sido
inútiles para suprimir la sexualidad cotidiana. Los censores
religiosos se muestran desesperados para intentar detener lo que ellos
perciben como una moral en decadencia en sus países, pero hay poco
que puedan hacer para detener la TV por satélite, la Intermet y los
mensajes de texto.
¿Una
fuerza de choque [counterforce ]
a los excesos Occidentales?
¿Las
sigilosas violaciones de los tabús y los preceptos morales presagian
una revolución sexual en el mundo árabe? ¿O la presión que está
siendo aplicada por los moralistas está creando una nueva y mojigata
una fuerza de choque, para enfrentar los excesos percibidos de Occidente?
Por
ahora, todo parece posible, incluyendo la idea de que un hombre puede
terminar pasando la noche en prisión por ser atrapado con un condón en
el bolsillo de su camisa. Ali al-Gundi, un periodista egipcio, estaba
conduciendo en auto a su novia hacia su casa cuando fue detenido por un
retén de la policía. El no llevaba consigo su licencia de manejo, pero
eran las 4:00 Hrs. y él estaba en compañía de una mujer atractiva.
Para la policía, esta fue razón suficiente para esposar a Gundi y a su
novia y llevarlos a la estación de policía. "En el camino,
ellos nos amenazaron con golpearnos," dijo el periodista de 30 años
de edad. En la estación ellos le quitaron el teléfono celular y su
billetera encontraron un condón sin usar en el bolsillo de su
camisa.
"Ellos
ya estaban convencidos de que mi novia era una prostituta," dijo
Gundi. La pareja terminó tras las rejas, incluso después de decir a la
policía que ellos están planeando casarse en unos pocos meses. Sólo
después de que la mujer notificó a su padre al día siguiente fueron
liberados de prisión. Para Gundi, una cosa es cierta: "Si el
oficial que nos detuvo no hubiese estado tan frustrado sexualmente, nos
habría dejado ir."
La
frustración sexual de muchos jóvenes árabes tiene inumerables causas,
la mayoría de ellas son económicas. Los trabajos son escasos y mal
pagados, y la mayoría de los hombres jóvenes son incapaces de tener y
amueblar sus propios departamentos --un prerrequisito para poder casarse
en la mayoría de los países árabes. Al mismo tiempo, las relaciones
sexuales premaritales son un tabú absoluto en el Islam. Como resultado,
las ciudades por el mundo árabe --Algeria, Alejandría, Sana'a y
Damasco-- están llenas de "hombres-muchacho"
["boy-men"] entre las edades de 18 y 35 años, quienes se ven
forzados a vivir con sus padres durante el futuro previsto.
Hay una
excepión y es incluso sancionada por la fe islámica, el "matrimonio
temporal" o "matrimonio por placer" ["pleasure
marriage"] -que no es un vínculo de vida sino uno diseñado para
los pecados íntimos. Tales acuerdos, presididos por los Imán, no son
regulados por el Estado. Ellos pueden ser concluidos por sólo unas
horas o pueden ser sin término límite. Pero no son particularmente románticos.
Separando
Sexos
Otro
desarrollo frustrante para los hombres jóvenes islámicos es la
creciente separación de los sexos. Más y más mujeres están vistiendo
ropas modestas. Algunas escogen vestir pañoletas o cubrir totalmente
sus cuerpos, y algunas incluso visten guantes negros para cubrir el último
trozo de piel expuesta de sus cuerpos.
 |
FOTO:
Un sitio porno en la Internet: 56 por ciento de hombres jóvenes
en la región del Mahgreb admiten ver sitios porno de manera
regular. |
En
nuestros días, una mujer que camina por una calle de El Cairo sin un
velo tiene una buena posiblidad de ser vista como si fuera de otro
planeta. El periodista Gundi está convencido de que "la opresión
saca a relucir la perversión en la gente". Los hombres desean
que sus mujeres se cubran y usen velo porque temen de las mujeres
-- "teman de los sentimientos que las mujeres provocan". ["afraid
of the feelings women provoke." ]
La mayoría
de las mujeres egipcias ahora visten pañoleta, pero por razones
varias. Ula Shahba, de 27 años de edad, ve la tendencia hacia cubrir
la cabeza de una como una expresión de una nueva confianza femenina
en sí mismas, no como un símbolo de opresión. Durante los últimos
dos años, Shahba ha vestido pañoleta por su propia voluntad --por
convicción, como ella enfatiza, insistiendo en que nadie le forzó a
hacerlo.Pero ella agrega que la decisión no fue fácil. "Amo mi
cabello", dice ella, "pero no debería ser visible a todos".
Shahba no cree que la pañoleta es un signo de devoción religiosa.
"Es más que una tendencia", dice ella.
Un
estudio marroquí publicado a principios de 2006 en L'Economiste, una
publicación sobre negocios en Marruecos, muestra cuán paradójicas
pueden ser las actitudes de los jóvenes árabes hacia la religión y la
sexualidad. Acorde con el estudio, los jóvenes musulmanes de la
región del Maghreb están ignorando cada vez más las reglas claramente
definidas de su religión. Las relaciones sexuales premaritales son algo
usual, y 56 por ciento de los hombres jóvenes admiten ver pornografía
con regularidad. Pero los que respondieron también dijeron que sólo es
tan importante para ellos como rezar, observar el mes de ayuno del
Ramadan y casarse con una musulmana. Cuando se ven en esta perspectiva,
el acercamiento de los jóvenes musulmanes al Islam parece tan hedonista
como es variable, casi de manera arbitraria.
Traicionando
el mensaje de Mahoma
El
novelista musulmán "Nedjma" ("Estrella"), autor de
"La Almendra" ["The Almond"], una novela erótica
exitosa describe a la sociedad marroquí como dividida e intolerante.
A pesar de las leyes progresistas en lo familiar y en cuestiones de
matrimonio, ella asegura que el país aún es controlado por las
tradiciones patriarcales donde los hombres continúan durmiendo y
tratando a las mujeres como subordinadas. En una sociedad en donde la
mogijatería y la obsesión sexual, la ignorancia y el deseo, "esperma
y oración" coexisten. "Mientras más represiva es una
sociedad, más desesperada está de buscar una salida," dice
Nedjma, quien oculta su nombre verdadero porque ella ha sido vilipendiada
en la Internet como una "prostituta" y un "insulto al Islám".
Los
hombres como Samir, de 36 años de edad, un mesero calvo que viste ropa
formal, un uniforme de trabajo negro y blanco, podría haber salido
directo de la novela de Nedjma. Samir sonríe burlona ante la
perspectiva de poder un destello de las muchachas sin velo en su café
en Rabat. Pero al mismo tiempo, él admite que él nunca pasaría
cantidades significativas de tiempo en el mismo cuarto con una mujer que
él no conoce. "Ningún hombre y ninguna mujer pueden estar juntos
sin estar acompañados del diablo" ["No
man and no woman can be together without being accompanied by the
devil"], cree él, agregando que
está citando al Profeta Mahoma.
Pero la
mayoría de las fuentes pintan una imagen completamente diferente del líder
religioso, describiéndolo como un hedonista y un mujeriego que amaba y
adoraba a las mujeres. De hecho, él se casó con 12 mujeres,
incluyendo una mujer de negocios 15 años mayor que él, con quien él
permaneció fiel hasta que murió la mujer. La autora Nadjma asegura que
los hombres musulmanes de hoy están "traicionando el mensaje de
Mahoma", mismo que ella describe como un hombre delicado y galante.
Ella duda que el profeta tuviera temor de la sexualidad femenina, como
muchos de los hombres en su círculo social se encuentran hoy.
Incluso
los teólogos conservadores enfatizan la compatibilidad del placer y la
fe --pero sólo después del matrimonio--. Ellos pueden incluso evocar
al Profeta Mahoma, quien dijo: "En este mundo, yo amé a las
mujeres, aroma placenteo y oración" ["In
this world, I loved women, pleasant scents and prayer"].
Esto
presenta una contradicción rara con el presente puritano, que
representa un punto de partida fundamental del pasado islamico más
liberal y en lugar de esto ha dado como resultado un Islamismo sin humor
y riguroso.
El
periodista Ali al-Gundi cree que los hombres musulmanes tienen un
problema con su propia sexualidad. "La mayoría de los hombres
desean casarse con una virgen," él dice. "¿Para qué? ¿No
es mucho más agradable estar con una pareja que cuenta con experiencia?"
Gundi habla sobre sus novias quienes han hecho todo menos tener sexo
real, de forma que no dañan sus himenes. Eso significaría la muerte
social.
Ahmed
Khalid, director de cine egipcio, dedicó su primer cortometraje,
"La Quinta Libra" ["The Fifth Pound"] al tópico del
tabú. El film cuenta la historia de una pareja joven quienes
utilizan un viaje en autobús para estar juntos e intercambiar más
que sólo algunas palabras tiernas, inocentes. Cada mañana de viernes,
cuando todos los demás se encuentran en la mezquita para las oraciones,
ellos se encuentran en la tercera banca antes de la última en el camión,
un lugar donde ninguno de los otros pasajeros pueden ver lo que ellos
hacen. Mientras ellos se sientan ahí, hombro junto al hombro, viendo
siempre hacia adelante, ellos acariciaban sus cuerpos uno con el otro.
Su único temor era que el conductor del camión viera lo que estaban
haciendo por medio del espejo retrovisor. El vió a la pareja,
completamente conciente de lo que estaban haciendo, mientras que se
satisfacía con sus propias fantasías.
En su
imaginación, el conductor se sienta junto a la muchacha, con cuidado
retira su pañoleta y desabotonaba su blua. Ella cierra sus ojos y
presiona sus dedos en su brazo. La pañoleta, con lentitud, resbala del
asiento. Ambos logran el clímax, la muchacha en la fantasía del
conductor del autobús y el muchacho, por medio de la mano de su novia.
A final de cuentas, la pareja paga al chófer del camión cuatro libras
por los boletos y un quinto por su silencio.
Por
supuesto que Khalid fue incapaz de encontrar un distribuidos para su
film escandaloso, de 14 minutos de duración, e incluso los centros
culturales liberales de El Cairo se negaron a proyectar "La Quinta
Libra" sin ser censurada primero. Incluso aunque, o tal vez
precisamente porque el film no describe ninguna actividad sexual, este
excita la fantasía del espectador --una ofensa especialmente detestable
ante los ojos de los censores religiosos--.
La
Internet es un refugio para los deseos escondidos, incluso aunque
ofrezca sólo un alivio virtual. Google Trends, un servicio nuevo que
ofrece este motor de búsqueda, provee una forma de demostrar cuán difícil
es desterrar las ansias prohibidas de las cabezas de los musulmanes. Al
entrar en el término "sexo" en Google Trends, uno obtiene una
lista clasificada de ciudades, países e idiomas donde el término ha
sido utilizado con más frecuencia. Acorde con Google Trends, la búsqueda
paquistaní de "sexo" con mayor frecuencia, seguido de los
egipcios, Irán y Marruecos son los cuartos y quintos, Indonesia es el séptimo
y Arabia Saudita se ubica en el octavo lugar. La ciudad que más
consulta "sexo" es El Cairo. Cuando el término ingresado se
convierte en "sexo de muchachos" ["boy sex"] o
"sexo entre hombres y adulto" ["man boy sex"], (en
muchos casos los filtros de Internet consignan la palabra
"gay"), Paquistán, Irán, Arabia Saudita y Egipto son los
primeros cuatro países en la lista.
La
homosexualidad es más que sólo un tabú en el mundo islámico. De
hecho, es considerado un crímen, sancionado con prisión o incluso con
la pena de muerte.
Yusuf
al-Qaradawi, un imán que vive en Qatar y que tiene un show de televisión
en la televisora áraba Al Jazeera, considera a la homosexualidad como
un monstro especialmente decadente creado por Occidente. Es contra el
"orden divino", dice el académico ecolar, citando versos del
Corán que describen la homosexualidad como una práctica común en la
Arabia pre-islámica.
Los
homosexuales son referidos en Árabe como "Luti", o personas
de la ciudad de Lut, que es mencionada en el Corán y en la Biblia
y es descrita como que fue destruida por la cólera de Dios.
Las fuentes parecen apoyar con claridad esta noción.
Como
resultado, muy pocos musulmanes gay incluso intentan reconciliar su fe
con su orientación sexual. La mayoría, asegura George Assi, un vocero
de Helem, la única organización gay y lesbiana en el mundo árabe, se
encuentran desesperados por el hecho de que no pueden ser tan virtuosos
como su religión prescribe.
Helem,
una organización libanesa que ni es completamente legal ni está
prohibida, tiene su oficina en un distrito de negocios islámico en Beirut,
una ciudad que ofrece mayor libertad política y sexual que ningún otro
lugar en el mundo árabe. Pero incluso aquí, la organización se
enfrenta a protestas y a llamadas telefónicas amenazantes,
especialmente de los estados del Golfo. "Muchos hablan sobre
nosotros com si fuésemos personas enfermas que deben ser curadas o
abandonadas," afirma Assi.
Historias
" Escandalosas,
tristes"
A diferencia
de Líbano, Egipto es un lugar donde la libertad de opinión
siempre se encuentra en peligro. Los mundos una vez florecientes del
arte y la literatura son afectados en particular. Esto hace que sea
mucho más sorprendente que una obra de teatro pudiera producirse en el
escenario de El Cairo hablando exclusivamente sobre sexo. Incluso el título
de la obra, "Bussy" [Ocupado], es una provocación. Se parece
a la palabra inglesa "pussy" [coño, genital femenino,
N/Enkidu], pero también al término de argót egipcio que usan los
hombres para hacer decirle a una mujer que "ve aquí".
Y esta
es precisamente la intención que los directores deseaban para llamar la
atención -- la discriminación, la falta de respeto y la inmadurez
mental. "No teniamos ninguna intención de ser atrevidos o de
provocar a nadie. Nosotros sólo deseábamos decir la verdad," dice
el director Naas Chan. La función fue creada como una analogía de la
famosa obra de teatro de Nueva York, "Los Monólogos de la
Vagina". Cuando la producción de Estados Unidos fue llevada a
escena en la Universidad Estadounidense [American University] en El
Cairo, fue recibida con repugnancia, indignación y --aplauso
entusiasmado-.. Pero como tenía poco que ver con los problemas de las
mujeres egipcias, un grupo de estudiantes decidieron representar una
especie de "Monólogo Islámico de la Vagina" ["Islamic
Vagina Monologue"] con actores aficionados.
Se
preguntó a mujeres ordinarias que hablasen sobre amor y sexo. "Sus
historias fueron tan impactantes, tan conmovedoras, tristes y divertidas
que necesitaban no ser editadas," dijo Chan. Y así fue como "Bussy"
fue creada.
En una
escena, una muchacha, su voz ahogada por las lágrimas, habla sobre el día
en que su mamá la llevó al doctor, sin decirle que la iba a
circuncidar. "Cuando desperté sentí el dolor. Algo estaba perdido...
¡La piel que ellos habían robado me pertenecía!". Otra mujer
describe su experiencia con un Imán quien, cuando ella tenía 10 años
de edad, la forzó dentro de un clóset y la violó. "Cuando le
dije a mi madre sobre esto, ella dijo que lo estaba inventando."
"Yo
estaba sorprendido porque casi todas las historias que obtuvimos fueron
muy serias," dijo el director Chan. Las mujeres hablaron sobre sus
experiencias con abortos, violaciones, circuncisión femenina y absoluta
discriminación cotidiana. Cada una de las 50 historias que fueron
presentadas reflejan una parte de la realidad egipcia. Decir las
historias requería mucho valor, asegura Chan. El mero reconocimiento de
que la historia propia será representada frente a una audiencia rompe
con la tradición. El abuso sexual, subraya Chan, es considerado un
asunto familiar, y si se llega a saber fuera de la familia, ésta se
siente deshonrada y cree que la mujer ha sido privada de su valor.
Abir
encarna incluso otro arquetipo en la sociedad de moral árabe-islámica.
Ella tiene 32 años de edad, es pequeña, con la piel obscura y viste
una peluca cara, con cabello largo negro. Ella vive sola en un
departamento pequeño pero ordenado. Las imágenes de los ías de los
Faraónes cuelgan en las paredes cerca de lápices grandes, blancos
--souvenirs de un viaje a la Isla Rügen en Alemania--. Abir se sienta
en un sofá blanco de madera con tapiz rosado. Ella viste shorts y una
playera rosa. Un tatuaje del sol adorna la parte superior de su brazo
derecho y ella tiene un parche de nicotina en su brazo izquierdo.
Abir se
casó por primera vez cuando tenia 23 años de edad. Su madre había
muerto, su padre, postrado en cama, y ella había estado haciendo un
exigüo ingreso como criada. El matrimonio fue una pesadilla. Su esposo
la golpeaba, y en una ocasión su suegra recortßo su cabello negro
largo y lo colgó de la pared --como una advertencia-. Abir obtuvo un
divorcio y tomó un trabajo en un bar, donde ella conoció a extranjeros
adinerados.
Abir
muestra una serie de fotos en su mesa de café. Ellas muestran a dos
personas felices, nadando en el oceano, sentándose en un banco de un
parque, comprando en Alemania. Pero cuando el hombre en la fotograía,
un hombre alemán llamado Ingo, aún no deseaba casarse con ella luego
de tres años, Abir rompió la relación --por teléfono--.
"¿Por
qué debería desperdiciar mi vida?", dijo ella.
Ella
también tiene fotos de sí misma y Luis, un estadounidense, con quien
tuvo una relación por un año. Luis deseaba llevarla a casa a Estados
Unidos. "Un hombre maravilloso, él me consentía," dice ella.
Pero entonces ellos rompieron y Luis se fue sin ella. El se casó con
otra mujer yAbir estaba al lado de ella. Para el momento en que ella
recuperó sus sentidos, ella había perdido su trabajo como mesera y
decidió hacer lo que ella había hecho en el pasado. Ella vendió su
cuerpo.
"Los
egipcios pagan 200 libras (alrededor de €28 euros), y los sauditas
pagan 1,000 libras o incluso más," afirma Abir. "Los
extranjeros me pagan $200. Los condones son un requisito." Ella nos
muestra los resultados de su más reciente prueba de detección de VIH
como negativo. Sin el exámen de sangre, ella no había podido recibir
una visa alemana. Hoy ella tema estar sola, aseura la prostituta Abir.
Casi todos sus hermanos y hermanas están casados.
"La
policía te hace la vida difícil, algunas veces sin razón alguna.
Es suficiente para ellos ver una mujer no casada sentada sola
en un bar." Las condenas de prisión y las golpizas son lo
menos que se espera. Si una pareja es aprehendida en el acto, la mujer
es la que sufre.
Abir
desea casarse en cuanto sea posible. Ella dice que tiene otro
estadounidense. Ella desea llevarlo a la mezquita. Ella es una mujer
musulmana, ella sólo puede casarse con un hombres musulmán. Y ella
dice que el estadounidense va a convertirse pronto y aprenderá más
sobre su religión.
Cuando
esto suceda, ella dice, lo primero que ella va a
hacer es salir de Egipto.
Tranducido
del Alemán por Christopher Sultan ;
del inglés por Agustin Villalpando-Enkidu.