"Yo creo que la función de la autoridad no es la de ser inspectora de calzones ajenos"

 

Entrevista exclusiva con Federico Ruiz López

por © Guillermo Romero & Agustin Villalpando/Enkidu

Hombre de pelo cano, presencia recia, mirada firme y expresión suma, Felipe Ruiz López, pre-candidato del Partido Acción Nacional a Jefe Delegacional por Benito Juárez, en Ciudad de México. El abogado distinguido recibió a Enkidu en su despacho de la Colonia Del Valle, donde habló de historia, su experiencia laboral, docente, política, así como su afición al teatro. Humanista, Ruiz López acaba de publicar “Qué es lo propio de Acción Nacional”. Aquí están sus palabras:

Federico Ruiz López: Nací en Uruapan, Michoacán, en 1942. Soy el cuarto de 14 hijos que tuvo mi padre y mi madre. Mi padre, el Dr. Juan Ruiz Cornejo fue fundador del PAN; presidente del PAN en Uruapan durante muchos años. Tuve mis primeros estudios hasta la preparatoria con los Maristas, luego la universidad en la UNAM y también en la Iberoamericana. Soy egresado de la carrera de derecho, de filosofía –donde hice estudios hasta el doctorado- y de letras clásicas. He sido profesor de la preparatoria de la UNAM, del Franco Español; soy profesor fundador del sistema CCH bajo González Casanova. También imparto cursos de actualización en la UNAM sobre derecho. Tengo algunas cosas escritas y he desempeñado en el despacho de Diego Fernández de Cevallos y de Irán Escudero, en el de Abel Vicencio Tovar, en el Jurídico de Mexicana de Arquitectos, asociado también al despacho de Aviña y Asociados. He sido asesor del Procurador General de la República, Fernando Antonio Lozano Gracia. También fui asesor de Ramón Martín Huerta, QEPD. He sido diputado federal dos veces, una vez en la Legislatura XLIX, por el Distrito XVIII, Tacuba, luego fui Presidente Municipal de Uruapan, Michoacán, y después fui elegido Diputado a la LIV Legislatura por el Distrito XXXVI del Distrito Federal. Me dedico a la asesoría e imparto clases. Soy casado y padre de cuatro hijos.

Guillermo Romero: ¿Cuál fue su experiencia como Presidente Municipal de Uruapan?

Federico Ruiz López: El periodo fue de 1983 a 1986. El dato fundamental es que, los cuatro períodos de presidentes municipales, antes de mi, ninguno terminó; en ese tiempo hubieron alrededor de 10 presidentes municipales. Lo primero que hice fue dar respetabilidad a la función de la Presidencia Municipal. Lo segundo, dar seguridad pública, evitando, por ejemplo, que la gente anduviera armada en las calles. Evitamos invasiones, apoyamos a varios municipios aledaños, mejoramos la atención a la gente, hicimos que el Cabildo funcionara, sus miembros podían indagar incluso mis cuentas personales. No hubo una sola autorización de fraccionamientos o de obras que atentaran contra la ecología y sorteamos con tranquilidad la situación. Sigo siendo bien tratado en Uruapan y puede hablarse de que yo me empobrecí en el servicio público, lo cual para mí es un honor. En un país de ladrones, es un honor haber rendido honor a la elección que hicieron en mi persona y lo hice con mucho gusto.

La labor municipal es la labor más directa, más inmediata. Es la continuación de la propia casa. Por eso es tan importante el trabajo en una Delegación Política, que es lo más semejante a un municipio.

Guillermo Romero: ¿Por qué quiere ser Jefe Delegacional?

Federico Ruiz López: Mi decisión deriva de la petición que me hicieron muchos jóvenes, gentes del partido y de otros partidos para que contendiera, pensando que pueda ser yo un aporte en la solución de los problemas de la Delegación. Me decidí a entrarle, he hecho acopio de personas, tenemos un plan, creemos poder ganar la elección y tener un buen gobierno.

Nuestro esquema es que debe haber una administración transparente, un señalamiento claro de la inoperancia de parte del gobierno central, que invade y asume funciones que debería tener la Delegación. Yo diría que la fuente de los males es el Gobierno del Distrito Federal, que viene a ser la obsolescencia como un dinosaurio que pervive en pleno siglo XXI.

En la Ciudad de México, los municipios se suprimieron en 1928, con Obregón. Entonces los Gobernadores y luego los Jefes de Gobierno vinieron a ser los virreyes del Presidente imperial y las Delegaciones pasaron a formarse, cancelando el municipio libre como si fueran mozos de estribo del gobernador o del jefe de gobierno en turno.

Se ha logrado la elección directa del Jefe de Gobierno y de los Jefes Delegacionales. Sin embargo, los Jefes de Gobierno del Distrito Federal siguen decidiendo presupuestos, seguridad, vialidad, urbanismo y obviamente la situación de los delegados es de cabeza disminuida. Incluso la Corte ha fallado diciendo que las Delegaciones no son organismos subordinados a la jefatura de gobierno, sino que son autónomos, porque tienen la semejanza mayor, acorde con el 115 [Artículo constitucional, N/Enkidu], con el Municipio Libre, que tiene que estar gobernada por ayuntamientos de elección popular directa.

Mientras lleguemos a esto, vamos a hacer en la Delegación la defensa de los ciudadanos. Urge que los delegados se constituyan en gestores auténticos de la seguridad de la propia Delegación. Que tengan monitoreado, al menos, el ejercicio de la policía, así como un monitoreo de la atención de las víctimas del delito, a fin de lograr un mapa que pueda facilitar la vigilancia, incluso satelital, para lograr una fiscalización preventiva del delito y exigir vía controversia constitucional, que la propia Delegación tenga el mando. El problema es, en el Distrito Federal, que la Secretaría de Seguridad Pública es la primera criminógena dentro de la Ciudad. Entonces, ¿cómo vamos a resolver el problema con este monstruo con todos los poderes, por lo menos de bloqueo a las acciones delictivas?

Con la atención directa de las víctimas del delito se puede estructurar, a través de la jefatura delegacional, que la denuncia no tome 12 a 15 horas para ser atendida y recibida, como sucede actualmente. La idea es que la Delegación asuma la defensa, presente la denuncia a nombre de la víctima, y proporcione atención y apoyo a las víctimas del delito, por medio de psicólogos y médicos.

En materia de vialidad, tenemos urbanistas que pueden resolver el problema, proponiendo cambios en la Delegación. Si el gobierno del Distrito Federal no lo acepta lo que proponemos, tendremos que meter una controversia constitucional conforme al 115, porque esto tiene que estar al mando de la jefatura delegacional. Lo mismo en cuestiones como tránsito y desarrollo urbano. Necesitamos establecer como norma que cada departamento habitacional tenga, por lo menos dos estacionamientos y se debe aplicar una norma que exija el uso de calentadores solares y no el consumo de gas, como sucede actualmente.

Esta Delegación, con una población de poco menos de medio millón de habitantes, tiene 2.5 millones de visitantes diarios. Se puede encontrar solución por medio del programa de Mario Molina para abatir la contaminación del Banco Mundial y establecer estacionamientos subsidiados, que cuesten 3 o 4 pesos. Además, la gente que viene a Benito Juárez debería poder utilizar el transporte público.

A medida que multiplicamos la eficiencia del servicio público y abatimos el uso de carros, podemos hablar también de resolver el problema vial, pues la gente acaba desesperada y neurótica. También se debe modificar el criterio de 60 metros cuadrados por vivienda, porque la gente acaba loca en esas condiciones de estrechez. Es indigno para la condición humana eso.

Cuando se habla de problemas ecológicos se piensa a nivel nacional, o regional, o del Distrito Federal, pero no se piensa en términos de las delegaciones. Es absurdo, por ejemplo, que no se imponga la utilización de aguas grises ni la separación de aguas grises y de aguas negras para ir resolviendo los problemas que se nos vienen enfrente. Para esto es necesaria una normatividad para las delegaciones, proveniente de la Asamblea de Representantes y el gobierno del Distrito Federal. La idea es, por ejemplo, que en las casas, las aguas grises sean reutilizadas en los tanques de los escusados y que las propias aguas grises sean procesadas para su uso en parques y jardines. En cuanto a la basura, debe haber separación, uso de composta, así como la multiplicación de la atención en los sitios públicos. Esto no puede aplicarse si no hay una colaboración con la gente.

Sobre las cuestiones ambientales, mi visión es que el centralismo del Estado mexicano, que no le dio a los ayuntamientos una serie de facultades, ha sido el causante de la crisis del medio ambiente que sufre México. No hay una sola cuenca, por ejemplo, que no esté contaminada. Se dice que sería terrible establecer la jurisdicción municipal en el área de aguas, pero no se está hablando de establecer republiquitas; esa es una visión estúpida. De lo que se habla es que debe haber la parte federal, pero debe haber una concurrencia de jurisdicción municipal, que pueda velar por lo que está dañando directamente a los habitantes de un municipio. A título de que el área forestal es un área federal, en los municipios se ha arrasado con los bosques, pues no pueden hacer nada, lo mismo ocurre con zonas lacustres o de ríos.

Todo lo anterior violenta un principio de subsidiariedad y de solidaridad articulados.

Entiendo que debe atenderse todo el asunto de la vialidad a nivel ciudad, pero es idiota que estemos a merced de las indicaciones del Jefe de Gobierno respecto a si cambia o no, una calle de circulación. Hay proyectos de vueltas inglesas sobre las avenidas principales que tenemos en la Delegación que no están aprovechadas y que podrían resolver en mucho este problema. Es absurdo que no se pueda definir, a través de cada Delegación, la parte de la vialidad.

Se debe hablar de prioridades. Entre las necesidades que plantea la gente joven está el narcomenudeo. Es absurdo que la Delegación no pueda hacer nada a título de que ni tiene mando de policía, ni tiene jurisdicción porque es delito federal. La Delegación necesita asumir la defensa en este sentido y prevenir, al tiempo que asume con padres de familia, educandos y maestros, la denuncia articulada de los hechos delictivos en narcomenudeo y atacarlo mediante una formulación de denuncia de un bufete jurídico adecuado. Yo quiero ver si se formulara una denuncia sobre quince instancias que deben conocer el asunto y además si esto se hace público, quiero saber qué narcomenudeo podría subsistir.

Tenemos que tomar las riendas de la situación en las condiciones en que estamos. Una Delegación no es municipio libre. Entonces vamos a hacer lo posible porque se comporte como municipio y vamos a exigir que esto funcione, con lógica y con la participación de la gente.

Un punto toral de la Delegación bajo Pepe Espina y lo ha incrementado Fabdala: tenemos un albergue que está por el paradero de Mixcoac. Es un contribución importante, pero tenemos muchísima gente en situación de calle. Se trata de gente con un perfil distinto del resto de la República, pues hay profesionistas, abogados, médicos, ingenieros en estado de calle. Tenemos que multiplicar los albergues para gente en estado de necesidad estricta y que en esos albergues hayan condiciones óptimas, es decir, donde el Delegado pueda llegar a comer sin que le haga daño, donde cualquiera pueda llegar con dignidad, que tenga baños limpios, cambio de ropa de cama diario, lavadoras y atención adecuada. ¿Esto se puede hacer? Claro, porque estamos hablando de la contribución de todos, empresas y particulares.

Es absurdo que en esta Delegación, la más rica de la República, haya gente que se muere de hambre, en estado de abandono. ¿Cuánto es lo que se tira de comida en el corredor de restaurantes? ¿Cómo es que no se han podido articular comedores que presten atención a la gente que muere de hambre? La atención a los pobres debe ser prioritaria en cualquier gobierno que se precie de ser humanista.

Estamos hablando de un proyecto que promueva, también, la parte del desarrollo empresarial. Necesitamos el contacto de los empresarios, de las cámaras, con la Delegación, de manera que pueda otorgar información y servicio, por ejemplo sobre la necesidad de trabajar con la necesidad de trabajadores que tienen las empresas; así como establecer la conexión con los más de 500 centros de estudio que existen en Benito Juárez.

Tenemos que hablar también de la solución a los problemas legales. Para la atención a las víctimas del delito, vamos a tener necesidad de contar con un bufete jurídico importante en la Delegación, que establezca las controversias con el gobierno del Distrito Federal y con el gobierno federal para la participación, por ejemplo, del Ramo 33. Existe, además, una franja que va de Patriotismo a Periférico, de la zona de Viaducto a Tlalpan y hasta llegar a Churubusco, donde hay predios valiosos, habitados por 10 familias, bajo condiciones terribles, en casuchas, y eso no se puede legalizar porque les sale muy caro. La Delegación puede asumir esa carga y legalizar, hablando con el Presidente del Tribunal Superior de Justicia y destinar 6 a 8 meses a la legalización de predios.

El ambulantaje, que es el criterio de control PRD-PRI, se trata de usar el estado de necesidad de la gente hacia la ilegalidad y luego entran estos desgraciados como padrinos de la mafia. Esto debe desterrarse. Debe legalizarse el comercio y primero se debe legalizar el producto. No podemos evitar el contrabando, ni el tráfico de cosas robadas porque no entra en nuestra área [como Delegado, N/enkidu], pero sí puede entrar en nuestra área el contacto con los productores de nopales, para que exista una distribución más eficaz, o de aguacate congelado que puede venir de Uruapan, para comercializarse por los ambulantes. Tenemos que pensar en atacar la ilegalidad con la legalidad y el desorden con orden.

Estas ideas han surgido de expertos en seguridad, en derecho constitucional, en materia urbana. Es la suma de ideas y de mi experiencia en el plano de la administración pública, en el plano legislativo, en el plano legal, como profesor y como padre de familia. El plan está muy completo, no tengo ninguna duda al respecto. Tengo idea de la historia, tengo idea de la política y de la organización política y además tengo partido. Otra cosa, tengo convicción y cuando uno está convencido, eso se transmite. Mi propósito va en forma muy redonda, la idea es ganar la elección interna, luego la elección de julio y luego tomarme 20 o 30 días de relax, porque quiero convivir con uno de mis hijos que está próximo a casarse.

Yo no he hecho de la política un modo de enriquecimiento. Estoy convencido que es un altísimo honor. A mí me encanta. Mi actividad política es cíclica: entro, descanso un poquito, tomo reservas y otra vez le entro a la política, de la que nunca me aparto del todo, pues, por ejemplo, intervengo en iniciativas de ley. Me interesa mucho la bioética, el respeto a la vida, los derechos humanos, la globalidad, el asunto de cultura, entre otros.

A los jóvenes del partido les preparé algo sobre el teatro de Sófocles.

Mi idea es hacer de la política un humanismo de servicio y esa es la idea fundamental. Si me preguntan si se puede hacer una gran caridad con los pobres. Sí, sí se puede. En lo particular se puede hacer mucho, pero desde el gobierno se puede hacer lo que no se puede hacer en plan particular. Yo creo que la política es como un caleidoscopio, lo tarugo se nota más, lo abusado [aguzado, N/Enkidu] se nota más. Lo miserable se nota más, lo generoso se nota más. Por eso es interesante la política. Y yo creo que también lo tarugo se contagia y la inteligencia y las ganas de servir se contagian. Yo estoy en la línea del servicio. Estoy convencido de ello.

Lo que yo tengo que hacer, como Delegado, es saber que estoy para servir. Si uno piensa que llega al poder para recibir volutas de incienso y pétalos de rosa, está uno fregado. Uno está para servir y debe uno tener al menos la condición de escuchar. Las cosas se resuelven, en primer lugar, con el deseo de servir. Ahora bien, gente echa rayos y centellas porque no recibe el servicio que requiere. De repente el funcionario se pone sus moños y dice a mí no me dices. Estamos obligados a escuchar, pues la gente está harta. Uno, como funcionario, al menos debe oír, ya que nadie tiene la verdad absoluta.

Mi criterio es que uno debe estar dispuesto incluso a hincarse frente al prójimo, si el prójimo está caído. Lo que no estoy dispuesto nunca es a hincarme ante quien tenga poder. Me hinco frente a dos seres, frente a Dios y frente al que está caído, para ayudarle.

Debemos aplicar la ley, yo tengo un criterio: la parte de la aplicación de la ley tiene que hacerse considerando a los demás. La finalidad de la autoridad es gestar el bien común, en la aplicación de la ley con un criterio justo. Los latinos decían: “summus jus, summa injuria” [la mayor justicia es la mayor injusticia, N/Enkidu], “el exceso del derecho puede llevar al exceso de la injusticia”, constituir una verdadera iniquidad. Lo más importante es resolver los asuntos, si cancelamos la mala aplicación de la ley, para poder morder. Si aplicamos el criterio de que voy a ser transparente en lo que te digo y en lo que me dices; en que no vamos a andar por lo obscurito viendo por dónde. Yo no estoy dispuesto a perder la buena fama mía en tres años de gestión.

Si, por ejemplo en el caso de las construcciones, llamamos a los constructores y les leemos la cartilla, es muy sencillo, al que haya con una movida chueca ya sabe a lo que le tira. La primera cosa es que no voy a andar cubriendo nada. Sin temores, sin atropellamiento pero con ese criterio.

Guillermo Romero: Sobre la PAOT: ¿Estaría de acuerdo en que esta institución pudiese sancionar conforme a derecho y las leyes o sólo emitir recomendaciones?

Federico Ruiz López: Lo que pasa es que no hay conocimiento de la ley en cuestión ambiental. Sí hay sanciones, por ejemplo, para quien lesiona mediante el sonido la tranquilidad de los demás, y las sanciones van de la clausura a las multas. Lo que ocurre es que son de las cosas que no se han usado.

Yo no admito, de entrada, que podamos constituir un gobierno que se ponga bajo una posición subordinada a instancias que no sean las propias. La PAOT, la procuraduría de la defensa del trabajo, de la defensa del consumidor, tienen fines de convocatoria y arbitraje. Pasa lo mismo con los bancos. El problema es que en determinadas áreas sí se debe aceptar el arbitraje si está uno seguro de los sustentos.

Si la autorización en el caso de las construcciones, la da la Asamblea Legislativa y el gobierno del Distrito Federal, la autoridad competente puede estar autorizando con normas que están contra todo derecho. Entonces si a mí [como Delegado, N/enkidu] me toca acatar las leyes y si hay un punto que va mas allá del derecho positivo, como las controversias entre las propias leyes, qué objetivo tiene que yo sea parte del proceso si sólo tengo la posibilidad de inspección, sin la facultad de ordenar.

A lo que debiéramos llegar es a una integración de nuestro sistema judicial, tener una idea clara. No republiquitas de los municipios, ni que se repita orden y subordinaciones, pero sí debe haber municipio libre con todo lo que esto trae de carga histórica.

La parte del Derecho Ambiental es relativamente nueva en nuestra legislación, pero yo diría que es parte de la involución en la parte legal. Con los aztecas, por ejemplo, la gente que defecaba o se orinaba en el lago recibía la pena de muerte ¿Era una ley ecológica o no? ¿Y era ley penal o no? Cuando hablamos de la cuestión ecológica, al analizar las grandes ciudades de la antigüedad, hay un uso del agua de la lluvia extrema, como en Pompeya o el uso del aljibe.

Ahora tenemos una especie de barbarie en donde se olvidan normas esenciales. Todo el mundo se queja por toda la Ciudad de México, de la falta de civilización entre vecinos. El salvaje que trae el perro defecando en las calles, la gente que llega y se ensucia, y los niños se atascan en la porquería; además, cuando se seca y la respiramos, todos acabamos contaminados; quien llega y bloquea el piso del vecino, o le raya el auto; el uso indiscriminado del carro; el uso de mangueras para barrer la banqueta con agua; quien llega tocando el claxon a las cinco o seis de la mañana. Estoy hablando de datos reales de la barbarie en la que estamos.

Estamos hablando del asunto ecológico y el gobierno debiera imponer normas elementales. En cuanto a los estacionamientos en los entrepisos. yo diría que hubiese cuatro niveles para vivir y dos o tres pisos de estacionamiento. Esto resulta más benéfico que si construyen sin estacionamiento o con sólo uno por departamento.

Los criterios en cuanto a espacio no es por los pisos en sí mismos, que sean de 60 metros; llegar a habitaciones que parecen catafalco y nos conformamos con la normatividad dada así, eso está fuera de lugar. El ajuste a la ley, a una reglamentación obsoleta, cuando la ley es absurda o indefinida, se presta a la corruptela, al trinquete y todo el mundo acaba fregado. Aquí estamos frente a un problema de la ley, de atribuciones, de difusión adecuada de la ley. La gente no sabe que puede poner orden a un perro de gran corpulencia y que lo trae suelto y medio mata a la viejita que se espanta. Y no se puede poner orden porque la gente no sabe que hay una reglamentación que obliga a eso.

La Delegación debe hacer una labor de cultura. Pongamos el caso de unos ancianos, que sufren el taller en la calle desde las seis de la mañana, que tienen la calle llena de aceite, carros mal estacionados y bloqueando la salida. El reglamento dice que la gente tiene que llegar y denunciar y que tiene que dar sus datos. El inspector llega a verificar y lo primero que le dice al delincuente que está ahí, es que fue su vecina fulana la que le dijo y llegan y le arman desmadre a la viejita, por lo que llega un momento en que prefiere aguantarse y medio matarse. a estar aguantando la agresión directa que cuando los encuentre borrachos le van a estar mentando la madre [agrediendo verbalmente, N/Enkidu]. Tenemos que hablar sobre los asuntos de ecología y todos estos, con un criterio de representatividad de la delegación sobre la gente que necesita defensa.

Hay respuestas que pueden llegar en conjunto con el orden empresarial; sin embargo, tenemos que defender a la gente que no puede defenderse por sí misma en sus derechos. Si la gente va a tener que fletarse, pararse en la Delegación después de que la robaron o la violaron y además tiene que estar en la Delegación de las 7 de la mañana a la 1 de la tarde, a ver a qué hora la atienden. Lo que la gente necesita es servicio y para esto se requiere voluntad. ¿Que no hay fondos? Pues vamos a ver de dónde los obtenemos. Ese es el criterio de pelea que debe prevalecer.

No ignoro que hay cochupos de constructoras y que tranzan el permiso y que no cumplen, ¿por dónde lo resolvemos? Vamos leyéndole la cartilla y pisándole los callos, porque el Delegado sí puede, sólo se trata de saber cómo. Esto se puede hacer con un cuerpo jurídico, más allá de la Dirección Jurídica y de Gobierno, que no puede –bajo la estructura actual- multar y aplicar sanciones cuando no le beneficia en nada a la Delegación. Lo que hace falta son funciones preventivas.

En esta Delegación vamos a tener entre 50 y 60 mil habitantes nuevos, un 10% de la población de la demarcación. ¿Los vamos a ver feo porque se cambiaron o porque ya vinieron a vivir entre nosotros? ¿Porque son producto de la ilegalidad, son producto del adulterio, bastardos o qué? ¿No son mexicanos? El criterio no puede ser otro sino llegar e incorporarlos con nosotros, trabajar juntos y proyectar a futuro que las cosas mejoren, rescatando la Delegación y la función de la Delegación por la parte de la autonomía y del municipio libre y que tengamos facultades. Si no se puede vamos a echar pleito y que esto se difunda. Este es el criterio.

Lo que no se había visto nunca, es un gobierno de idiotas este del PRD, de imbéciles: menos del 50% del cobro del predial, menos del 40% el cobro de los derechos de agua, el Registro Público de la Propiedad, que se hacía en un día en tiempos de Hank González, ahora tarda de 12 a 18 meses. Me acaban de dar aviso de un embargo ocurrido hace dos años, que no se llevó a cabo. ¡El aviso me llega 24 meses después! No hay seguridad jurídica; segundos pisos que benefician a una minoría y nos parten a todos los demás; ordenamiento jurídico fuera de lugar; la inseguridad en manos de ellos; el asesinato en Tlahuac. Estamos bajo una condición de barbarie que estaríamos mejor sin este gobierno central que con él. Son los generadores del problema. Es una torpeza en el manejo. No le han aumentado un centímetro al metro. En la inseguridad, 3 fueron las muertas en los tiempos peores de Espinosa Villarreal, 9 en el peor año de Cuauhtémoc Cárdenas, cerca de 400 las muertas en el peor año de López Obrador. Esa es la desproporción.

El problema no es que los policías delegacionales muerden, el problema es la protección de trafico de armas, de trafico de drogas, de prostitución, de secuestros, de secuestros express que están desde el propio gobierno. Es la propia delincuencia articulada y defendiéndose a través de organizaciones delincuenciales o cuasi-delincuenciales. Se disputan el control de los tianguistas, que están en la ilegalidad, que lo mismo se roban la luz que comercian con cosas robadas, con piratería y contrabando. O sea, es la ilegalidad en la estructura del poder. A título de la necesidad la gente se dedica al crimen. Eso es la estructura PRD y PRI; si curiosamente vienen de la misma madre. Tenemos que pensar en otra situación, de legalidad y exigencia. Decía mi padre al enfrentarse a la dictadura, peor que esta, “no hay que apurarse, lo más que nos pueden hacer estos desgraciados es matarnos.”

Sí se pueden resolver y cambiar las cosas. Sólo hay que enfrentar Bejaranos y Padiernas y toda esta mafia de bribones y la demagogia y el exceso de recursos. ¿Por dónde los vamos a atacar? Austeridad, trabajo y razones.

Debemos convocar a la mayoría de los mexicanos que están en la línea nuestra, puesto que el PRD piensa que la mayoría de los mexicanos somos delincuentes; no es cierto eso. La mayor parte de los mexicanos queremos orden, queremos libertad y punto. Hay que renovar todo a partir de lo que podemos, que es la Delegación.

Cuando el PAN empezó, no había condiciones de ganar ninguna elección. La gente que veía a los del PAN metidos en las elecciones decía “pero si el gobierno lo controla todo”, “estos son idiotas o son cómplices”, “o son idiotas-cómplices”. Eso pensaban. ¿Ahora qué se piensa? Se piensa resolver las cosas por la vía electoral y democrática. Triunfó el principio de que tiene que resolverse esto por la vía democrática. La situación del país es caótica y de la fregada, a mí me toca hacer aquí una labor ejecutiva, con lo que tengo y sin quejas, viendo por dónde lo hacemos. Así de simple.

Estoy de acuerdo, hay desaliento general porque las cosas no resultan como uno se lo imagina, pero hay que rescatar la esperanza, el aliento. No hay vuelta. Hay que llegar a las partes con más necesidad. Yo tengo una ventaja, si me dice Usted no puede llegar al ambiente académico, es mi ambiente, de hecho estoy en contacto con ello; no puede entrar a las zonas proletarias, no tiene sentido lo que uno hace si no entra uno a las zonas más abandonadas.

No me falta disposición ni ánimo para hacer lo que corresponde. Se necesita un gobierno que verifique que cada medida se tome, banquetas, cortado de árboles, iluminación, pavimentación, parques y jardines, basura. Debemos tener una eficacia operativa puntual, programada. De manera que podamos tener dicha a la gente en qué momento se resolverán los problemas. Si hay control cibernético se puede dar un seguimiento puntual a las quejas de la gente, los servicios y los plazos para aplicar y cuál es la respuesta sobre el plazo señalado, y por qué ese plazo. Falta una estructura de la totalidad de la Delegación.

Guillermo Romero: Sobre cultura, parques y lugares recreativos

Federico Ruiz López: Hay una falta de aprovechamiento mayor, además de parques y jardines, tenemos casas de cultura, 21 y podrían ser 26; podemos multiplicar la cultura. Hace falta aprovecharlo más.

Guillermo Romero: ¿Habrá un programa de reforestación?

Federico Ruiz López: Antes que la reforestación, se necesita controlar las plagas y podar de manera técnica, pues he escuchado de gente que sabe que los cortes están mal hechos. Además, dejar la bronca burocrática de que se cortan las ramas y después a ver quién las recoge.

Guillermo Romero: Sobre auditorias de los funcionarios en el periodo anterior.

Federico Ruiz López: No es la función del Delegado nuevo, erigirse en juzgador del anterior. Hay una función del gobierno del Distrito Federal a través de una Contraloría y también funciona otra en la Asamblea de Representantes. La función del gobierno delegacional está fiscalizada a través de un contralor. Eso está mal, debiera ser un Cabildo el que lo vigile, pero eso es lo que opera, un Contralor. Si el Contralor es, además, del PRD, Usted dígame si lo van a tratar con benevolencia si encuentran cosas. No prejuzgo que tenga o no que examinarse, sólo que no es la función del Delegado nuevo indagar si las cosas se hicieron o no. Se reciben cuentas y sobre ello se empieza a trabajar. A mí me interesa que además del Contralor, haya un Contralor mío y un abogado que atienda la legitimidad de cada acción, de cada una. No me pongo en riesgo ante nada nunca, en mi propio manejo personal frente a nadie. Sobre mi gestión en Uruapan, tengo la totalidad del archivo en todo lo que hice, por partida triple, dejé el archivo en el Archivo Municipal, otra en la Cámara de Diputados y me quedé con otra.

Guillermo Romero: Si gente de la Diversidad Sexual buscara apoyo para conseguir y crear un centro cultural de música, teatro, cine, conferencia y cosas culturales. ¿Usted apoyaría esa iniciativa?

Federico Ruiz López: Yo creo que el asunto de la Diversidad Sexual no genera en un momento dado actividades específicas dentro de lo que es plural. Yo aquí hago el distingo, pues yo no creo que la autoridad debe entrar como sensora de la expresión en el arte o en la ciencia. Para mí es muy claro que la libertad de pensamiento es un derecho para todos. No puede hablarse de la libertad de expresión si no se habla de la libertad de pensamiento. Ambas dan base a la libertad en la ciencia, en el arte, en la religión. Es decir, hay una gente que quiere hacer una comunidad de puro hombre, estilo Monte Hatos, que haga lo que quiera. Yo creo que la función de la autoridad no es la de ser inspectora de calzones ajenos.

¿Esto quiere decir que no afecta la expresión frente a lo que hacen y ven los niños? Por eso hay una norma que habla de moral y buenas costumbres. ¿Es normal y común que un hombre y una mujer tengan trato sexual? Es lo normal y lo usual. ¿Es normal que la gente tenga necesidades fisiológicas? Pues sí. ¿Es normal y es moral que la gente haga expresiones de sexualidad en público? ¿Que la gente haga sus necesidades fisiológicas en público? Y estoy poniendo lo más alto y lo más bajo en la expresión humana. Yo creo que el amor entre un hombre y una mujer es una cosa sublime; sin embargo, es para darse en privado y no para darse en público. La ley puede normar eso, respecto a las buenas costumbres y la moral.

Ahora bien, si hay una lesbiana o hay un homosexual que quieren ir haciendo manifestaciones de su amor en público, yo creo que no es válido que lo hagan. La autoridad tiene que intervenir, pero no en razón de la orientación sexual, sino en razón del sentido de la vergüenza. Es un sentido que todo ser tiene, hasta los gatos se avergüenzan si los ven haciendo sus necesidades fisiológicas; hay seres humanos que prescinden de esto, yo he visto maestros y maestras defecando en la puerta de [la Secretaría de] Gobernación [Interior, N/Enkidu]. Los he visto. ¿Cómo es posible, los mentores de nuestros hijos? Habría que cancelarlos no porque sean maestros, sino porque como seres humanos no podemos permitir eso. Nuestra propia dignidad como personas nos exige respeto a nosotros mismos y a los demás, y el Estado tiene la obligación de intervenir ahí.

No se trata de entrar de examinador de calzones ajenos. Si a mí me dicen, es que va a haber un grupo de lesbianas que va a dedicarse a la danza y se le puede facilitar esto. Vuelvo al asunto, no está en el gobierno la facultad de distinguir si la danza es de homosexuales, de lesbianas, de heterosexuales, si son comunistas o son capitalistas, si son protestantes o católicos o si son prostitutas, eso sale sobrando.

El criterio tiene que ser el respeto a la intimidad de cada quien, el respeto a la libertad de cada quién y el respeto también de cada quien a los demás y a sí mismos. El ser humano no puede ser visto como un objeto sexual. Nuestra dignidad va más allá de eso. Y las actitudes patológicas de exhibición que las traten en el manicomio, no en la calle. A veces hay confusión en eso, yo no tengo ninguna. No soy represor, yo respeto profundamente a cada quien. Cada quien su vida.

 

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