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De utopías y
contradicciones
Por Daniela Estrada
SANTIAGO, 15/02/2006 (IPS) - Once artistas emergentes de entre 25 y 35
años exploran lúdicamente problemas de la sociedad y revelan un Chile
lleno de contradicciones en la quinta Bienal de Artes Visuales del Museo
Nacional de Bellas Artes, que se extenderá hasta el 12 de marzo en la
capital chilena.

Al interior del Museo Nacional de Bellas Artes, ubicado en pleno centro de
Santiago, no pasa desapercibida la enorme rampa de ciclismo acrobático,
fabricada con madera y pintada de colores, que ocupa gran parte del salón
principal, rodeado de obras clásicas.
Esta "escultura de uso público", como la llama su autor, el
artista chileno Nicolás Grum, de 28 años, está disponible todos los días
para que cualquier amante de esta disciplina entre al museo y disfrute de
las volteretas en el aire.
"El gran salto" es una de las 11 obras de "Utopías de
Bolsillo", como se titula la quinta versión de la Bienal de Artes
Visuales del principal recinto artístico del país, curada por el teórico
Alberto Madrid, quien trató de instalar en el museo una reflexión sobre
el país y el rol del arte en el contexto actual.
"La bienal es un programa que viene implementado el museo desde hace
10 años para revisar el estado actual del arte chileno", comentó a
IPS Madrid, académico e investigador de la Universidad de Playa Ancha y
doctor en Filología de la Universidad Complutense.
Precisamente, uno de los aspectos más destacados por los autores
convocados es la curaduría de Madrid, quien no impuso un punto de vista
ni seleccionó a los artistas para comprobar una teoría determinada, sino
que privilegió el diálogo colectivo.
La exposición inaugurada en enero incluye pinturas, dibujos, fotografías,
instalaciones, objetos, reproducciones digitales, abarcando todo el
espectro de las artes visuales.
Madrid comenta que las elecciones presidenciales efectuadas en Chile,
donde resultó ganadora la médica socialista Michelle Bachelet, incidió
de alguna forma en el nombre de la bienal, ya que durante procesos de este
tipo "reaparecen proyectos de carácter utópico".
Pero para los artistas que presentan sus trabajos en la bienal se trata de
"pequeñas utopías, a escala, transportables, autogestionables",
dice el curador, "ya que les ha tocado vivir un tiempo muy empírico
y pragmático".
"La relación entre arte y política hoy no se entiende
ilustrativamente como en los años 60, sino más bien como parodia, ironía,
guiño. En esa época, el arte acompañaba a la política, hoy en cambio
estamos ante la presencia de imaginarios fragmentados, segmentos de
problemas", explica Madrid.
A pesar de que la mayoría de los autores nacieron durante la dictadura de
Augusto Pinochet (1973-1990), su producción artística está centrada en
la transición democrática y en los cambios políticos, económicos,
sociales y culturales que ha vivido el país en los últimos 15 años.
Según Madrid, los artistas "muestran un país que está tratando de
superar sus contradicciones vitales, ya que por un lado se proyecta
exitoso al exterior, a través de sus exportaciones y sus avances en
infraestructura, pero que, sin embargo, sigue manteniendo profundas
desigualdades en su interior".
Una de las obras que causó mayor impacto entre los asistentes a la bienal
y los medios de comunicación fue "Exposiciones Transitorias",
un diorama (vitrina museográfica) que fue habitado durante tres semanas
por una pareja de indigentes al exterior del Museo de Bellas Artes.
A pedido de Máximo Corbalán, de 31 años, la pareja se instaló en una
especie de choza provista de colchones y frazadas, con el Desierto de
Atacama pintado de fondo, aceptando ser grabados por una cámara que
reproducía sus movimientos al interior del museo.
Luego de tres semanas, Corbalán consideró que se había cumplido el
proyecto y retiró el diorama con los indigentes, aunque en el museo se
siguen proyectando las grabaciones de pareja y de las personas que se
detuvieron a observar la instalación.
Corbalán comentó a IPS que hace cinco años viene trabajando en torno a
la figura de los dispositivos de vigilancia, planteando esta obra como un
"experimento social", la cual dejó en evidencia la nociva
actitud que asume la televisión frente a cualquier hecho.
La masiva cobertura televisiva que tuvo la obra, que incluyó debates
morales acerca de la utilización de personas en estado de indigencia, sólo
reafirma la "ignorancia" de este medio de comunicación y su
capacidad de hacer objeto de consumo cualquier cosa, desde una guerra
hasta un reality show, sostuvo.
Al curador de la muestra le interesaba especialmente que los artistas
seleccionados tomaran en cuenta durante su proceso de creación las
características del lugar que albergaría sus obras, que en este caso se
trata de un espacio que almacena objetos de distintas épocas y
procedencias.
De igual forma, Madrid destaca que la muestra ha dejado en evidencia que
el sistema de arte chileno se ha profesionalizado enormemente, ya que la
mayoría de los expositores tiene estudios universitarios, ha cursado
postgrados y ha participado en al menos dos bienales en el extranjero.
"La mayoría de los artistas convocados para esta bienal generamos
nuestros propios contactos con espacios, galeristas y curadores,
producimos y gestionamos nuestras exposiciones, hemos contado con apoyo
estatal y hemos salido con nuestros trabajos fuera de Santiago y del país",
señaló a IPS Javiera Torres.
"Eso hace que compartamos la idea del artista como un trabajador más,
que entendamos que la escena chilena está todavía a años luz de
instalarse cerca del centro y ser relevante en el circuito internacional y
que por lo tanto nos manejemos distantes del modelo de
artista-divo-acongojado", añadió la autora de 31 años.
Torres presenta la obra "Siempre digno, nunca doblegado", que
consta de cinco fotografías de carácter bélico, donde aparecen soldados
y explosiones de bombas, las cuales incluyen frases utilizadas por
distintos ejércitos en sus campañas de reclutamiento.
Estas son "Siempre digno, nunca doblegado", de Perú, "Un
ejército en acción", de Argentina, "Formación Profesional",
de Chile y "Be the Best" (sé el mejor), de Gran Bretaña,
mientras que "Politically Incorrect" (políticamente incorrecto)
es la frase que ilustra la fotografía donde aparece la autora en brazos
de cuatro jóvenes militares británicos recién llegados de Iraq.
"En el fondo se trata de preguntarse qué es lo que pasa cuando
presentas algo de una manera atractiva y deliciosa, mezclas placer con
violencia, ficción con realidad, potencialidad y deseo. La publicidad es
muy seductora y yo opino que al arte a veces le hace mucha falta eso",
dijo a IPS Torres.
La activa participación del público es otra de las apuestas de la bienal,
por eso Rodrigo Vergara, de 32 años, ambientó uno de los salones del
museo como un verdadero centro de votaciones, donde los asistentes tienen
la oportunidad de elegir las mejores y peores obras de la muestra,
ironizando de esta manera sobre la importancia de los instrumentos de
medición de audiencias.
"La bienal no sólo presenta obras contemplativas, sino que también
propone interacción con el espectador. Esto habla de una generación que
está más preocupada de las situaciones reales y no solamente de la ficción",
planteó Corbalán.
Otros artistas convocados son Rodrigo Canala, Camilo Yánez, Yenniferth
Becerra, Juan Pablo Díaz, Rodrigo Galecio, José Pablo Díaz y Carla
Bobadilla. (FIN/2006)
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