José Fernando Colón está acostumbrado a saludar a
la muerte. Será por eso que no le tiene miedo.
Su hermano murió de sida. Su pareja durante 17 años
murió de sida poco tiempo después. Incontables amigos
también. Él tiene sida. La muerte lo ha acosado por décadas.
Pero es la vida lo que más le interesa.
La enfermedad
Colón tiene 53 años. Cree que fue contagiado en la
década de 1970 cuando era asistente de vuelo y visitaba
Nueva York y San Francisco durante esos tiempos de la
"vida loca". Fue diagnosticado oficialmente en
1996. Ha sufrido pulmonías hasta estar al borde de la
muerte, tiene osteoporosis, diabetes, varias cervicales
herniadas y sarcoma de Karposi, el cáncer que se
manifiesta con manchas o lesiones oscuras en la piel.
Cuando pensaba que ya no se enamoraría nunca más,
conoció a Anselmo Fonseca -también paciente de sida-
con quien lleva 11 años en una relación sólida.
Muchos conocen a Colón por su activismo desde el escándalo
del Instituto del Sida de San Juan. Fue instrumental en
crear conciencia sobre cómo la corrupción afectó -más
que a nadie- a los pacientes VIH/sida a quienes se les
negó un tratamiento médico digno y accesible. Pero
esto fue en otra época de su vida.
Antes, mucho antes, Colón ya estaba lidiando con una
enfermedad sobre la cual sólo se susurraba, de la que sólo
se comentaba en reuniones íntimas: "la enfermedad
de los homosexuales" -como se le llamó al
principio-. Antes, mucho antes, enfrentó la
estigmatización, el discrimen, la ignorancia, el dolor,
la muerte.
-¿Cómo murió su compañero? ¿Se puede revelar
su nombre?
-No quisiera por su familia. Vamos a llamarlo 'Quique'
(como lo llamó en una entrevista anterior). Recuerdo
que cuando se enfermó lo fui a visitar y me pusieron
casi un traje de astronauta. Había tanto estigma e
ignorancia. Cuando lo visité en Centro Médico lo tenían
en un salón grande y solo, con un frío, aquello parecía
una nevera. Bien deprimente.
-Me imagino que en aquella época la ignorancia,
el desconocimiento y el miedo eran terribles, que todavía
existen pero...
-Sí, pero ahora es más soslayado, es diferente, es
más disimulado.
-¿Cómo se manifiesta ahora ese discrimen?
-Entre los mismos pacientes de sida, en el lugar de
trabajo, en las relaciones que uno tiene a diario con
profesionales de la salud. Para mí el discrimen también
se manifiesta con la mala administración de los fondos,
ése es el peor discrimen.
Colón piensa y suspira. Pero en ningún momento
durante la entrevista se desploma. Es un hombre sencillo,
de hablar pausado. Lleva anillos de plata y pulseras con
imágenes religiosas. Usa una cruz de plata y una
pantalla pequeña. La entrevista fue en la casa de su tía
adorada Ángela López, en una urbanización de clase
media en Río Piedras, rodeado de fotografías de la
"tía mamá" que lo crió, y de su hermano.
-¿Cuándo le diagnosticaron sida a Quique?
-En 1989, pero diagnosticado, porque había tenido
episodios, como la pulmonía en 1985. Entonces después
le empezaron a salir unas manchas, el sarcoma de Karposi,
unas manchas cancerosas. Cuando llegamos a Puerto Rico
solicitó medicamentos en el Instituto del Sida y se los
negaron. Después le dieron quimioterapia y le exacerbó
la enfermedad. El Karposi fue bien agresivo, nunca he
visto nada así en mi vida y fue porque no le dieron
tratamiento.
A pesar de haber estado 17 años juntos, una tía de
'Quique' advirtió que Colón ya no tendría nada que
decir cuando su compañero muriera. El discrimen es por
doble tanda, por ser VIH-positivo y homosexual.
"A mí apenas me gusta hablar de esto porque es
muy difícil. Después de estar 17 años con una persona
y compartir 50 días en el hospital noche y día... El
sistema para nosotros es muy injusto, no tenemos
ningunos derechos, cuando llega el momento de la verdad
no existe nada, sólo queda el cariño y el amor",
dijo.
-¿Pudo al menos tomar alguna decisión respecto a
los arreglos funerarios?
-Todas las decisiones las tomó la familia, pero al
final en el cementerio me dejaron hablar. Allí fue que
todo el mundo se dio cuenta de quién era yo.
-¿Cómo usted contrajo el virus?
-Me imagino que igual que 'Quique'. Recuerdo que en
1978 Marco Rigau me invitó como fotógrafo del Colegio
de Abogados a una vista del comité de descolonización
en las Naciones Unidas en Nueva York. En una conversación
con amigos me hablaron de esta enfermedad rara de
homosexuales que no se sabía lo que era. Luego,
trabajando con Eastern Airlines me dio una enfermedad
terrible y fui a un hospital en Nueva York y me dijeron
que no me podían diagnosticar.
-Pero en 1978 todavía no se había reportado el
primer caso, que fue en 1981, ¿no?
-El primer caso fue diagnosticado en 1981, pero ya se
hablaba de la enfermedad antes. Se sabía que había
algo.
-¿Qué pasó luego de ese episodio?
-Me vine a Puerto Rico. Estuve de cama y poco a poco
me fui mejorando. Creo que desde entonces tengo sida.
-¿Ustedes nunca hablaron de quién contagió a
quién?
-No. Primero que nada yo era aeromozo antes de todo
eso. Yo viví la vida loca, eran los años 70, el virus
puede tardar diez años en manifestarse... Era una época
muy diferente. Iba a California, San Francisco, a cuanta
barra y todo, cuando me cansé de todo eso... Entonces
conocí a 'Quique' cuando regresé a Puerto Rico y luego
volví a Nueva York con él. Probablemente, el que se
infectó primero fui yo. Si miro los comportamientos de
riesgo en aquella época y ese episodio tan raro,
sacando cuentas, el que se contagió primero fui yo.
-¿Se echaron culpas alguna vez?
-Nunca, nunca, nunca, jamás. Al contrario, a pesar
de toda la enfermedad y de todo el dolor -y 17 años, no
es fácil-, a pesar de todos los problemas que tuvimos
en esos 17 años jamás nos reprochamos nada.
-¿Cuándo le diagnosticaron que era VIH-positivo?
-En 1991, cuando 'Quique' murió, ya me imaginé que
tenía que estar enfermo, pero no tenía la certeza. Le
tenía pánico a los medicamentos... En 1996 me dio un
dolor de cabeza muy fuerte y pensé que me iba a morir.
Fui al hospital y tenía una pulmonía doble en las dos
partes altas de los pulmones y me había subido al área
nasal izquierdo. Ahí fue cuando me diagnosticaron.
-¿Cuándo conoció a Anselmo?
-En 1995 conocí a mi compañero, que eso lo puedo
decir abiertamente, se llama Anselmo Fonseca (se ríe) y
pasando por una situación bien similar ambos, buscando
un nuevo camino a la vida, recuperándonos de mucho
dolor, y ahora llevamos 11 años.
-¿Ya Anselmo era VIH-positivo cuando lo conoció?
-Sí.
Durante la entrevista, desde la cocina Anselmo le
recuerda con cariño cosas que a su compañero se le
olvidan. Se unió al final de la entrevista.
La muerte
-¿Qué sintió en ese momento del diagnóstico?
-Recuerdo que ya había pasado la muerte de mi
hermano, de mi compañero, de muchos amigos. Lo tomé
con una tranquilidad impactante, yo mismo me pasmo.
-Me imagino que influyó que para 1996 la
enfermedad estaba cambiando con los nuevos medicamentos
que le alargan la vida al paciente.
-Sí, precisamente en 1996 surgen los cócteles
antirretrovirales. Ahí empiezo a tomar medicamentos y
obviamente mi sistema inmunológico cambió. Ahí
empiezo a engordar, me fui sanando poco a poco.
Colón se ríe mucho, a carcajadas. Durante nuestra
conversación, aun en momentos de tensión y tristeza,
se ríe recordando momentos gratos en medio del dolor.
"Mi primera mancha de Karposi fue aquí (se señaló
la pierna izquierda), y ya no queda casi nada y era
igual de negra que ésta (en el tobillo derecho) que me
la curo igual, diciendo en nombre del Padre, del Hijo y
el Espíritu Santo (se ríe). Es cáncer, pero no me
pueden dar quimioterapia porque mi sistema inmunológico
no lo aguanta", dijo.
-¿Cuál es su tratamiento?
-Tomo tres pastillas por la mañana y tres por la
noche. Me han mantenido el control de la carga viral y
llevo varios años con el virus indetectable, aun a
pesar de que me dio un episodio de 2004.
-Todos sabemos que nos vamos a morir como quiera,
¿pero cómo se siente saber que la muerte está más
cerca, que es como un péndulo que se balancea encima de
uno?'
-Como la cosa más natural del mundo. La muerte es
como la vida.
-¿Tuvo que pasar por un proceso para aceptarlo?
-No, no ha sido un proceso. Mira, tengo amistades que
jamás tuvieron VIH/sida y de buenas a primeras murieron.
-¿Cree que ya no existe ese temor a la muerte
porque los medicamentos han alargado la vida de las
personas con VIH/sida?
-Sí. Ahora ya no le llaman una enfermedad mortal,
sino crónica, con lo que no estoy de acuerdo porque se
necesita tener disciplina con los medicamentos y
descanso. A veces nos tomamos nuestro vino, y tenemos
nuestras celebraciones, pero no se puede tener esa vida
hasta las 2:00 de la mañana, eso es imposible.
"Te puedo decir ahora mismo que soy un ser feliz,
que el sida no me venció, que me ha hecho mejor
persona, y a Anselmo también. Nos ha hecho apreciar más
lo que es la vida, no la estamos desperdiciando y nos ha
llenado de bendiciones", dijo con una sonrisa.
-¿Cree que ser VIH-positivo o tener sida es una
sentencia de muerte?
-No, ser VIH-positivo, y es más, tener sida no es
una sentencia de muerte si uno tiene una disciplina médica
de tratamiento y lleva un tratamiento holístico, de
mente, cuerpo y espíritu. No puedo tener a gente
negativa al lado mío.
-Entonces, no siente ese péndulo...
-No, no es una cosa pesada. El otro día dije que tenía
que hacer mis arreglos funerarios, no quiero que me
cremen, quiero que me entierren. Todo es muy natural
para mí.
-¿Siente esa naturalidad porque ha visto la
muerte tan de cerca?
-Todo eso tiene que ver, pero también esto (y se señaló
la cruz que lleva colgada). Te puedo decir que todo lo
que le he pedido a la Virgen me lo ha concedido.
-¿Cómo conjuga ser católico y ser homosexual?
-Es como un gran problema (se ríe). Muy buena
pregunta... Es un conflicto muy grande que hablamos
mucho y discutimos... Pero creo en la fe sobre todo. A
pesar de que existe ese estigma, ese choque ideológico.
-Pero la Iglesia Católica condena la
homosexualidad.
-Y el uso del condón también, y no estoy de acuerdo.
Pienso que uno lleva la iglesia por dentro, que uno es
la iglesia. No voy todos los domingos a la iglesia y
pienso que muchos somos así.
La militancia
En marzo de 1999, el día antes de que comenzara el
primer juicio del Instituto del Sida, Colón y Fonseca
escuchaban la radio. No podían creer que sólo se
hablara de los políticos y no se mencionara a los
pacientes de sida, las verdaderas víctimas del esquema
de malversación de fondos públicos por el que luego
fueron convictos cerca de una veintena de personas.
Esa misma noche fundaron la organización Pacientes
de Sida Pro Política Sana, que se ha mantenido activa
en la fiscalización de agencias y programas municipales
encargados de atender a pacientes de VIH/sida en Puerto
Rico. Han denunciado irregularidades en los programas de
sida y salud del Municipio de San Juan y el Departamento
de Salud en el manejo de fondos federales del Ryan White
CARE Act. Recientemente denunciaron que el Departamento
de Salud no le estaba reembolsando los fondos a
organizaciones de base que atienden a pacientes VIH/sida.
-¿Cuándo hizo público que era VIH-positivo?
-Cuando el Instituto del Sida, por el bien de la
lucha. Le recomiendo a todo el mundo con VIH/sida a
hacer lo mismo porque no sólo hay leyes que nos cobijan
sino que cuando se identifica algo, se enfrenta mejor.
Pero, aparte de eso, es una manera maravillosa de
prevención porque hay que ser responsable.
Colón está satisfecho con el resultado del proceso
judicial, pero aseguró que todavía hay "unos
cuantos" que deben estar presos, como "el jefe
y algunos de sus subalternos".
-¿Quién era "el jefe"?
-Ay, yo no sé.
-¿Pedro Rosselló?
-Eso lo dijiste tú... (se ríe con picardía)
-¿Por qué cree que ha habido tanta corrupción
con fondos destinados para pacientes VIH/sida?
-Pues, porque dicen que como nos vamos a morir
comoquiera. Eso lo he escuchado de personas con rango.
-¿Cómo ha cambiado la lucha desde la década de
1980?
-A partir de 1996 la lucha mermó y entró en un
periodo de complacencia porque la vida se alargó, pero
la gente se sigue infectando. Aquella lucha radical se
ha neutralizado, ahora trabajamos a otros niveles, en lo
legal, con política pública, con la Comisión de
Derechos Civiles y la ACLU (American Civil Liberties
Union).
Colón exhortó a siempre usar condones, homosexuales,
heterosexuales, casados, solteros, mujeres, hombres. En
Puerto Rico se han registrado 31,103 casos de sida desde
antes de 1990, de los cuales 19,548 personas han muerto,
según datos del Departamento de Salud.
Colón dijo que en la Isla se infectan cuatro
personas cada día. El informe de 2006 de Onusida
calcula que a finales de 2005 había 38.6 millones de
personas en todo el mundo con VIH y que ese año se
infectaron 4.1 millones.
-¿Cómo compara el discrimen por ser VIH-positivo
con el discrimen por ser homosexual?
(Anselmo se unió) Somos discriminados por tres
razones: por ser gay, activistas y VIH-positivos.
-¿Sienten más discrimen por ser homosexuales?
(Colón) Sí porque nadie puede imaginar que personas
que estamos enfermas, que no tenemos poder, podamos
ganar batallas.
-¿Cómo la militancia lo ha ayudado a enfrentar
su enfermedad?
- (Silencio) Ha sido positivo, creo que sí. Ahora la
gente ya no se queda callada... Eso es lo mejor, saber
que la gente ha perdido el miedo.