| Pakistán: Hijras atrapad@s en una tierra de nadie
entre dos géneros
[Hijras caught in no man's land between two genders]

Hijras en Paquistán, Foto © Dennis
Drenner
Lahore, 12 de abril (IRIN/Traducción al castellano de © Enkidu):
Mirándo su reflejo en la ventana de una tienda, Azra peina cuidadosamente
su cabello obscuro, algo fibroso. Luego lo sacude esquivamente por sobre
su espalda, ajusta su bufanda roja, llamada "duppatta", y se
acerca a dos mujeres que están de compras en la ciudad de Lahore, al
oeste de Pakistán. En respuesta a sus solicitudes agudas, y a los
comentarios picantes sobre la forma en que se ve, las mujeres le dan
algunas monedas - y Azra se aleja balanceándose, sus caderas se menean al
tiempo que ella se mueve hacia el pavimento.
Azra nació como Azam, en un pueblo cercano a la ciudad. Sus padres,
quienes ya tenían dos hijas, estuvieron encantados por el nacimiento de
su primer hijo y distribuyeron dulces por el pueblo para marcar la
ocasión.
Pero, Azra dice, en conversación con IRIN, con traducción al
castellano de © Enkidu, "Casi desde el comienzo, yo sabían que era
diferente. Tenía ganas de usar los vestidos brillantes que mis hermanas
llevaban, y de jugar con sus muñecas - pero fui golpeada por mi padre
cada vez que me atrapó poniéndome un duppatta brillante alrededor de mi
cabeza, o al tratar de usar los zapatos de mis hermanas."
Cuando tenía 15 años, Azam se escapó y sus padres parecían
aliviados por verlo irse, al igual que sus dos hermanos menores, ambos
"niños reales" ['real boys'], de acuerdo con Azam. Azam fue
descubierto en las calles de Lahore por otr@s hijras (travestidos o
hermafroditas), y llevado a casa por ellos en el área Mozang de la
ciudad, donde las seis "hijas" vivían bajo la orientación de
su "ama" ['mistress'], un@ hijra mayor de edad quién preside la
familia inusual [unusual household] con mano de hierro.
L@s hijras, o personas transgénero, como son a veces conocidas, ocupan
una posición inusual dentro de la sociedad sudasiática. Han sido una
parte arraigada de la cultura en Pakistán e India, con las primeras
referencias de su existencia en textos hindúes antiguos que datan del
1000 AC.
Pero entonces, tal como sucede ahora, l@s hijras son considerad@s
parias sociales, existiendo en un territorio extraño, una tierra de nadie.
Son, sin embargo, aceptad@s de mala gana - aunque a menudo son objeto de
risa, desprecio o incluso de miedo.
Tahir Khilji, Director de Vision Pakistán, una organización social
que aspira a educar a trabajadores sexuales hombres - incluyendo
travestidos - acerca del SIDA y las otras enfermedades de transmisión
sexual así como a rehabilitar a trabajadores sexuales, ha estado
trabajando con la comunidad hijra durante varios años.
La suya es la primera organización que trata el asunto de los
trabajadores sexuales, usando al VIH/SIDA como la ruta de acercamiento.
Khilji y su hermana, Naheed Khilji, ha descrito a l@s hijras como
"personas inocentes" ["innocent people"], quienes han
sido rechazados por la sociedad y son sumamente vulnerables a la
explotación. Señalan que incluso las familias de l@s hijras se niegan a
aceptarlos.
Existen muchos mitos sobre l@s hijras en la tradición local. "Fue
gracias a las oraciones de un@ hijra [hijra's prayers] que fui bendecida
con niños. Estaba sin hijos durante ocho años después de mi matrimonio
porque otr@ hijra había puesto una maldición sobre mí", afirmó
Habiba Bibi, de 40 años de edad, a IRIN. Muchas personas corrientes creen
en l@s hijras tienen poderes misteriosos para maldecir o bendecir a las
personas, y que es importante no enfadar a un hijra para evitar su
maldición.
Esta es una de las razones por las cuales l@s hijras son
tradicionalmente invitad@s a cantar y bailar [perform] en eventos como
bodas o el parto de un niño hombre. En algunos casos se reunen fuera de
las casas donde tales ceremonias están teniendo lugar, sabiedo que serán
llamad@s y bañadas [showered] con dinero y obsequios para evitar la mala
suerte, mientras que en otros casos son invitad@s a bailar por quienes son
los anfitriones de estas ceremonias.
L@s hijras, al menos 10,000 de quienes operan [operate] en Lahore,
están agrupad@s en varias partes de la ciudad. Un punto es Heera Mandi
[Mercado Diamante - Diamond Market], área de luces rojas de la ciudad,
donde han vivido por siglos. Algun@s de quienes todavía tienen su base
ahí claman que son descendientes de los eunucos, quienes servían como
criados en los tribunales de los gobernantes Mughul de India, hace varios
cientos de años. Otros viven en Samnabad, Mozang y otras áreas
esparcidas a través de la ciudad, casi siempre bajo un "gurú"
mayor, o ama, quien está a cargo.
Son dividid@s en castas y sub-castas y viven bajo sus propias reglas
culturales. Much@s hijras rezan con regularidad, pero no asisten a las
mezquitas, asumiendo el papel de mujeres con respecto a esto. En algunos
casos son tomados por hombres como amantes por largo tiempo [long time
lovers], o concubinas [mistresses]. Muchos sólo pasean sin hacer nada en
los santuarios, como han hecho por siglos.
"La mayoría de nosotros sabe desde muy temprano en la vida que
somos diferentes. Nosotros mism@s escogemos esta vida. Las historias de
que los bebés son robados por hijras y luego castrados ser falso",
asegura Ghazal. Ghazal (no es el nombre real de ella), nació como Ahmed
en una familia relativamente adinerada en Wazirabad, un pueblo pequeño
aproximadamente a 200 kms. de Lahore.
"Mis padres me enviaron con psicólogos, doctores, todo, con la
esperanza de que yo pudiese ser curado. Ahora estoy aliviada de que que
puedo ser yo misma", dijo ella.
Mientras que la mayoría de las personas transgénero en la ciudad son
travestidos, o son "personas que tienen almas de mujeres dentro de
cuerpos de hombres" como l@s hijras mism@s dicen, otr@s han pasado
por brutales operaciones de cambio de sexo [crude sex change operations].
Esto, en esencia, significa la castración - una operación en secreto
llevada a cabo por gurús. L@s Hijras que desean la cirugía visitan las
casa donde son llevadas a cabo, y entonces el paciente es mantenido en
exceso con calmantes de dolor y sedantes durante días después. Algun@s
mueren como consecuencia del procedimiento.
Otr@s toman hormonas femeninas para promover el desarrollo de pechos,
un cambio en la voz y la reducción del vello corporal. Much@s no se
molestan - pero casi tod@s pasan mucho tiempo para lograr un maquillaje,
joyas y atuendo rebuscado - lo cual les hacen parecer como mariposas
llenas de color, chillónas que pasan fugazmente a través de las ferias,
coleccionando "obsequios" de compradores o comerciantes. Los
comentarios descorteses hechos en voz alta por l@s hijras acerca de
quienes no dan nada, a menudo sirven como incentivo para que les sean
proporcionados algunos billetes, con territorios [turfs] establecidos para
los grupos de hijras que operan estrictamente de acuerdo con el código
por el cual la comunidad conocida como el "tercer sexo" lleva
sus vidas escondidas [hidden lives].
Aparte de esto, ganan dinero cantando en ocasiones especiales, tales
como bodas, y a través de la prostitución. La prostitución masculina,
no sólo entre hijras sino también en otras categorías de trabajadores
sexuales, es común en Lahore y otras ciudades, a pesar de los tabús
religiosos que existen.
De igual modo que sus contrapartes de sexo femenino, los trabajadores
sexuales hombres, sufren de una explotación aguda, y efectivamente
algunos argumentan que su situación es incluso peor que la de las
trabajadoras sexuales mujeres debido a la ignorancia que existe sobre los
peligros de la infección por HIV y por el hecho de que todas estas
relaciones sexuales son consideradas un delito bajo las leyes islámicas
de Pakistán.
Encerradas en su propio y en su mayoría escondido mundo, l@s hijras
continúan en la mitad de una sociedad que no l@s comprende, y de hecho
apenas l@s tolera.
Esta ha sido, para ell@s, la norma durante siglos - y se mantiene como
su estilo de vida en un mundo moderno donde han creado un nicho precario
para sí mism@s.
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