|
Lula incluye a negros
en agenda externa e interna
Por Mario Osava
RÍO DE JANEIRO, 14/02/2006 (IPS) - El presidente Luiz Inácio Lula da
Silva regresó este lunes a Brasilia, después de cumplir su quinta gira
por África, mientras se intensifica la polémica por las cuotas para
negros e indígenas en las universidades públicas de Brasil.
El acercamiento al continente africano constituye una acción positiva
tanto en política externa como en la lucha contra la discriminación que
sufren los afrodescendientes en Brasil, reconoció a IPS Geraldo Rocha,
director del proyecto Camelia del Centro de Articulación de Poblaciones
Marginadas.
Lula "inauguró una nueva era en las relaciones de Brasil con África",
contribuyendo así a fortalecer la identidad brasileña en la que tiene
gran importancia la población negra, dijo. "Era más que necesario
restablecer esas relaciones antes despreciadas por los gobiernos brasileños",
opinó.
Lula estuvo en Argelia, Benín y Botswana entre el miércoles y el sábado
y participó en la Cumbre de la Gobernanza Progresista la noche de ese día
y el domingo en la capital de Sudáfrica. Ya había estado cuatro veces en
el continente desde el inicio de su gobierno, en enero de 2003. En total
visitó 17 países africanos.
Brasil no dejará de incluir a África en su mirada internacional, vaticinó
Lula en Gaborone, donde ofreció ayuda para combatir la epidemia del síndrome
de inmunodeficiencia adquirida (sida) que afecta a 30 por ciento de la
población de Botswana, de sólo 1,8 millones de habitantes.
En ese país, Lula habló de la "deuda" brasileña con los
africanos que ayudaron a reproducir en su país "una parte de los
seres humanos más alegres y bonitos de la Tierra". La danza, la
flexibilidad corporal y la belleza de los brasileños hacen parte de esa
deuda, señaló.
En Benín se evidenciaron más los lazos históricos y culturales. Lula
visitó el "Portal sin retorno", por donde salieron los esclavos
rumbo a América y por el que retornó una parte de ellos después del fin
de la esclavitud en Brasil, en 1888, y pudo encontrar algunos
descendientes de una de esas familias "retornadas", que adoptó
su mismo apellido, Silva.
En ese país, ex Dahomé, Lula también aprovechó para "cerrar el
cuerpo" en una ceremonia de vudú, una práctica que los esclavos
africanos llevaron también a Haití.
Argelia fue el primer punto de la gira y el único en el que había
intereses económicos. Esta visita tuvo gran importancia por la necesidad
de reducir el déficit comercial brasileño de casi 2.500 millones de dólares
en el intercambio bilateral, destacó Lula en su balance del viaje,
difundido en su programa semanal de radio este lunes.
Brasil tiene en Argelia su mayor proveedor externo de petróleo. Para
equilibrar el intercambio, el gobierno busca ampliar las exportaciones de
alimentos y bienes industriales, especialmente carnes.
Lula prometió, en sus planes de ayuda a los países muy pobres, desgravar
unilateralmente todas las importaciones desde las naciones africanas menos
adelantadas, además de aportarles tecnología agrícola y ayuda en salud,
especialmente en el combate al sida que mata a millones de africanos cada
año.
La política externa impulsada por Lula es "una de las cosas
interesantes de su gobierno, en la que él se mantuvo de izquierda",
al contrario de su conducción económica, evaluó Joel Rufino dos Santos,
historiador y escritor negro que dirigió una importante institución de
valorización de la cultura africana en Brasil.
Su insistencia en visitar países africanos guarda coherencia con las
acciones afirmativas de su gobierno en favor de la población negra
brasileña, señaló Dos Santos a IPS. Entre esas iniciativas están la
creación de una Secretaría de Promoción de la Igualdad Racial, con
rango de ministerio, y la incorporación de la materia Historia y Cultura
Afrobrasileña en la enseñanza básica a partir de 2003.
La aplicación de esa disposición enfrenta dificultades por falta de
profesores con formación en esa asignatura, reconoció Rocha. Promover
cursos para docentes y publicar libros y material didáctico sobre
historia y cultura africanas y afrobrasileñas son parte de los objetivos
de su proyecto Camelia.
Otra medida estimulada por el gobierno de Lula, la adopción de cuotas
para estudiantes afrodescendientes, soporta una dura polémica. Comisiones
de la Cámara de Diputados aprobaron una legislación según la cual la
mitad del cupo de las universidades estatales deberán destinarse a
alumnos que cumplieron los tres años de enseñanza secundaria en escuelas
públicas.
Ello busca favorecer a los estudiantes pobres obligados a asistir a la red
pública de enseñanza, menos calificada que la de escuelas privadas que
ofrecen gran ventaja a los hijos de las clases media y rica en la disputa
por las plazas en las mejores universidades, que son estatales.
Dentro de la mitad del cupo destinado a los alumnos provenientes de la
enseñanza pública, una cuota será exclusiva para afrodescendientes e
indígenas, fijada de acuerdo a la proporción de esas minorías en cada
uno de los 26 estados de este país de más de 184 millones de habitantes,
según el proyecto que provocó intensa polémica.
El gobierno de Lula "está en el camino cierto", pese a esas
dificultades e insuficiencias, buscando superar la discriminación histórica
de los negros determinante de la gran desigualdad social y económica en
el país, sostuvo Rocha.
Las giras africanas contribuyen a esa lucha al "dar visibilidad y
relevancia a esta temática", concluyó. (FIN/2006)
|