| La Diversidad Sexual de Nueva York inician la semana
festiva y reivindicativa
Nueva York, 19/06/2006 (EFE).- Las comunidades de la Diversidad
Sexo-Generica de Nueva York ha iniciado hoy la semana del orgullo gay con
una concentración en Manhattan en la que, además de la fiesta y la
alegría, no se perdieron de vista los asuntos que mas preocupan a este
colectivo: el sida, la droga y la violencia homófoba.
Muy animados y con ganas de pasarlo bien, cientos de neoyorquinos se
han acercado a Bryant Park, un pequeño parque junto a Times Square, para
celebrar el inicio de siete días de fiesta y reivindicaciones, que
concluirá el domingo próximo con el tradicional desfile del orgullo gay
por la quinta avenida.
El sol y el calor, que por fin han llegado a la "Gran Manzana"
para quedarse, ayudaron al éxito de una jornada en la que cientos de
banderas arco iris -símbolo de la comunidad gay- ondearon por el corazón
de la ciudad.
Sin embargo, algunas noticias aparecidas en las últimas semanas en los
medios han hecho saltar las luces de alarma entre los homosexuales.
Recientemente, con motivo de la reunión de alto nivel sobre el sida,
la ONU hizo público un informe en el que se expresaba preocupación por
que en los últimos años se ha observado una relajación en los hábitos
de seguridad en las practicas sexuales entre homosexuales.
"Cada vez hay más relaciones con riesgo, ya que nadie se atreve a
hablar de la sexualidad gay, y mucho menos a llevar las políticas de sexo
seguro a los lugares donde se producen prácticas de riesgo",
aseguró a EFE Tom Winkleman.
Este neoyorquino de 38 años trabaja como camarero pero su tiempo libre
lo dedica al activismo político y a la defensa de los derechos civiles de
los homosexuales, ya que, como el mismo asegura, "en Nueva York
todavía no hemos elegido ningún representante político
homosexual".
Winkleman no duda en prestar toda su ayuda a la campaña política de
Sean Patrick Maloney, que quiere convertirse en el primer fiscal general
gay de la ciudad en 2006.
Para Winkleman, otros de los grandes problemas a los que se debe
enfrentar la comunidad gay en general, pero sobre todo en Nueva York, es
la proliferación del uso de drogas.
"La comunidad gay tiene un problema con las drogas. No es fácil
ser homosexual, se nos insulta, se nos victimiza y somos rechazados por
nuestras familias. Por estas razones no es ninguna sorpresa que los
homosexuales tengan un problema con las sustancias ilegales",
explicó.
Entre las drogas más usadas por los hombres homosexuales destaca el
"crystal meth", una metaanfetamina que bloquea las inhibiciones
y aumenta la probabilidad de que se realicen prácticas sexuales de riesgo,
lo que ha desembocado en un incremento de los casos de sida, sífilis y
otras enfermedades de transmisión sexual.
Según algunas asociaciones, el 15 por ciento de los varones
homosexuales de Nueva York han utilizado alguna vez esta droga.
Para Winkleman, "el crystal meth es un problema enorme, como
también lo son el alcoholismo o el consumo de cocaína, aunque en el caso
del crystal el problema es mayor por su alto poder adictivo".
Además, en los días previos a la semana del orgullo gay se han
producido varias agresiones en grupo a homosexuales, lo que ha provocado
una cierta inquietud en el colectivo.
El caso con mayor eco en los medios fue el de el artista
"drag" Kevin Aviance, Drag Queen al que un grupo de seis
adolescentes le fracturaron la mandíbula.
Durante el año pasado se denunciaron 23 agresiones homófonas en Nueva
York, cinco mas que el año anterior.
Según Winkleman, en la mayoría de los casos los agresores justifican
la agresión asegurando que la víctima intentó iniciar algún tipo de
acercamiento de carácter sexual y se sintieron amenazados.
"Tu sexualidad es tan amenazadora para mi y me ha asustado tanto
que he tenido que golpearte. Eso es lo que les sucedió a los agresores en
el caso de Kevin", explicó.
En el estado de California existe una ley que afirma que el "miedo"
a los homosexuales "no es una defensa para justificar una agresión",
y Winkleman espera que, con la elección de Maloney, esta legislación
pueda llegar también a las calles de Nueva York.
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