Calderón asume la presidencia de la República tras
los golpes y gritos
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 01/12/2006 (IPS) - Entre gritos de "espurio,
espurio...." y "sí se pudo, sí se pudo...", Felipe Calderón
prestó juramente como presidente de México este viernes en el Congreso,
donde poco antes legisladores del oficialismo y de la oposición
izquierdista se enfrentaron a golpes de puño.
Calderón, del conservador Partido Acción Nacional
(PAN), comenzó así un mandato de seis años que la izquierda tacha de
ilegítimo, aunque las autoridades y la mayoría de los consultados en las
encuestas le reconocen plena legalidad.
Tras una ceremonia de menos de cinco minutos en el parlamento, en compañía
de su antecesor y correligionario Vicente Fox, el flamante mandatario
ofreció un discurso ante simpatizantes e invitados especiales en el que
pidió a sus detractores poner fin a las controversias e iniciar una nueva
etapa para el país.
"Asumo la presidencia de la República con el mandato legítimo de
servir a la nación como jefe de Estado y jefe de gobierno. Sé de la
complejidad de las circunstancias en que estoy asumiendo, pero estoy
habituado a enfrentar y superar todos los obstáculos", dijo Calderón.
Llamó al diálogo "a todos lo que estén dispuestos" a ello y
prometió gobernar para todos, incluyendo a quienes no votaron por él.
Además, exhortó a sus adversarios a dejar de lado las diferencias, pues,
a su entender, los conflictos entre políticos "sólo dañan a la
gente".
Empero, el líder y ex candidato presidencial del izquierdista Partido de
la Revolución Democrática (PRD), Andrés López Obrador, advirtió,
también este viernes desde el Zócalo y ante unos 20.000 seguidores, que
no habrá diálogo con el "gobierno espurio" y "nada de
normalidad política mientras no haya democracia".
López Obrador encabezó una marcha por calles céntricas al finalizar el
mitin realizado en el principal paseo capitalino, que en realidad se llama
Plaza de la Constitución.
Este ex alcalde de la ciudad de México sostiene que en los comicios del 2
de julio se cometió un fraude en su contra. Según el conteo oficial,
quedó detrás de Calderón apenas por medio punto porcentual, con casi 15
millones de los 41,7 millones de votos emitidos.
Los legisladores de la izquierda y del PAN se mantuvieron desde el miércoles
atrincherados en la tribuna del parlamento, los primeros para impedir la
ceremonia de transmisión de mando y los segundos para garantizarla.
Finalmente, el acto pudo realizarse, aunque antes hubo empujones, golpes y
los legisladores apilaron sillas y bloquearon puertas de ingreso a la sede
del Congreso legislativo, todo con la intención de defender sus
posiciones.
"La penosa e inédita transmisión del poder presidencial en el
parlamento --una ceremonia ordenada por la Constitución-- abrió un etapa
de gobierno que será muy difícil para Calderón, pero también para la
oposición y por ello para la política y la democracia", dijo a IPS
Miguel Morales, politólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México
La llamada toma de protesta del mandatario fue seguida de un homenaje que
recibió en el Auditorio Nacional, un recinto construido para
presentaciones artísticas. Allí presentó a su gabinete y emitió su
primer discurso como presidente. Luego pasó revista a las Fuerzas
Armadas.
Calderón demandó desde el Auditorio a sus opositores concertar reformas
institucionales en diferentes áreas y anunció sus primeros actos de
gobierno, que apuntarán a luchar contra la inseguridad y a mejorar y
ampliar los programas sociales.
"Convoco a todos sin distingos a un construir un México libre,
puesto de pie y solucionando sus problemas", expresó.
"Hoy acepto el compromiso de ser presidente sin importar las
diferencias de partido, nivel de ingreso, posición social o lugar donde
viven. Hoy concluye un largo camino e inicia otro", añadió.
En los actos estuvieron presentes unos 100 invitados extranjeros, entre
ellos una decena de mandatarios y jefes de Estados.
Todo esto fue transmitido por las emisoras de televisión y las
radioemisoras en cadena oficial, cuyos conductores ni siquiera mencionaron
la concentración y la marcha que desplegaron los opositores de la
izquierda.
López Obrador, que el 20 de mayo se proclamo "presidente legítimo",
señaló que en el parlamento, donde sus correligionarios se liaron a
golpes tratando de impedir que el nuevo mandatario juramentara, "se
portaron a la altura de las circunstancias".
"Defendemos la democracia", por lo cual no reconocemos como
gobernante al "usurpador", reiteró.
El nuevo gobierno, igual que su antecesor, no tendrá mayoría propia en
el Congreso, por lo que requerirá negociar acuerdos para poder cumplir
muchos de sus propósitos.
El PAN es la primera fuerza parlamentaria, seguida del Frente Amplio
Progresista, integrado por el PRD de López Obrador y los pequeños
partidos del Trabajo y Convergencia, y la tercera bancada es la del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó sin
interrupciones entre 1929 y 2000.
Tener un gobierno dividido, como se conoce en ciencia política el hecho
de que el Poder Ejecutivo no tenga mayoría en el parlamento, es un
escenario que México apenas comenzó a experimentar en 1997, cuando el
PRI perdió por primera vez el control legislativo.
Por eso la negociación ahora es fundamental y es de esperarse que los
actores la alcancen de una manera racional, señaló el ex presidente del
estatal, pero independiente, Instituto Federal Electoral, José Woldenberg.
En el pasado, la pluralidad que ahora se manifiesta con conflictos y hasta
violencia, era impensable. En 1982, por ejemplo, Miguel de la Madrid
obtuvo la presidencia tras recibir cerca de 75 por ciento de los votos, la
mayoría absoluta del Poder Legislativo, 97 por ciento de las presidencias
municipales y el ciento por ciento de las gobernaciones estaduales.
"La pluralidad es una buena noticia luego de décadas de una
presidencia todopoderosa que mantenía subordinado al resto de poderes
constitucionales. El reto ahora es que esa fragmentación del poder no
lleve a la parálisis institucional", apuntó Woldenberg.
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