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Lula recupera
popularidad
Por Mario Osava
RÍO DE JANEIRO, 14/02/2006 (IPS) - La reelección del presidente
brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, sumergida durante ocho meses en la
incertidumbre por los escándalos de corrupción del oficialismo, se
reavivó con las últimas encuestas que apuntan una recuperación de la
popularidad del gobierno.
Lula volvió a los índices de aprobación anteriores al escándalo que
estalló a fines de mayo, indica la encuesta divulgada este martes por la
Confederación Nacional del Transporte y el Instituto Sensus, que acompañan
regularmente los grados de satisfacción de la población con el gobierno
y la vida del país.
La aprobación del desempeño personal del presidente ascendió a 53,3 por
ciento de los entrevistados entre el 6 y el 9 de febrero en todo el país.
En la encuesta anterior, de noviembre, el índice fue de 46,7 por ciento.
Su gobierno obtuvo una evaluación "positiva" de 37,5 por ciento,
contra 31,1 por ciento en noviembre, mientras la "negativa" bajó
de 29 a 21,4 por ciento.
En consecuencia, Lula vuelve a liderar con holgura la disputa en las
intenciones de voto para los comicios presidenciales de este año. Su más
fuerte oponente, el alcalde de Sao Paulo, José Serra, que le ganaba por
41,5 a 37,6 por ciento de los votos según la encuesta anterior, ahora
pierde por una desventaja de diez puntos porcentuales, 37,6 a 47,6 por
ciento.
Los resultados "traducen la recuperación de Lula en los últimos dos
meses, ya que en todo el año pasado, hasta noviembre, se vio declinar su
popularidad", señaló a IPS Marcos Figueiredo, profesor de posgrado
en ciencia política del Instituto Universitario de Investigación de Río
de Janeiro.
"No se puede asegurar que esta tendencia se mantendrá de forma
sostenida", es posible que refleje solo una coyuntura favorable en la
que no aparecieron nuevas denuncias de corrupción, y además Lula obtuvo
"fuerte presencia en el noticiero, divulgando los buenos resultados
en economía y políticas sociales", evaluó.
La encuesta, hecha por el Instituto Sensus para la organización
empresarial de transportes, apunta un dato que favorece al gobierno.
"La solución de problemas sociales" es el primer "criterio
de voto" para una mayoría de 31,8 por ciento de los entrevistados,
superando la "moralidad pública" que obtuvo 30,1 por ciento de
las respuestas.
Hace siete meses, cuando estaba en auge la crisis de corrupción
involucrando a dirigentes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT)
y a sus aliados, la moralidad ocupaba el primer lugar, con 32,2 por ciento,
seis puntos por encima de las cuestiones sociales.
En el área social, Lula y su gobierno tienen muchas realizaciones que
presentar, reconoció Figueiredo. Además de la "beca-familia",
una ayuda financiera a 8,7 millones de familias que oscila entre 15 y 95
reales (6,80 y 43,20 dólares) según la cantidad de hijos en edad escolar,
la administración creó o amplió varios programas que benefician a las
poblaciones más pobres.
El "crédito consignado", de préstamos para jubilados o
asalariados a bajos intereses y amortización gradual en cuotas mensuales,
elevó el consumo de millones de familias de bajos ingresos, destacó
Figueiredo.
Además se está favoreciendo el acceso de estudiantes pobres a la
universidad, con un sistema de becas y crédito, y el parlamento debe
aprobar pronto un sistema de cuotas para los sectores pobres, negros e indígenas
en la enseñanza superior pública.
En el área económica, se crean empleos formales de bajos sueldos y el
gobierno está concediendo aumentos importantes al salario mínimo, que en
mayo se elevará a 350 reales (159 dólares), con un aumento real de más
de diez por ciento, que tendrá un impacto positivo para 14 millones de
jubilados y varios millones de trabajadores, como las empleadas domésticas.
"Lula nunca dejó de ser un fuerte candidato para las elecciones
presidenciales de octubre", incluso durante la crisis del semestre
pasado, evaluó Figueiredo. Pero su recuperación actual sorprende a
muchos que esperaban un desgaste irreversible ante las denuncias
investigadas por el Congreso legislativo, la fiscalía y la Policía
Federal sobre sobornos del PT a parlamentarios aliados para asegurar su
apoyo.
Ahora las dificultades para definir candidatos presidenciales pasa a la
oposición, observó el analista. La popularidad de Lula afecta
principalmente a los socialdemócratas, que aparecían como los
principales beneficiados del escándalo.
Un triunfo menos probable en octubre puede agravar la división del
Partido de la Socialdemocracia entre las candidaturas de Serra y del
actual gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin.
En la encuesta divulgada este martes, el gobernador marca un abrumador
retroceso frente a Lula, de 17,4 a 42,2 por ciento. Serra está en mejor
posición, pero le será difícil renunciar a dos años y medio más de
alcaldía por una incierta disputa electoral y el riesgo de repetir su
derrota de 2002 ante el mismo postulante, el ex obrero metalúrgico que
ahora es presidente.
La encuesta apunta una mejor evaluación popular del gobierno en la gestión
económica y en varios rubros sociales, como la salud, la educación, el
combate a la pobreza y a la violencia. (FIN/2006)
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