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'Teddy', el oso gay de la Berlinale, cumple 20 años
BERLÍN, 17/02/2006 (AFP) - Lo que comenzó con un muñeco de peluche
dado discretamente a gente entonces desconocida como Pedro Almodóvar se
ha convertido en una de las recompensas más esperadas de la Berlinale:
'Teddy', el trofeo para películas de temática gay, cumple este año 20
ediciones.
Este viernes, en la víspera de la ceremonia donde serán concedidos
los 'verdaderos' Osos, otro jurado distribuirá sus propias estatuillas en
forma de oso sonriente que recompensan a las películas del Festival de
Cine de Berlín que, en cualquier categoría, se interesan por
homosexuales y lesbianas.
Entre los favoritos está este año en la selección oficial una
película dedicada al escritor estadounidense Truman Capote y 'Estrellas
de la Línea', sobre prostitutas guatemaltecas que forman un equipo de
fútbol. También sobre fútbol va otra de las favoritas, 'Eleven men
out', sobre la homosexualidad de un jugador islandés.
Con premios modestos, los Teddy -estatuillas en bronce diseñadas por
el dibujante de cómic Ralf König- han distinguido obras de Derek Jarman,
François Ozon o Gus van Sant, sirviendo de trampolín en sus carreras.
Estos trofeos, testigos de los avances de la comunidad gay en todo el
mundo, no habrían llegado a ver la luz sin un pequeño equipo apasionado
de cinéfilos frente a los que destaca Manfred Salzberger, fundador de los
galardones, muerto de Sida en 1994.
Wieland Speck, director de Panorama, sección de arte y ensayo de la
Berlinale, recogió el testigo y el éxito de los Teddy, que no tienen
equivalente en otros grandes festivales de cine como Cannes y Venecia, lo
explica por el gran liberalismo berlinés, con un público urbano que
demanda estas películas sin ser exclusivamente homosexual.
Este año, el vigésimo aniversario obliga a hacer las cosas a lo
grande, con una ceremonia de clausura y una velada en un templo de la
noche berlinesa abierto para la ocasión, el E-Werk, una antigua central
eléctrica en pleno centro de la capital.
Las estatuillas serán entregadas bajo la mirada del director de la
Berlinale, Dieter Kosslick, y del alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, que
declaró públicamente que era homosexual.
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